Las preguntas de Jesús: ¿Qué venían discutiendo por el camino?

Marcos 9: 33

Llegaron a Capernaúm. Cuando ya estaba en casa, Jesús les preguntó: —¿Qué venían discutiendo por el camino?

Introducción

Los discípulos discutieron. No fue cualquier clase de discusión. Disputaron. La palabra disputaron procede de la palabra griega “dialogizomai” que transmite la idea de dos o más personas que razonan entre ellas, pero con la mente ofuscada. Por eso aunque la palabra deriva a la expresión dialogo su mejor traducción es disputar.

Los apóstoles, nos dice el evangelista Marcos, disputaron entre ellos y Jesús les preguntó el tema por el que disputaban. Es interesante que esta pregunta se la hizo hasta que llegaron a casa. Era un pregunta muy importante que merecía la tranquilidad y la calma del hogar para hacerla ya que era sumamente importante.

Es una pregunta importante. Una pregunta que amerita una seria y profunda reflexión de parte de los seguidores de Cristo porque la disputa o discusión que los discípulos tenían en el camino a Capernaum era quién sería el mayor entre ellos en el reino de los cielos de Cristo. Por eso necesitaba un tiempo de meditación.

Aquí el pasaje completo para nuestro estudio:

33Llegaron a Capernaúm. Cuando ya estaba en casa, Jesús les preguntó: ¿Qué venían discutiendo por el camino? 34Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido entre sí quién era el más importante. 35Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.

Las preguntas de Jesús: ¿Qué venían discutiendo por el camino?

La tragedia de sentirse superior a los demás

A. Todos tenemos aires de superioridad
B. Todos menospreciamos a los demás
C. Todos debemos imitar a Cristo

Ningún otra actitud merece nuestro desprecio y nuestra condena que alguien sintiéndose superior a otro. La arrogancia, la altivez y el orgullo de pensarse mejor que otro recibió de Cristo uno de los discursos más importantes que registran los evangelios porque un seguidor suyo no puede llamarse cristiano mientras en su corazón albergue esa actitud.

Con parábolas, mensajes, reprimendas y todos los recursos a su alcance, Jesús trató y trata por todos los medios de enseñar a sus discípulos a deshacerse de esta insana y deplorable conducta porque incuba grandes males que la historia ha registrado enseñándonos como un pueblo o nación puede ser destruido por otro que lo mira inferior.

A Natanael o Bartolomé Cristo le curo esos prejuicios llevándolo casi de la mano para que dejara de ver a los galileos como seres incapaces de algo bueno. A los fariseos les hizo ver lo equivocado de su actitud al despreciar a los publicanos en la parábola de fariseo y el publicano y a sus discípulos con esta pregunta.

Que según el relato que tenemos de Marcos no respondieron. Se quedaron callados, acusados por su consciencia, sintiéndose culpables por haber traicionado o fallado a una de las más importantes enseñanzas de Cristo que es la igualdad de lo hombres. Que nadie es más y nadie es menos.

A. Todos tenemos aires de superioridad

Es interesante notar que Marcos dice que los doce apóstoles participaron en esta disputa. Los doce estaban equivocadamente interesados en saber quien de ellos habría de ocupar una posición por encima de los demás.

Creerse o sentirse superior a los demás es un mal que ha acompañado desde siempre a los seres humanos. Y por lo que vemos en esta pregunta que hoy estudiamos no se salva nadie que tiene un poco de poder. Los discípulos al ver crecer la popularidad de Jesús sintieron que tenían ya una posición de privilegio.

En términos de sociología y psicología se dice que para conocer a una persona solo basta darle un poco de poder ya sea económico o político y se conocerá su verdadera naturaleza. Y en nuestro querido México esa parece ser una sentencia muy pertinente porque personas que de la noche a la mañana pasan de no tener a tener locos se quieren volver.

Vemos en los discípulos ese mal. Quisieron saber quien de ellos sería el mayor. Al pensar de esa manera vieron a los demás como inferiores a sí mismos. Nos queda claro, entonces, que los seres humanos tenemos esa insana inclinación de ver a los demás por debajo de nuestros hombros.

Si es injustificable cuando se tiene un poco de poder, resulta una verdadera tragedia cuando sin tener nada menospreciamos a los demás. Cristo quiso y quiere curar nuestra alma de esta desviación del alma porque esta clase de pensamiento daña la iglesia sobremanera porque aquí han de llegar toda clase de personas pobres, ricos, indígenas, etcétera.

Una breve revisada a la historia nos lleva a pasaje sumamente tristes donde el sentir superior a los demás ha hecho tanto daño como en África donde sus habitantes fueron vistos por siglos como infrahumanos.

B. Todos menospreciamos a los demás

Menospreciar a los demás disgusta en demasía a Dios porque nos pone o coloca en calidad de jueces. Al menospreciar, discriminamos y al discriminar hacemos acepción de personas o distinción y eso es muy desagradable al Creador que hizo a todos iguales.

Se ha estudiado la discriminación en todos los países y se ha concluido que los seres humanos menospreciamos a los demás por su color de piel, por su religión, por su cultura y por una serie de características que nace en realidad de corazones desprovistos de amor y compasión al prójimo.

En este mundo nos menospreciamos unos a otros porque sin darnos cuenta al menospreciar a otra persona, otras personas harán exactamente lo mismo con nosotros. Nos menospreciarán. La única manera de evitar o cortar con esta cadena de maldad es que usted y yo dejemos de ver los demás como inferiores.

La pregunta que Cristo le hizo a sus discípulos tenía como finalidad hacerles ver la gran equivocación de hacer menos a los demás porque originaba grandes males para su propia vida y para la de otros.

Jesús sabía bien que les estaba enseñando a sus discípulos que menospreciaban a los samaritanos. Ellos nacían, vivían y morían sintiéndose superiores a ellos a tal grado que los samaritanos les servían como escarnio para insultar y degradar a los demás judíos diciéndoles samaritanos.

C. Todos debemos imitar a Cristo

La interrogante que Jesús les lanzó a sus seguidores era para cortar de tajo sus aspiraciones de sentirse superior a los demás. De pensar que entre ellos habría posiciones de privilegio o escalas sociales.

Les dijo que si alguien deseaba ser el primero ese lugar le correspondería a quien compitiera por servir. Servir a los demás encumbraría a cualquiera de los doce al lugar por el cual estaban disputando o discutiendo. La supremacía en el reino de Cristo se alcanza sirviendo a los demás.

Ya hemos estudiado en muchas ocasiones la palabra siervo y su mejor traducción sería criado o esclavo. Una persona sin derechos o garantías que vive solo para complacer a su amo y hacer todo cuanto le indique a la hora que lo indique y como quiera que lo indique. Eso significa servir.

Cristo es el gran ejemplo de servicio porque el mismo Marcos nos dice en su evangelio que Cristo no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.

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