Salmo 127: Los hijos son herencia del Señor

La segunda parte del salmo para nuestro estudio corresponde a los versos 3 al 5 que dicen así:

He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzadocuando hablare con los enemigos en la puerta.

El salmista nos previene y alerta para no dilapidar nuestro esfuerzo en tareas o proyectos vanos y nos dirige a la familia. Lo hace porque la mejor inversión de tiempo y esfuerzo será en el hogar. Nunca lo que se haga en casa será un gasto, sino una inversión, una inversión a futuro que nos permitirá construir cosas perdurables.

Los hijos son la mejor inversión. Pero solo se podrá ver de esta manera cuando sepamos que es lo que representan los hijos. Que significado tiene en la vida y que significado le dan a la vida de las padres. La riqueza del salmo 127 tiene esa enorme virtud. Define que son los hijos, que representan cómo se deben dirigir y que es lo que uno puede obtener de ellos.

Dejémonos ayudar por Dios para construir nuestro hogar

Para construir cosas perdurables

Los hijos son un patrimonio que Dios les da a los padres. Son un legado para las parejas que los procrean. Esta definición es fundamental para comprender porque la familia constituye el más grande bien que el hombre pueda tener.

Son herencia de Jehová

Salomón dice que los Salmos son herencia del Señor. El término herencia es de suyo interesante en el hebreo. La palabra “nachalah” que usa el hebreo nos permite comprender el sentido del término. Significa propiedad, posesión, regalo. Se utiliza en el Antiguo Testamento para referirse a la tierra de Israel que Dios le dio a los judíos como herencia.

La idea de la expresión “herencia” es que los padres logren entender y asimilar que los hijos les fueron dado por Dios no como una carga sino como una bendición. Dios diseñó a la familia con hijos para que a través de ellos pudieran distinguir la presencia del Eterno entre ellos.

Los hijos vistos en esa perspectiva no son un accidente, tampoco son el ingrediente para hacer felices a los padres, sino son la presencia maravillosa de Dios mismo en el hogar o la casa porque por medio de ellos Dios manifiesta su grandeza e inmenso amor para con su pueblo. Los hijos son la manifestación visible del amor de Dios hacia nosotros.

¿Por qué Salomón nos lleva a esa consideración? La razón estriba en la necesidad de mirar a los hijos de manera diferente. En un mundo como el de América Latina donde millones de padres abandonan a sus hijos esta perspectiva pudiera cambiar la actitud egoísta y desinteresada de algunos progenitores varones.

No es que se idolatre a los hijos o hacer de ellos los pequeños tiranos de un hogar, sino el de reconocer que Dios es quien nos ha visitado a través de ellos y ellas. Hijos e hijas son una singular manera en la que Dios nos dice que está en medio de nosotros en el lugar más importante, nuestro hogar.

Son una recompensa

La versión Reina Valera 1960 al referirse a los hijos en el verso tres dice: “Cosa de estima el fruto del vientre”. Algunas versiones optan por decir que son “recompensa” del Señor porque el termino “sakar” que usa el hebreo significa justamente “recompensa”.

Dios nos está premiando o galardonando con los hijos. No nos esta castigando o reprendiendo. No nos esta imponiendo una carga sobre nosotros que no podamos llevar, al contrario nos esta alegrando el corazón como cuando se nos da un premio o ganamos un concurso y se nos distingue con un reconocimiento.

Salomón nos esta ofreciendo la perspectiva divina de los hijos. El Espíritu Santo lo está dirigiendo para mostrarnos lo que representan para cada una de nuestras vidas, que al escucharlo invariablemente uno piensa y reflexiona el hecho de por qué nuestros padres fueron con algunos de nosotros inmensamente duros.

La respuesta es sencilla muchos padres no saben lo que representa un hijo. Desconoce el valor que tiene y por eso actúan de una manera egoísta y a veces sin compasión. Pero nosotros debemos de cambiar nuestra perspectiva porque ya conocemos al Señor y ya sabemos lo que dice su palabra.

Si los hijos son herencia y son un galardón porque algunas familias tienen que sufrir vástagos incomprensivos, descendientes sin amor, lo veremos en la segunda parte de este estudio cuando analicemos la expresión que dice que los hijos son como saetas en manos del valiente.

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