Las preguntas de Jesús: ¿No hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 

La Biblia dice en Mateo 6: 30

Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 

Introducción

Las enseñanzas de Jesús fueron sencillas. Sus discípulos tenían que aprenderé y trató siempre de ser claro y nítido a la hora de explicarles las verdades espirituales. Quiso que todos ellos aprendieran el difícil arte de confiar en Dios. Acostumbrados a proveerse para ellos mismos, les resultaba difícil e incomprensible que Dios se hiciera cargo de ellos.

Hacer de sus apóstoles hombres de fe fue siempre uno de los grandes objetivos de Cristo. Los tres años que pasó con ellos fueron 36 meses de intensa preparación para que se abandonaran en las maños del Señor, no tuvieran duda de que Dios siempre habría de ver por ellos.

La pregunta que hoy estudiaremos tiene esa intención. Despertar en sus seguidores la seguridad y certeza de que Dios siempre estará con ellos. Que jamás habría de abandonarlos. Por más difícil que pareciera la situación ellos debían de confiar en el que los llamó a servirle.

Los discípulos habían dejado todo. Pedro y su hermano Andrés dejaron de pescar. Juan y Jacobo dejaron de ayudar a su padre en su pescadería. Mateo dejó de cobrar impuestos. Todos ellos dependían en absoluto de lo que les proporcionaba el Señor mientras aprendían sus enseñanzas.

Era una completa incertidumbre. Se despertaban y no sabían que sería del día, ni mucho menos lo que habría de suceder al siguiente. Jesús entonces comprendió que era necesario que ellos aprendieran a confiar en Dios, que se entrenarán para poner sus necesidades en las manos del Creador.

Y para ello recurrió a un ejemplo muy sencillo y hasta simple podíamos decir. Los llevó a los campos de Israel para que contemplaran las flores plantadas allí. Algunas habían nacido solas y otras fueron plantadas para comercializarse con una belleza impactante por sus colores y aromas.

Y de allí partió para mostrarles la grandeza de Dios que hizo las flores solo para agradar los sentidos del olfato y la vista, con seres vivos que duraban muy poco, pero que alegraban la vista de manera impresionante porque sus colores y su textura era difícil de igualar dada su extraordinaria belleza.

Dios hace mucho más por nosotros

I. Porque somos valiosos para el Señor
II. Cuando confiamos en Señor

Jesús llevó a sus discípulos a reflexionar sobre las plantas y flores. En la Biblia encontramos mencionadas muchas de ellas. Los lirios, los nardos, las rosas y la menta, solo por mencionar algunas de ellas. Todas ellas sirvieron de adorno para eventos y fueron también utilizadas para adornar casas y espacios públicos.

Todas ellas tenían una belleza excepcional de la que se valió Jesús para presentarles a los discípulos una pregunta, pero también para hacerles una pregunta que apela a su fe y su confianza en Cristo. La comparación de esas flores la hizo con Salomón, el gran rey de Israel que construyo el faustuoso templo de Jerusalén y que vivió lleno de lujos y ostentación.

Su ropa fue una de las manifestaciones de su gloria. Salomón confeccionó para sí atuendos que le permitirán no solo tener comodidad, pero también para impresionar a quienes le veía, visitaba o interactuaban con él. Su sabiduría le dio capacidad para dominar muchas áreas.

Jesús le dice a sus seguidores que a pesar de esta capacidad, Salomón jamás pudo superar la vistosidad de las flores. No pudo vestirse como una de ellas, a pesar de que lo intentó, pero no pudo porque la belleza de las flores procede del Creador.

I. Porque somos más valiosos para Cristo

Las flores son hierba y Dios las viste de manera hermosa para unas cuantas horas o unos breves días. Si eso hace con estas flores qué no ha de hacer con sus hijos que vivirán muchos años en esta tierra y heredarán la vida eterna.

Eso fue lo que Cristo quería que los discípulos atesorarán en su corazón. La garantía que su vida era sumamente importante para Cristo Jesús y que no eran seres desvalidos o sin importancia, al contrario Jesús quiso que sus seguidores tuvieran la certeza de que son guardados por su poder.

El valor que tenemos para el Señor hace y hará que ponga su mayor cuidado por nosotros. Esa es la idea principal que Jesús quiere dejar en la mente y el corazón de sus seguidores al decir que si viste de esa forma a las flores que perecerán casi inmediatamente que son arrancadas, cuánto no hará por nosotros.

Jesús quiere que con esa certeza y esa seguridad nuestra fe crezca y podamos vivir confiadamente, sin temor de nada y sin miedo a cualquier clase de carencia.

II. Cuando confiamos en Dios

Lo contrario a la fe es la incredulidad. Nosotros o le creemos a Dios o nos hundimos en la desconfianza e incertidumbre que tarde o temprano nos llevará a la ansiedad y al afán de buscar con nuestras fuerzas y recursos lo que él nos puede dar sin confiamos en su persona.

En varias ocasiones Jesús llamó a sus discípulos “hombres de poca fe”. Así lo vemos en los siguientes textos: Mateo 8: 26, 14: 31, 16: 8 y 17: 20. Esa expresión la utilizó en diversos momentos cuando sus apóstoles les faltó mayor confianza en su Señor ante situaciones que reclamaban confianza y seguridad en quien habían creído.

Señalarles la falta de fe fue una manera que Jesús utilizó para hacerles cambiar su actitud. La incredulidad provoca que Jesús no haga milagros. Así sucedió en su tierra de infancia, Nazaret a donde no hizo muchos milagros a causa de la falta de fe o una fe pequeña o poca fe como dice la expresión que usó cuatro veces con sus seguidores.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: