Salmo 2: El conflicto entre el gobierno del hombre y el gobierno de Dios

La Biblia dice en el Salmo 2:

¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?  Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo:  Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas.  El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira.  Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte.  Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás.  10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra.  11 Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor.  12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.

Introducción 

El salmo número dos, que algunos biblistas dicen que algún tiempo formó parte del primer salmo, porque diversas característica, entre ellos que termina como comienza el uno con la frase: “Bienaventurado”, fue escrito por el rey David, según señalan Juan y Pedro en Hechos 4: 25-26 porque el salmo no tiene inscripción que señale su autor, como otros sí. 

La tradición judía también lo atribuye a David y va más allá cuando fecha el tiempo en que David lo escribió. Según ellos lo hizo cuando se coronó como rey, según 2º de Samuel 5: 17 que dice así: “Oyendo los filisteos que David había sido ungido por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos para buscar a David; y cuando David lo oyó, descendió a la fortaleza.”

Para comprender el sentido del salmo será siempre ubicarlo en su contexto histórico porque nos permitirá entender las palabras que utilizó su autor, en este caso David. El salmo fue escrito cuando David comenzó su gobierno y enfrentó una oposición por parte de los filisteos que se sintieron gravemente amenazados por quien había derrotado a Goliat.

En ese escenario David construye este salmo que tiene como protagonista principal al ungido de Jehová, expresión que aparece en el verso dos que dice: “..consultarán unidos…contra su ungido…”, la palabra hebrea para “ungido” es precisamente Mesías. Esa misma palabra, “ungido” en griego es Cristo. Mesías y Cristo es, entonces, ungido.

David describe en este salmo las vicisitudes que enfrentó para hacerse rey. Su gobierno, que fue una determinación divina, comenzaba. Siete años y seis meses gobernó en Hebrón y en Jerusalén treinta y tres años porque Dios lo había ungido para tal mandato que duró en total cuarenta años.

Luego el salmo se convirtió en un rezo utilizado durante la toma de posesión de los reyes de Judá. Cada que uno de los descendientes de David subían al trono, se repetía este salmo como recordatorio del primer rey de la dinastía davídica y también porque durante esa ceremonia se le ungía con aceite por parte de un sacerdote. Se convertía en el ungido.

Así fue como escribió esta pieza poética, pero tal vez sin pensarlo David redactó un salmo profético destinado a representar el conflicto que el Mesías habría de enfrentar tanto en su primer advenimiento como en el segundo y definitivo. Los escritores del Nuevo Testamento usaron profusamente este salmo para referirse a Cristo o al Mesías. 

Y al igual que en el caso de David, señala o prevé el conflicto entre el gobierno divino y el gobierno humano. Conflicto que aparece de manera más formal y explicita en nuestros tiempos porque antes los gobernantes reconocían, si no de buena gana, al menos a pesar de sus opiniones personales, que Dios los había puesto en autoridad. 

Hoy en día hay gobiernos abiertamente hostiles a Dios. Gobiernos que no solo rechazan los valores morales promovidos por el cristianismo, sino Estados que abiertamente abrazan antivalores y los promueven como tarea de gobierno aun cuando no gocen de la aceptación de todos sus gobernados. 

Quiero poner aquí un ejemplo reciente de lo que pasa con algunos gobiernos y cito un despacho del periódico inglés The Guardian  que dice lo siguiente: 

“Es probable que el gobierno de Hungría, de mano del primer ministro Viktor Orbán, apruebe la legislación que pondrá fin al reconocimiento legal de las personas transgénero en el país. La nueva legislación, si se aprueba, podría ver el género definido como “sexo biológico basado en características sexuales primarias y cromosomas”, lo que hace que sea imposible para las personas en Hungría cambiar legalmente su género.

“La legislación propuesta se produce después de que el gobierno se haya vuelto cada vez más hostil hacia LGBTQ + en los últimos años. Se ha sugerido que si se aprueba, la legislación podría ser cuestionada tanto en la Corte Suprema de Hungría como en la Corte Europea de Derechos Humanos.”

El salmo dos nos ayuda mucho a comprender la lucha que se libra en este mundo entre gobernantes –reyes, príncipes y jueces, les llama David— y Dios porque tratan a toda costa de librarse de ideas y pensamientos que los relacionen con Dios. Si alguien promueve la lectura de la Biblia es mal visto. Si invoca a Dios, esta mal. Si pide oración, igual. 

El conflicto no nace hoy o ayer, nació hace muchos siglos. David lo vivió en carne propia porque él representaba el gobierno de Dios y los filisteos el gobierno del mundo. En el salmo dos encontraremos ese conflicto planteado y su final. Un final que sucederá le guste o no le guste a los gobernantes. 

El salmo dos nos lleva a la esperanza, también, del gobierno del Mesías. Un gobierno justo, un gobierno que haga al hombre libre. 

El conflicto entre el gobierno del hombre y el gobierno de Dios

  1. El gobierno rebelde del hombre
  2. El gobierno triunfante de Dios
  3. Un llamado a someterse al gobierno divino

El conflicto entre el gobierno humano y el gobierno de Dios es inevitable. Cuando leemos Génesis lo descubrimos. El primer hombre poderoso se llamó Nimrod. De él dice lo siguiente la Escritura en Génesis 10: 8: Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. 

Este personaje fue un rebelde, obstinado y opositor a Dios. Según leemos en Génesis 10 su reinado comezón en Babel. Fue justamente en esa ciudad donde se edificó la famosa Torre de Babel que fue un ejemplo de la altivez humana y que Dios tuvo que corregir ya no con un diluvio, sino confundiendo la lengua de todos los participantes y su dispersión. 

El primer gobierno humano fue un rotundo fracaso por una razón sencilla quiso prescindir de Dios y así ha sido a lo largo de la historia de la humanidad. Todos aquellos gobiernos, imperios, reinos, principados y ducados han fracasado por olvidarse de Dios y anteponer exclusivamente el pensamiento humano. 

1. El gobierno rebelde del hombre

En su salmo David se pregunta: ¿Por qué se amotinan las gentes? Y ¿los pueblos piensan cosas vanas? Otras versiones traducen amotinar como “enojarse”, “rebelarse”, “agitarse” y “piensan cosas vanas” como “murmuran vanidad” y “planes sin sentido”.

David esta definiendo claramente, sin figuras retóricas de por medio” que el gobierno humano se caracteriza por rebelión y oposición a Dios. Pero además de carente de sentido o sin sustento para oponerse a Dios porque claramente no podrán vencerlo o derrotarlo porque simplemente es invencible. 

Así lo interpretaron Juan y Pedro en Hechos 4: 24-25 donde mencionan como grandes opositores al Mesías a Herodes y Pilato, los dos gobernantes que tuvieron mucho que ver en la detención y crucifixión del Señor.

En el tiempo de David, muchas naciones cananeas se unieron, organizaron, acordaron y se coordinaron para luchar contra David. Lo mismo harán y han hecho las naciones para luchar contra Dios y sus valores. No es nuevo. La historia registra personajes que alzaron su puño contra el Creador: Atila, Nabucodonosor, Nerón y otros muchos.

El verso tres dice de la siguiente manera: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas. La Nueva Traducción Viviente traduce así este texto: «¡Rompamos las cadenas! —gritan—, ¡y liberémonos de ser esclavos de Dios!.

Los hombres quieren gobernarse a sí mismos sin intervención divina. Son gobiernos rebeldes a la voluntad de Dios. 

2. El gobierno triunfante de Dios

Del verso cuatro al verso nueve encontramos relatada la mirada de Dios ante los gobernantes del mundo y su determinación del gobierno que habrá de encabezar su Ungido, Mesías o Cristo.

En primer lugar Dios se reirá y se burlará de los gobiernos humanos. En primer lugar porque nunca podrán oponerse a su voluntad. Él la ejecuta con ellos, sin ellos y a pesar de ellos. Aquí algunos ejemplos: Cuando Augusto César ordenó el censo en Israel hizo que José y María viajarán de Nazaret a Belén para cumplir la profecía del nacimiento del Mesías.

Cuando Nabucodonosor arrasó con Jerusalén ignoraba que muchos años antes Dios le había revelado a Habacuc que eso sucedería. Nabucodonosor que se sentía todopoderoso fue simplemente una pieza más en el cumplimiento de la voluntad de Dios que así castigó a su rebelde pueblo. 

Ciro que conocía un poco más sobre el Dios de los hebreos, ordenó su regreso a Jerusalén justamente setenta años después de la destrucción de Jerusalén para aquí esperaran el advenimiento del Mesías lo que en efecto sucedió hace más de dos mil años. 

Por eso dice el salmo que el Señor se ríe y se burla de los gobiernos humanos porque pretendiendo hacerse imbatibles cumplen siempre con los designios infinitos de Dios. Algunas versiones dicen: “se mofa”. Pedro y Juan le llaman “para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.”

Dios hará que el Mesáis reine tenga que pasar sobre quien tenga que pasar. No importa que tan poderoso sea o se crea. Dios habrá de llevar al punto que desea la historia de la humanidad para poner a su Cristo como gobernante de este mundo. Y como es dueño de todo le ofrece por herencia las naciones y por posesión suya los confines de la tierra. 

3. Un llamado a someterse al gobierno divino

El salmo termina con un llamado a someterse al gobierno divino. Evidentemente ese gobierno físico aún no existe, pero existirá. Cristo trajo el reino de los cielos, un reino espiritual que es el antecedente inmediato del que vendrá a la tierra el reino del Mesías. 

A los gobernantes Dios les pide: prudencia, humildad para aceptar amonestación, servir al Señor con temor, alegrarse con temblor y, sobre todo que honren al Hijo para evitar su ira que puede destruir la vida de las personas. En pocas palabras se les demanda que se sujeten a Dios que no se olviden de que fueron puestos en esa posición por la gracia divina.

También hay una advertencia para todos: la ira de Dios de pronto se inflama. Algunas versiones dicen de repente, en un instante y fácilmente se enoja y por eso termina diciendo o alzando una bienaventuranza para quienes confían en Dios. 

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