¿Recibiremos de Dios solo el bien y no el mal?

La Biblia dice en Job 2: 10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios?

De un día para otro Job perdió todo: propiedades, riquezas, hijos y hasta su salud. De una tremenda prosperidad o bienestar material pasó a convertirse en un ser que solo tenía lo suficiente para existir y que luchaba por continuar viviendo. La calamidad se había instalado perfectamente en su diario vivir.

De toda su familia —esposa y diez hijos— solo quedó con vida su consorte a quien le resulto insoportable la nueva realidad. Para ella de nada sirvió la vida integra de su marido. En un acto de gran desesperación le dijo que se muriera bendiciendo a Dios. La versión Reina Valera dice maldice, pero en el original la palabra hebrea barak significa bendición.

El tono con el que le dijo que se muriera hizo que la Reina Valera 1960 tradujera “maldición” por “bendición” porque su ironía se representaba mejor con esa expresión. Más que traducción la Reina Valera interpreta la actitud soez y necia de esta mujer que mientras vivió en abundancia se sintió feliz, pero cuando la escasez tocó a su puerta se descompuso.

Job la cuestiona duramente porque su necedad era mayúscula al regodearse y retozar felizmente cuando el viento soplaba a su favor, pero renegar y violentarse cuando la desgracia llegó a su hogar y justamente aquí Job plantea lo que ha de ser el tema de este importante libro. ¿Solo debemos recibir de Dios el bien y el mal no?

Job es uno de los volúmenes de la Biblia que debemos tener siempre a la mano para leerlo, meditarlo y reflexionarlo. Nos consuela y alienta, advierte y previene y nos guía para resistir esos días aciagos cuando el dolor y el sufrimiento se vuelven nuestros compañeros de camino. El hombre nace para sufrir esa es la verdad.

La estupenda escritora Isabel Allende dice que el hombre ha de acostumbrarse a ir perdiendo a los que ama. Primero pierde a sus abuelos, luego a sus padres, a veces a sus hijos y finalmente pierde su existencia. La pérdida de quienes amamos es una de las facetas del sufrimiento, pero no la única, hay muchas otras.

Job plantea que es necesario concientizarnos y auxiliarnos con el Creador para tener la capacidad de recibir tanto el bien como el mal. De esta capacidad dependerá nuestra sobrevivencia en este mundo donde a diario luchamos contra aquello que nos quiere arrebatar nuestro bien vivir.

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