Las preguntas de Jesús: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento?

La Biblia dice en Mateo 15: 16

Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento?

Introducción

Vivimos tiempos donde estamos cuidando como ninguna otra generación humana la limpieza de lo que nos rodea. Millones de personas han colocado en sus rostros cubre-bocas que les tapan la nariz y la boca para evitar el contagio del coronavirus. Algo que no critico ni juzgo, pero muestra la gran preocupación por lo externo o exterior.

Por recomendación de las autoridades de salud, las manos se tienen que lavar y lavar bien. Más de tres veces del día y si se sale con mayor cuidado. Con jabón y bien tallado para matar el virus y ni que decir del tema de desinfectar con cloro todas las superficies de la casa.

Es una preocupación genuina porque los especialistas dicen que el virus puede permanecer en esos lugares y si se lava las manos con jabón y se desinfecta con cloro se le mata y se evita la enfermedad. Millones de personas siguen al pie de la letra estas indicaciones.

Como nunca la gente esta ocupada y preocupada por lo que pueda entrar a su cuerpo. Hace dos mil años los fariseos estaban preocupados también por cuidar que nada los contaminara. Ellos no pensaban en un virus o bacteria, sino en el pecado que podría resultar de no lavarse las manos o purificarse.

Idearon así un sistema de purificación extremadamente riguroso para todos quienes pertenecían a su grupo. Debían lavarse las manos no solo antes de tomar sus alimentos, sino al regresar a su hogar y castigaban severamente a quienes incumplían esta norma.

Increparon a Jesús cuando vieron que sus discípulos tomaban frutos del campo sin lavarse las manos. Le dijeron que eran impuros y con esa impureza era imposible que pudieran acercarse a Dios. El tema de la limpieza extrema, como pueden ver existe desde hace siglos. Jesús habló con ellos y les enseñó algo muy provechoso que nos sirve para reflexionar hoy.

La enseñanza la podemos encontrar en el evangelio de Mateo 15: 10-20 que nos servirá como marco referente para el estudio que hoy tendremos con la pregunta que Jesús le hizo a Pedro.

10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: 11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 12 Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?13 Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. 14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. 15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. 16 Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento?17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

Las preguntas de Jesús:

¿También vosotros sois aún sin entendimiento?

Entiende: tu interior puede dañarte: ¡Cuídalo!

I. No te preocupes mucho por lo de afuera
II. Atiende lo de adentro, es lo que daña

I. No te preocupes mucho por lo de afuera

Durante el ministerio de Jesús en la tierra sostuvo debates muy intensos con los fariseos, escribas y saduceos, intérpretes de la ley, sacerdotes y levitas por conceptos, doctrinas y enseñanzas que si bien trataban de acercar a Dios a los judíos, mucha de su pedagogía estaba equivocada.

Uno de esos temas era el lavado de manos. Los judíos que fueron enseñados en la ley de Moisés sobre la necesidad de purificarse completamente cuando cometían alguna falta o cuando así lo prescribía la Torá, llevaron al extremo dicho mandamiento.

Los fariseos obligaban a todos los practicantes de su credo a lavarse las manos a la primera provocación. La gente debía limpiarse las extremidades superiores casi de la mano hasta el codo para estar puros ya no solo físicamente, sino aún espiritualmente porque a juicio de ellos una impureza física llevaba a una suciedad delante de Dios.

Los fariseos se escandalizaban cuando veían que los apóstoles tomaban de los campos alimentos sin lavarse las manos. Acusaron a Jesús de ser un pésimo maestro que no enseñaba lo básico a sus discípulos y Cristo, como era su costumbre, les hace una explicación muy sencilla al respecto.

Al terminar la explicación, Pedro se le acerca para pedirle más datos sobre lo que ha dicho y Jesús aprovecha la ocasión para preguntarle si no ha comprendido, entendido o aprendido lo que ha dicho. 

El proceso de aprendizaje en el cristianismo es básico. El discípulo debe comprender lo que Jesús ha enseñado. Una de las grandes calamidades que puede sufrir la iglesia es que sus miembros no hayan entendido lo más básico o elemental que Jesús enseñó.

El tema que Cristo abordó con los fariseos no era menor. De hecho era vital para diferenciar entre sus enseñanzas y el cuerpo doctrinal de ellos. Había una gran distinción entre ambos. Y en el tema de la limpieza o pureza era enormemente grande la distancia entre lo que Jesús enseñó y lo que ellos instruían.

Por eso le preguntó a Pedro si no había entendido lo que acaba de explicar. La razón era porque literalmente en esa enseñanza se estaba separando completamente el judaísmo del cristianismo. El acento del judaísmo esta en las ceremonias externas, mientras que el mensaje de Cristo apela a lo interno, al cambio de corazón.

Lo que entra en la boca no contamina, les dijo Cristo, porque el sistema digestivo lo procesa y termina expulsándolo del cuerpo. Así, ÉL dejó en claro que no debían preocuparse de lo de afuera.

II. Atiende lo de adentro, es lo que daña

Cristo le dijo a Pedro que lo que en realidad contamina al hombre es lo que sale de su boca porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias.

No es que no sea importante lo que hay afuera. Claro que es importante, pero solo atender lo externo, sin ir o sin preocuparse por lo que sucede al interior de cada persona puede ser más mortal que cualquier virus o bacteria porque puede destruir la vida y la eternidad de las personas.

Jesús enlistó una serie de situaciones que mucha gente piensa que ocurren inesperadamente en la vida de las personas o que acontecen de manera fortuita, sin planearse o sin premeditación. Cristo nos llama a todos a poner gran atención en lo que hay en nuestro interior.

Cristo quiere hacer una limpieza profunda en nuestro interior porque de allí es donde surge todo lo que después nos contamina severamente y hace imposible que podamos acercarnos a Dios porque el Señor es puro y limpio y solo los limpios de corazón lo pueden ver.

La pregunta de Pedro llevó a Jesús a plantear esta importante enseñanza para todos los que a veces estamos más ocupados en lo externo antes que en lo interno.

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