Las preguntas de Jesús: ¿Tenéis algo de comer?

La Biblia dice en Juan 21: 5

Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron no.

Introducción

Cuando Jesús quería saber algo hacía preguntas. En realidad las preguntas no estaban destinadas para aclararle algo a él. Él sabía todas cosas. Nada le era desconocido. Sabía perfectamente lo que sucedía en su entorno. Conocía lo que pensaba la gente, mucho antes de que hablaran.

Las preguntas iban dirigidas en realidad para que sus interlocutores comprendieran bien lo que estaban diciendo o haciendo, incluso lo que estaban pensando. Era una forma de llamar la atención a los interrogados. Algunos lo comprendía otros ni siquiera se daban por enterados.

La pregunta que hoy estudiaremos sucede después de la resurrección de Cristo. Los discípulos están completamente desanimados. Para muchos de ellos el fin llegó y su ministerio con Cristo había fenecido. La mayoría de ellos retornaron a sus labores y otros esperaron un momento más para hacer lo propio.

Esta vez encontramos a siete de los 11 discípulos –Judas ya se había suicidado– en el mar de Tiberias como también se conocía el mar de Galilea. Una tarde se encontraban allí y decidieron salir a pescar. Tenía tiempo, unos tres años, que ellos no lo hacían. Me refiero a quienes se dedicaban a pescar como Pedro y los hijos de Zebedeo.

Juan nos dice que pasaron toda una noche pescando y nada pescaron. Cuando ya amanecía se presentó Jesús en la orilla del mar, pero ellos no lo reconocieron. Entonces les preguntó si no tenía algo de comer. Evidentemente sabía que no habían pescado nada. Pero lo hizo para hacerles ver que necesitaban su guía y su dirección.

La pregunta que hoy estudiaremos nos lleva a reflexionar seriamente sobre lo que sucede cuando nuestras labores, nuestros proyectos o nuestras empresas las hacemos sin considerar a Jesús. Nos lleva a pensar que podemos convertir lo sencillo y fácil en algo complicado e improductivo.

Los seres humanos tenemos una enorme facilidad en complicar lo sencillo y fácil. Podemos, por ejemplo, convertir una vida sencilla en una serie de sucesos funestos. Podemos hacer de un problema que se puede resolver simplemente en una dificultad mayúscula.

Las preguntas de Jesús: ¿Tenéis algo de comer?

El riesgo de complicar lo sencillo

I. Por enfocar mal nuestras prioridades
II. Por seguir a personas equivocadas
III. Por no pensar el riesgo de trabajar sin provecho

Los discípulos atravesaron un grave problema. Qué hacer a la muerte de Cristo. Lo sé. Usted dirá pues esperar la resurrección de Cristo. Pero pongámonos en sus zapatos o en sus sandalias Roma había ejecutado a su Maestro. No podían arriesgarse, así que resolvieron hacer otras cosas antes que ser identificados como seguidores del Nazareno.

Y en esta decisión o determinación fueron a pescar. Tal vez fue una pesca para conseguir de comer. No creo que para comercializar pues llevaban más de tres años sin ninguna actividad comercial. Sostenidos por Cristo. Fueron a hacer una actividad relativamente fácil puesto que iban con Pedro.

Y lo que sucedió allí nos demuestra que algo tan simple y senillo se puede convertir en una actividad que nos roba el esfuerzo y que hace que perdamos el tiempo por hacer algo que simplemente no da resultados.

I. Por enfocar mal nuestras prioridades

Dicen que un problema está medio resuelto cuando sabemos que es lo que esta sucediendo o conocemos el origen del problema. Un buen diagnóstico nos ayuda a resolver cualquier dificultad.

Una vez que sabemos lo que está pasando o como debemos resolverlo, entonces estamos en posibilidad de priorizar las acciones que tenemos que llevar a cabo. Descubrir nuestras prioridades nos permitirá destinar correctamente nuestros recursos de tiempo y esfuerzo de manera correcta.

Los discípulos se equivocaron cuando retornaron a la pesca. No me mal interprete. No quiere decir que esa actividad no era necesaria o importante. Sencillamente no correspondía al tiempo que estaban viviendo. Correspondía a otro época de su vida. Y esa época ya había pasado.

Ellos habían sido llamados y escogidos para predicar el evangelio. La muerte de Cristo fue algo que ellos supieron que sucedería, pero al olvidar eso perdieron el enfoque de lo que era prioritario para ellos y con ello se equivocaron totalmente y empezaron a hacer cosas que no dieron resultado.

II. Por seguir personas equivocadas

El verso tres nos dice que fue Pedro quien le dijo a los otros seis que se iría a pescar. No les pidió u ordenó que fueran con él. Ellos lo siguieron y se subieron a la barca para salir a buscar peces.

Una de las formas más sencillas de complicar lo sencillo es seguir malos moldes o malos ejemplos. Los discípulos siguieron a Pedro que se fue a pescar porque consideró que sería una buena actividad. No lo hizo porque eso formara parte de un plan o proyecto, sino como una ocurrencia.

Consciente o inconscientemente los seres humanos seguimos personas. Cuando vamos detrás de ideas buenas o positivas, pues, no hay muchos problemas. La dificultad se presenta cuando vamos detrás de alguien que no sabe para donde va y entonces vamos sin dirección o vamos a ningún lado.

Tal vez usted pueda pensar que no hay modelo alguno para seguir. Le puedo asegurar que si usted se vuelve un seguidor de Jesús, usted tiene toda las posibilidades de lograr lo que se propone porque Jesús nos dirige con tal sabiduría que nos lleva a lograr nuestros planes y metas.

III. Por no pensar el riesgo de trabajar sin provecho

Nuestro texto dice que los apóstoles pasaron toda la noche pescando y no pescaron nada. No pudieron obtener nada a pesar de que eran siete los que estaban a bordo de la barca. Muchas manos y nada era un verdadero fracaso.

Imaginemos que ellos comenzaron a pescar anocheciendo y a la media noche no habían obtenido nada. Debieron salir del mar, irse a descansar y retomar su actividad al día siguiente, pero se siguieron de largo de tal manera que cuando se percataron estaba amaneciendo y nada.

Ellos no se dieron cuenta rápidamente que estaban trabajando sin provecho. Llegaron allí porque habían complicado lo sencillo. Y lo habían complicado porque habían desoído a Jesús, porque estaban haciendo las cosas de acuerdo a lo que ellos pensaban y sin saber si esa era la voluntad de Dios para sus vidas.

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