Promesas cumplidas

Dice la Biblia en Salmos 15: 4 El que aún jurando en daño suyo, no por eso cambia.

Después de la fallida revuelta de Absalón para hacer del reinado de su padre David y una vez que el monarca recuperó la gobernabilidad de su reinado, se presentó una hambruna que duró tres años en Israel. David consultó a Dios ante tal situación y el Señor le respondió que se debía a una maldición que habían proferido los gabaonitas sobre ellos.

Según nos relata el 2º Libro de Samuel 21 la escasez de alimentos fue originada por una maldición de los habitantes de Gabaón, un pueblo que astutamente logró sobrevivir a la conquista de pueblos y naciones que encabezó Josué y que mediante un ardid pudieron salvarse de la destrucción, aunque se convirtieron en siervos de los judíos.

La casa de Saúl pretendió destruirlos cuando gobernaba y ellos maldijeron a lsrael. Esa maldición se tradujo en una hambruna inusual que llevó a David a preguntar a Dios la razón y Dios le respondió revelándole esta situación lo que hizo que David buscara un remedio que finalmente encontró ejecutando a siete descendientes de Saúl.

David escogió a los siete hombres que habrían de morir para que la hambruna cesara y cuando los eligió no permitió que Mefi-boset, hijo de Jonatán y nieto de Saúl entrara en esa lista. David lo libró de morir, aun cuando si lo hacía no debía haber problema alguno porque era descendiente de Saúl.

Además sería una magnifica oportunidad para deshacerse de un hombre que no supo estar a la altura cuando David fue perseguido por su hijo Absalón ya que en ese conflicto en lugar de huir con David se quedó en Jerusalén pensando que el reino de sus antepasados le sería devuelto. Pero David no lo hizo así. Lo perdonó.

Y lo libró de la muerte porque le había jurado o prometido a Jonatán que cuidaría de los suyos y así salvó su existencia Mefi-boset porque David supo honrar un acuerdo y compromiso que hizo con su amigo. David demostró que sabía cumplir sus promesas aun cuando a quien prometió ya estuviera muerto.

El salmo que hoy meditamos dice que un hombre piadoso, que habita en la casa de Dios, tiene como un de sus características o virtudes que aún jurando en daño suyo, no por eso cambia. David cumplió su compromiso con Jonatán aunque ya no estaba con vida y aun cuando al hacerlo se dañaba. Pero era un hombre justo.

David nos enseña que debemos cumplir lo que prometemos a las personas y más las que hacemos a Dios. Nuestros compromisos que hemos hecho con él debeos respetarlos aún cuando “nos dañen”.

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