Confía en el Señor

La Biblia dice en Salmos 125: 1 Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre.

El autor del salmo 125 hace una comparación entre quienes confían en Dios y el monte de Sion, la montaña sagrada que Dios escogió para hacer habitar su presencia desde hace miles de años. La comparación tiene fundamentos muy importantes para quienes han decidido depositar su seguridad en Dios.

En primer lugar podemos afirmar que el primer principio que encontramos en esta parábola entre el hijo de Dios y esa colina santa es su inamovilidad o su permanencia eterna. Sion ha estado y estará siempre en el lugar que Dios estableció al fundar la tierra y los mares con su infinita sabiduría.

A quienes confían en el Señor se les promete estabilidad, es decir que podrán pasar mucha cosas, pero ellos se mantendrán siempre sin que nada les ocurra. Así como en monte de Sion a la que han llegado desde filisteos, caldeos y romanos y han pasado, mientras esa montaña sigue allí, sin cambio, sin modificación, igual, sin nada que la perturbe.

En segundo lugar, el hijo de Dios que confían en su Señor tiene garantizado el cuidado y la protección divina, así como Sion que desde que se estableció allí la presencia de Dios es amada y protegida con sumo cuidado por parte del Creador. No es que no vaya a tener problemas, sino que en medio de esos conflictos Dios la guardará.

El amor de Dios por el monte de Sion ha hecho posible que a pesar de lo ataques a los ha estado expuesto y hoy en día sigue expuesto, milagrosamente ha sido resguardado por el Señor, quien ese lugar porque justamente allí se asienta Jerusalén, su santa ciudad.

En tercer lugar, Sion es el lugar de la presencia de Dios. Confiar en Dios hace que su presencia se mantenga siempre palpable en nuestra vida. La confianza en Dios es la expresión de nuestra fe o la manifestación visible de nuestra seguridad de que Dios siempre actúa a nuestro favor.

Por eso el salmista dice que los que confían en el Señor son como el monte de Sion porque no se mueven ni conmueven con nada que quiera hacerlos dudar de su certeza y convicción. La comparación es muy valida exactamente en los momentos en que se necesita asegurarnos donde está nuestra seguridad.

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