Las siete iglesias del Apocalipsis: mensaje a Éfeso

La Biblia dice en Apocalipsis 2: 1-7

1 Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:  2Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.  Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.  Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. 

Introducción 

El libro de Apocalipsis ha despertado interés en creyentes e incrédulos. Desde siempre. Pero cuando a la humanidad le vienen males muchos voltean sus ojos a este libro que toma su nombre en español: Apocalipsis, de la trasliteración del griego al español que simplemente significa revelación. La versiones en inglés lo nombran “Revelation”. 

El Apocalipsis es la revelación de Jesucristo y fue escrito por el apóstol Juan mientras estaba exiliado por el imperio romano en una isla llamada Patmos, que los gobernantes de esa nación utilizaban como prisión para quienes consideraban reos de alta peligrosidad y querían alejarlos de la sociedad.

Entre los creyentes hay personas que ese libro les despierta temor y angustia por varias razones. Su lenguaje, sus descripciones y sus simbolismos, pero sobre todo por los juicios allí relatados. Juicios y castigos muy severos porque el libro de la Revelación de Jesucristo expresa con nitidez la ira de Dios. 

Pero el propósito del libro no es asustar ni atemorizar a los hijos de Dios. Siempre he pensado que un padre no le daría un libro de terror a su pequeño hijo porque evidentemente le causaría males y miedos sin sentido. Es exactamente el mismo caso con Apocalipsis. Dios dejó ese libro para instrucción no para atemorizar. 

El Apocalipsis es un libro que fue escrito para consolar a los creyentes del primer siglo que eran perseguidos por el imperio romano. La lectura, entonces, de ese volumen no esta diseñada para tener miedo, sino para animarse. Animarse porque ningún poder humano podrá detener la historia que alcanzará su culminación cuando Cristo regrese. 

Con la pandemia que se ha presentado, millones han vuelto su vista a este libro. Casi siempre en medio de un cataclismo o mal, muchos citan a Nostradamus o el Apocalipsis, tratando de encontrar sentido a lo que sucede en su realidad. Pero nunca fue la voluntad del Padre que volviéramos a este libro en tiempo de crisis, sino siempre. 

El libro de Apocalipsis está en la Biblia para recordarnos una y otra vez que este mundo no es nuestro hogar por mucha felicidad que tengamos. Nos trae a la memoria que vivimos en medio de la Babilonia que será destruida y que seremos llevados a la Nueva Jerusalén, donde las calles son de oro. 

A partir de este lunes estudiaremos las siete iglesias del Apocalipsis y durante el estudio iremos revisando algunos temas relacionados con ese fascinante libro. Tal vez uno de los más tergiversados. Mal citado y muchas veces, de manera injusta, más olvidado aún entre los propios creyentes. 

El libro le dedica dos capítulos completos a siete mensajes a igual numero de congregaciones ubicada en lo que en esa época se conocía como Asia menor y que hoy conocemos como Turquía. Son las iglesias de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Filadelfia, Sardis y Filadelfia. 

De todas ellas solo Éfeso aparece mencionada en libro de Hechos y cuenta con una epístola o carta escrita por el apóstol Pablo. Las otras seis solo aparecen mencionadas justo en el libro de Apocalipsis lo que representa una intención muy clara de Juan al seleccionar a esta siete iglesias.

Cada mensaje a estas siete iglesias tiene una estructura común. Una descripción de Cristo, un reconocimiento a la iglesia, una exhortación y una promesa para quienes corrijan lo que se ha desviado o lo que está mal. Son mensajes claros, directos y con toda la intención de sanear a las congregaciones. 

Se ha discutido mucho y se discute aún si cada una de esas siete iglesias representan las iglesias de todos los tiempos o si simplemente representan el estado que guardan las iglesias de todos los tiempos. Para practicidad de este estudio diré que considero que es un diagnóstico para todas las iglesias de todos los tiempos. 

El mensaje a las siete iglesias nos ofrece un panorama, sino completo, si muy amplio de los males que aquejaron a las iglesias del primer siglo, pero que vista la historia, han aquejado a la iglesia de todos los tiempos y que Cristo quiso y quiere que se corrijan por los pastores a quienes estaban dirigidos los mensajes. 

En ese sentido el primer mensaje con el que hoy arrancamos nuestro estudio tiene esa finalidad acercarnos a la iglesia de Éfeso que es la mencionada primero en los mensajes a las siete iglesias. Cabe señalar que el número siete es repetitivo en el libro de Apocalipsis: siete copas de ira, siete trompetas y siete sellos. 

El número siete no es un número escogido al azar o así nomás porque sí. El numero siete representa la plenitud o la totalidad de algo o alguien. Las siete iglesias en ese sentido representa a todas y cada una de las iglesias desde que se fundó la primer iglesia en Jerusalén en el día de Pentecostés. 

Las siete iglesias del Apocalipsis

Mensaje a la iglesia de Éfeso:

La necesidad de regresar al primer amor

Éfeso era una ciudad muy importante en el imperio romano. Su posición estratégica la convirtió en una ciudad comercial. Era el centro de la adoración de la diosa griega Artemisa, que en la época en la que Pablo evangelizó la ciudad se le conocía como Diana a la que pomposamente los efesios llamaba, la diosa que venera toda Asia y el mundo entero. 

Para comprender el mensaje a esta congregación será fundamental leer Hechos 19 donde se relata el trabajo evangelístico de Pablo, quien llegó a esta ciudad en su tercer y último viaje misionero. Era una ciudad entregada a la idolatría y la brujería. Pululaban en ese lugar exorcistas ambulantes, prostitutas y hechiceros. 

Cuando conocieron a Cristo todos los convertidos hicieron algo sorprendente: muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Varios cientos de miles de pesos. 

Fue allí donde se amotinaron los plateros dedicados a la elaboración de templecillos de Diana que vieron en peligro para su negocio representaba la fe que promovía el apóstol Pablo. Era una ciudad donde el evangelio se abrió paso en medio de una gran oposición espiritual, cultural y hasta política. 

Mensaje a la iglesia de Éfeso: La necesidad de regresar al primer amor

Presentación de Cristo

Cristo se presenta como el Dueño y Señor de la iglesia. La frase las siete estrellas en su diestra perfila claramente que la iglesia no es una institución humana, sino el cuerpo de Cristo sobre la tierra y en consecuencia Él es su Señor. 

La iglesia de Cristo no puede quedar nunca sujeta a ser humano alguno. Ningún líder religioso por más carisma o talento puede estar por encima de ella. Jamás. La iglesia no puede estar supeditada a los caprichos humanos. Está en las manos del Señor y eso no lo debemos olvidar nunca. 

La expresión “el que anda en medio de los candeleros de oro apunta a la omnipresencia y omnisciencia del Señor. Esta presente en todos lados y conoce todas las cosas. Nada escapa de su conocimiento y presencia y mucho menos lo que sucede en la iglesia. Pensar que podemos engañarlo es simplemente engañarnos a nosotros mismos. Apocalipsis 1: 20.

Reconocimiento a la iglesia:

La versión Reina Valera 1960 nos presenta al menos diez reconocimientos que Cristo hace de la iglesia de Éfeso:

  1. Tus obras
  2. Tu arduo trabajo
  3. Tu paciencia
  4. Que no puedes soportar a los malos
  5. Que has probado a los que se dicen ser apóstoles
  6. Que has sufrido
  7. Que has tenido paciencia
  8. Que has trabajado arduamente
  9. Que no has desmayado
  10. Aborreces las obras de los nicolaíta

En el texto en griego encontramos nueve:

  1. Obras
  2. Duro trabajo
  3. Paciencia
  4. No puedes soportar a los malos
  5. Pusiste a prueba a los que se dicen ser apóstoles 
  6. Paciencia
  7. Aguante
  8. Que no has desmayado
  9. Aborreces la obra de los nicolaíta

Esta lista omite la frase “has trabajado arduamente. 

Un resumen de la lista o compactación quedaría así:

  1. Obras
  2. Arduo trabajo
  3. Paciencia 
  4. No puedes soportar a los malos
  5. Pusiste a prueba a los que se dicen apóstoles
  6. Aguante o resistencia
  7. Que no has desmayado
  8. Aborreces la obra de los nicolaítas

Con este reconocimiento uno pudiera pensar, pues qué más quiere el Señor. Cuáles son sus demandas si se está haciendo el mayor de los esfuerzos por la obra. A nuestros ojos, la iglesia de Éfeso estaba cumpliendo con los requerimientos del Señor, pero después de este reconocimiento viene un llamado de atención:

Exhortación a la iglesia 

A la iglesia de Éfeso se le llamó la atención porque había dejado su primer amor. La versión traducción al lenguaje actual presenta el verso cuatro de Apocalipsis dos de la siguiente forma: 

Sin embargo, hay algo que no me gusta de ti, y es que no me amas tanto como me amabas cuando te hiciste cristiano. El problema de la iglesia de Éfeso es que conforme pasaba el tiempo fue perdiendo la pasión o el entusiasmo por Cristo. Siguió haciendo las cosas, pero sin el gusto o el disfrute por hacerlo. 

¿Se puede hacer la obra del Señor de manera mecánica? Claro. ¿Se puede estar en la iglesia sin emoción o sin deseos de estar allí en realidad? Por supuesto que sí. ¿Se puede ser cristiano sin rendir todo lo que se puede rendir? Sí. 

La iglesia de Éfeso es toda aquella iglesia donde las cosas se hacen sin entusiasmo. Cuándo se hacen. Es el tipo de congregación donde se cumple con el programa mensual o anual, pero sin el gusto de hacerlo. Se cumple y punto. Lo demás no importa. Estamos haciendo el qué si importar el cómo. 

Algo de este problema ya vislumbraba Pablo cuando escribió su carta a los Efesios porque miremos como termina su epístola: 

La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén. 

Recomendación a la iglesia

Son tres las recomendaciones a la iglesia de Éfeso

Recuerda de donde has caído

¿En qué punto uno pierde su pasión por la obra de Dios? La recomendación del Señor a su iglesia es fuerte e intensa: tenía que hacer una revisión profunda de lo que había sucedido con ese amor que tuvo al principio y que ahora se esfumaba o languidecía.

Arrepiéntete

Cristo llama a su pueblo al arrepentimiento. Arrepentimiento es más que un sentir pesar y llorar por algo. La palabra significa cambiar de mentalidad para cambiar de estilo de vida. Es un llamado a cambiar más que a sentir remordimiento o pesar.

Haz las primeras obras

Es un llamado a hacer las primeras obras. Que hiciste cuando recién comenzaste tu vida cristiana. ¿Que hicieron los efesios cuando creyeron? Rompieron con todo su pasado. Destruyeron aquello que representaba su ominoso estilo de vida licencioso y pecaminoso.

Advertencia a la iglesia

Dice el verso cinco: “…pues si no, vendré pronto a ti y quitaré tu candelero de su lugar. La frase implica que la iglesia de Éfeso perdería su utilidad. Una iglesia que pierde su utilidad esta destinada a marchitarse. 

Promesa a la iglesia

Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios quiere decir disfrutar la presencia de Dios eternamente y para siempre.

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