La oración de Jesús: rogó al Padre para que alcanzáramos la gloria, a pesar del mundo

La Biblia dice en Juan 17: 1-5

Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;  2 como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.  3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. 4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.  5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

Introducción

El ruego de Jesús al Padre por sus discípulos comienza con dos ideas ligadas intrínsecamente o indivisiblemente: su humillación y su glorificación. La primera frase que usa Jesús nos conduce inevitablemente a esas horas terribles de sufrimiento y dolor que Pablo llamó en la carta a los Filipenses la kenosis, es decir que Cristo se despojó de su divinidad.

La segunda idea o pensamiento de su glorificación que es la que Jesús aborda en la primera parte de la oración que nos presenta Juan. Jesús sabe que el camino a la glorificación pasaba necesariamente por tomar la forma de siervo, hecho semejante a los hombres y estando en esa condición se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte de cruz.

Cristo nos lleva por estas dos condiciones: humillación y glorificación. Van unidas, son inseparables. Y sí así fue en él, así será de idéntica en la vida de sus seguidores. Para alcanzar la glorificación se tiene que pasar la humillación y eso sucederá justamente en el mundo que se niega a aceptar la verdad de Dios.

La oración comienza con una solicitud de Cristo por recuperar su gloria. La palabra predominante en estos primeros cinco versículos del capítulo diecisiete es justamente la palabra gloria. Para comprender el significado de los textos que vamos a estudiar nos obligan a entender en sentido de esa palabra.

La palabra gloria procede del griego “doxa” y es rica en significados:

Etimológicamente la expresión significa: una opinión personal que determina el valor de algo o alguien. No se refiere a una valoración rápida, sin razonar, sino a una apreciación nacida de un razonamiento serio.

Es una opinión favorable. Al aplicarse a Dios, doxa, nos lleva al infinito e intrínseco valor de Dios. Doxa literalmente significa la manifestación del poder y la grandeza de Dios manifestada por Jesucristo que obliga a nos lleva a reconocer lo que él dice ser, o sea, Dios mismo.

Bajo esa definición y antecedentes podemos comprender que fue lo que Cristo rogó al Padre.

Jesús rogó al Padre por los suyos para que alcanzarán la gloria, a pesar del mundo

I. Porque Jesús fue glorificado después de ser humillado en el mundo

A. Para mostrar lo grande y poderoso que es él

B. Para mostrar lo grande y poderoso que es Dios

C. Para retornar a su grandeza y poder original

Cristo asoció de manera indisoluble la humillación o los sufrimientos y tribulaciones con la glorificación. De hecho en Filipenses 2: 4-11 lo siguiente:

5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,  6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,  10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;  11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

En este pasaje escrito por el apóstol Pablo descubrimos que el camino a la exaltación o glorificación del creyente debe seguir el mismo que Cristo asumió. Primero la humillación y luego la exaltación. Y eso es lo que Cristo plantea en la oración del capítulo diecisiete de Juan al comenzar a rogar al Padre.

A. Para mostrar lo grande y poderoso que es él

Juan escribió al principio de su evangelio lo siguiente en 1: 14 “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros y (vimos su gloria, gloria como la del unigénito del Padre) lleno de gracia y de verdad.”

Jesús manifestó su gloria, pero la gloria que podía ser apreciada por el hombre. No la gloria celestial que compartía con el Padre por eso en el primer verso encontramos la primera petición de nuestro bendito Salvador: Glorifica a tu Hijo. Jesús vino a glorificar al Padre en la tierra.

Esta petición encerraba ese propósito. Se acercaban las horas más dolorosas y más difíciles para Jesús. Venían las horas de sufrimiento y tribulación y Jesús lo sabía perfectamente, pero era el precio a pagar para redimir a la raza humana y concretar el milagro de la exaltación.

Cristo nos enseña aquí que la glorificación del creyente pasa necesariamente por el dolor. El sufrimiento y las adversidades forman parte del crisol donde el creyente es molido para descubrir la gloria de Dios. Así ha sido con todos los creyentes. Abel vio la gloria mediante su muerte. Noé sufrió el oprobio de su generación antes de salvarse en el arca.

Y así decenas de ejemplos. La oración de Cristo tiene esa finalidad recordarnos que alcanzar buena opinión ante Dios por nuestro carácter pasa por ese difícil proceso porque muchos quieren la gloria, sin pasar por adversidades.

1. Al mostrar la grandeza de Dios

Cristo pidió ser glorificado para que el Padre fuera glorificado. No era un petición egoísta. Era el cumplimiento del plan de Dios en la vida Jesús. Él vino al mundo a dar gloria a Dios, no gloria a sí mismo.

Su glorificación habría de darle gloria al Padre. Cristo asumía que las siguiente horas tan llenas de oprobio servirían para que Dios recibiera toda gloria y toda honra y esa es la razón que lo mueve para solicitarle que muestre lo poderoso y grande que es él porque de esa forma Jesús reflejaría la grandeza de Dios.

2. Al mostrar su poder para dar vida eterna

Cristo introduce aquí una verdad fundamental para los creyentes. Dios le dio poder sobre todo ser humano y en particular a los suyos, es decir a los doce apóstoles y a los seguidores que creyeran en la predicación de los discípulos, es decir, nosotros.

Por ese poder nos dio la vida eterna. ¿Qué es la vida? Aquí encontramos una bella definición de esta pregunta: Que te conozca a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien tu has enviado. La vida eterna consiste en conocer a Dios y conocer a Cristo y comienza no en el futuro, sino cuando uno los conoce.

B. Para mostrar lo grande y poderoso que es Dios

Jesús mostró a todos lo grande que el Padre es. En cada una de sus obras, en cada uno de sus milagros, le mostró a todos los que lo vieron físicamente que el Padre es poderoso y grande.

Y la función de la iglesia o de los creyentes que habrían de creer en la palabra sería y es exactamente esa: dar gloria a Dios. Jesús oró por sus discípulos para que continuará con la función que él hizo durante su ministerio terrenal.

1. En la tierra

Mostrar la grandeza de Dios en la tierra fue la función o el propósito por el cual Cristo estuvo entre nosotros. Habló del amor del Padre y su inmensa bondad en la tierra, a pesar de todas las dificultades.

2. Al auxiliarlo para terminar su obra

Es interesante notar que Cristo se refirió a que terminó su obra. Ante las grandes dificultades, la hostilidad manifiesta y abierta no solo de sus paisanos y compatriotas, sino de las tinieblas mismas, Jesús se levantó poderosamente.

Su obra comenzó cuando encarnó y desde allí tuvo que lidiar con dificultades y adversidades. Nació en un pesebre, fue perseguido por el rey Herodes, tuvo que huir a Egipto y luego volver a Nazaret donde cuando comenzó a predicar no le creyeron. Luego tuvo que enfrentar a los religiosos de su época. Sin contar la tentación que vivió en el desierto.

Pero al final pudo concluir la obra que inició y le dijo al Señor que había acabado la obra que le dio el Padre.

C. Para retornar a su grandeza y poder original

El verso cinco de nuestro estudio dice así:
5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

Jesús pedía al Padre ser glorificado. Mostrar su poder y su grandeza, no solo a través de su muerte, sino también a través de su resurrección.

1. Al lado del Padre

Al lado del Padre, donde siempre había estado. Al mismo lugar a donde la iglesia estará cuando sea arrebatada.

2. Antes de la creación del mundo

Ese lugar fue el mismo donde estaba antes de que el mundo fuera creado y pedía regresar allí una vez terminada su obra. Lo cual sucedió cuando fue llevado al cielo y fue confirmado por Esteban quien dijo que veía al Hijo del hombre que estaba a la diestra de Dios.

La vida de Estaba ilustra perfectamente por lo que Jesús oró. Para que sus seguidores pudieran enfrentar la hostilidad del mundo. En medio de la humillación no se doblegaran y fueran llevado con Él a su gloria.

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