Introducción al Salmo 127

El salmo 127 es un salmo sapiencial. Más que una plegaria esta clase de salmos son didácticos, reflexivos o para meditar y razonar delante del Creador. Su autor, tal vez David, porque en su inscripción de lee “Salmo para Salomón” o quizá el mismo Salomón porque algunas versiones usa la preposición “de” en lugar de “para”  tiene una pretensión muy clara: resaltar la importancia de esforzarse por construir un hogar o familia consistente.

El salmo tiene muchas otros propósitos, según vamos leyendo o estudiando el texto. Como evitar que el creyente ponga su esfuerzo en algo vano o se afane por buscar su sustento separado de Dios, pero esencialmente la intención del autor es darle la relevancia que tiene una familia en la vida del ser humano.

Hoy cuando millones de seres humanos han tenido que regresar a sus hogares a encerrarse para evitar el contagio de la pandemia se han enfrentado a su realidad porque sin quererlo tal vez estén disfrutando o padeciendo lo que han construido de hogar. Que tal estamos en México que la autoridad ha dicho que con esta situación espera incrementos en la violencia intrafamiliar.

El autor quiere que los lectores de este salmo tengan mucho cuidado a la hora de acometer una empresa, emprender un proyecto o ejecutar planes con relación a la familia.

Y también en otros planes donde su esfuerzo sea muy elevado a fin de cerciorarse que en esas acciones Dios este de su lado o el Señor los acompañe para alcanzar el éxito o tener un final sino feliz, por lo menos satisfactorio.

Es un salmo para evitar la frustración de haber puesto todo el empeño en una obra y al final se descubra que no valió la pena porque o no se alcanzó o se fracasó, en el mejor de los casos y en el peor reconocer que todo el esfuerzo emprendido no valió la pena porque no se obtuvo el éxito pensado.

Es un salmo muy breve, apenas cinco versos, pero no por eso superficial. Al contrario es un texto sumamente profundo que nos lleva a considerar seriamente lo que estamos haciendo en nuestros hogares. El hombre puede tomar decisiones y acciones sin considerar a Dios o poniéndolo como su timón. Y en la familia es fundamental Dios.

Dependiendo de lo que haga así serán los resultados. El salmista nos pone los dos escenarios: primero, el negativo; el de quien edifica una casa o cuida una ciudad sin considerar a Dios y también el que trabaja afanosamente haciendo a un lado de su vida la presencia de Dios.

Pero también nos presenta el aspecto positivo. El de quien se acerca a Dios, lo considera en sus caminos y le entrega sus planes y proyectos para que su esfuerzo no sea en vano, para que lo que haga tenga la capacidad de trascender más allá de su tiempo y espacio porque ha puesto al Señor como su dirección. Construir una familia nunca será en vano.

Reflexionar sobre dónde ponemos nuestro empeño o dónde concentramos nuestras fuerzas siempre será muy útil y muy necesario porque nos permitirá saber en que estamos ocupados y si en realidad es importante lo que estamos haciendo o en realidad estamos perdiendo nuestro esfuerzo y tiempo innecesariamente.

El uso en dos ocasiones de la expresión “en vano” y la utilización de la frase “por demás” para reiterar el peligro de tirar por la borda o por el caño nuestro esfuerzo trabajo de años es más que un llamado de atención, es la urgente necesidad que tenemos de cuidar las fuerzas que tenemos para destinarlas a cosas que en realidad sean prioritarias o importantes.

Luego la definición de lo que son o representan los hijos y su estrecha relación con los padres nos permite identificar claramente que el salmista quiere que volquemos nuestros esfuerzo o dedicación a la vida familiar. La vida en familia constituye el bien más preciado del ser humano y todo esfuerzo que allí haga siempre será recompensado.

El salmista tiene claro que los hijos son una manifestación de la presencia de Dios en la vida de los seres humanos. Los hijos no son accidentes. Tampoco son un estorbo o una equivocación, sino herencia, legado de parte de Dios en lo que todo esfuerzo vale la pena o nada de lo que se haga con ellos resultará vano.

No es endiosar a los hijos o ponerlos como lo más relevante, sino colocarlos en la misma perspectiva que Dios los ve. Por eso el salmo compara a los hijos como saetas o flechas y a los padres como valientes arqueros que dirigen a su hijos con valor y serenidad hacia donde Dios quiere que lo hagan.

Dejémonos ayudar por Dios para construir nuestro hogar

  1. Para no perder nuestro tiempo y esfuerzo
  2. Para construir cosas perdurables

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: