Confinados, pero contentos: porque Cristo nos da fuerza para vivir en austeridad o abundancia

La Biblia dice en Filipenses 4: 12-13

12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Introducción

Uno de los grandes males del confinamiento es la inmovilidad y como resultado de la inmovilidad viene a la vida de las personas la escasez y con la escasez la desesperación y la angustia que deriva en una serie de problemas no solo de carácter económico, sino también social y espiritual.

En su encarcelamiento Pablo aborda este tema y lo hace desde la perspectiva cristiana tomando en consideración los dos extremos materiales que puede vivir un hombre: la abundancia y la escasez. Pablo sabe bien que esos dos extremos son peligrosos para la vida de cualquier persona.

En la cárcel Pablo experimentaba la falta de muchos bienes. Es una realidad que las personas que son privadas de su libertad experimentan. El apóstol nos dice que él había aprendido a vivir en esta circunstancia.

Pero así como tiene sus grandes complejidades vivir con lo indispensable, no es menos problemático vivir en la abundancia o vivir completamente saciado. Pablo dice que al igual que en la austeridad es necesario saber vivir con todas las necesidades suplidas y aún con aquellas que en realidad no son necesarias, pero que también se cuenta con ellas.

Pablo aborda aquí no extensamente, pero si de manera importante el tema de la pobreza y riqueza que puede venir a la vida de los creyentes. Pablo no ignora esta situación. Sabe perfectamente que la vida de los hijos de Dios puede transcurrir en medio de la escasez o de la abundancia.

La Biblia nos enseña que la pobreza y riqueza son condiciones que pueden presentarse en la vida. El tema ha sido, es y será siempre un tema de gran debate en la cristiandad: pobreza o riqueza. Pablo nos enseña aquí que en ambas condiciones se necesita a Cristo con la misma fuerza.

Pablo conocía perfectamente los dos estados. Sabía lo que era tener y sabía lo que era tener, estos versos nos va a dar “el secreto” para saber enfrentarla porque en cada una de ellas se necesita mucho de Dios para nos negar nuestra fe o desviarnos del camino del Señor.

Confinados, pero contentos: porque Cristo nos da fuerza para vivir en austeridad o abundancia

A. Porque Cristo nos enseña a vivir en austeridad
B. Porque Cristo nos enseña a vivir en abundancia

El verso trece de nuestro estudio se ha ha empleado como una promesa para todo aquello que necesite fuerza más allá de las que tenemos. Y así es, pero un estudio serio nos hará comprender que esa promesa se inscribe esencialmente en la lucha que libramos cuando tenemos escasez o tenemos abundancia.

Solo Cristo nos puede dar fuerza para no sucumbir ante la pobreza o ante la riqueza. Es interesante la palabra que Pablo utiliza para decir que “todo lo puede en Cristo”. La palabra puede procede de la raíz griega “ischuó” que literalmente significa “la fuerza que se tiene en pleno vigor o salud.”

Es la clase de fuerza física que se tiene cuando se es joven. Cuando ninguna actividad se nos hace pesada o cuando sin dificultad alguna podemos hacer un trabajo, reposar o descansar unos instantes y seguir con el misma fortalece o con la misma fuerza. Es algo parecido a la potencia.

Pablo sabía perfectamente que el estado de pobreza y riqueza ponen a prueba nuestra fuerza voluntad. Cuando no tenemos o padecemos escasez debemos tener la fuerza suficiente o una fuerza “especial” para no caer en alguna conducta que trasgreda los principios y valores cristianos.

Cuando dice “todo lo puedo en Cristo” Pablo esta declarando o esta afirmando que tiene la fuerza suficiente o necesaria estando en Cristo. Una persona que esta en austeridad o está en riqueza puede flaquear si no tiene la fuerza de Cristo. No es una fuerza humana, sino la que viene de Cristo.

Por eso afirma categórico: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. La palabra fortalece procede de la raíz griega “endunamoó” que literalmente significa “potencia”. La idea es que una fuerza que impulsa o intensifica provoca un apoyo extraordinario a un objeto o una persona para darle vigor.

Lo que Pablo esta diciendo es que la fuerza que él tiene es “potenciada” por Dios para que puede sortear el sinuoso camino cuando se tiene escasez o cuando se vive en opulencia se vuelve turbo. Para enfrentar esta grave situación de austeridad o escasez se necesita la fuerza vigoroso elevada a la “n” potencia para que ni pobreza ni riqueza te detengan.

¿Por qué Pablo necesita esa clase de ayuda para enfrentar estas circunstancias? ¿Qué tiene la pobreza o qué tiene la riqueza que hace necesario ayuda para saber vivir con ellas? ¿Tienen la pobreza y riqueza tanta fuerza como para apartarnos de los caminos del Señor? ¿Acaso pueden derrotarnos?

Pablo sabe que ambas condiciones son peligrosas para la fe y por eso nos dice que Cristo nos puede enseñar a vivir con ellas, bajo ellas o en medio de ellas.

A. Porque Cristo nos enseña a vivir en austeridad

Pablo habla claramente de la austeridad. Más adelante va a saber usted porque utilizó el término austeridad. Cuando habla de ella ocupa tres expresiones que dan cuenta de lo que provoca: vivir humildemente, tener hambre y padecer necesidad.

La pobreza hacen que las personas vivan 1. Humildemente. 2. Tengan hambre y 3. Padezcan necesidad. Tres condiciones que nadie, absolutamente nadie, quiere vivir o siquiera enfrentar porque supone un estado material extremadamente insoportable e insostenible para cualquier persona.

Cuando Pablo dice: sé vivir humildemente, lo que quiere decir es que sabe o conoce lo que es vivir con menos de lo mínimo indispensable porque cuando se tiene lo mínimo indispensable se tiene que comer y que vestir, pero lo que dice Pablo es que sabe vivir teniendo hambre o careciendo de alimentos.

1. Con humildad

La palabra “sé” de saber que utiliza aquí Pablo procede de la raíz griega “oida” que refiere a una clase de conocimiento que resulta de haber visto o haber percibido personalmente una experiencia. Esta clase de conocimiento se aprende de manera individual. No es la clase de conocimiento que se pueda enseñar o aprender colectivamente.

El “sé” de Pablo es un aprendizaje que adquirió por la experiencia de la vida. Y no puede ser de otra manera porque si una persona nunca ha vivido en escasez o austeridad, cómo podrá saber que se siente cuando se padece hambre y no hay con que saciarla y por eso la palabra “humildemente” en realidad quiere decir “por abajo” o “por debajo”.

Pablo ha aprendido a vivir por debajo de lo que se necesita humanamente para vivir. Se necesita comer, Pablo en la austeridad ha aprendido a estar por debajo de esa condición por eso la versión Reina Valera 1960 traduce humildemente y otras versiones lo traducen como “sé vivir sin casi nada”.

2. Con hambre

La raíz griega de esta palabra es peinaó que es la misma que se utiliza en Mateo 4: 2 cuando dice que Jesús después de un ayuno de cuarenta días tuvo hambre. Se refiere a una necesidad estrictamente física.

Pablo dice que estaba entrenado para no sentirse mal cuando no había de comer y sentir esa sensación de requerir sus alimentos. El hambre es la expresión más dramática de la necesidad material. Pablo estaba entrenado para no sentirse mal cuando no había nada para subsistir.

Un ejemplo de esta situación la vivió dramáticamente cuando el barco que lo llevaba a Roma naufragó y casi dos semanas después de ser arrastrados por vientos huracanados no pudo comer nada junto con otros amigos que lo acompañaban en ese viaje. Pablo estaba entrenado para ese tipo de situaciones.

3. Con necesidad

La palabra necesidad que utiliza aquí el apóstol procede de la raíz griega “hustereó” de donde procede la palabra “austeridad” y que la versión Reina Valera 1960 que utilizamos para este estudio traduce como necesidad.

Es la que hemos empleado para el título de nuestro estudio. La palabra comunica la idea de alguien que le hace falta algo, quedarse corto o que no tiene lo suficiente. Es una condición en la que se carece de bienes básicos. La austeridad bíblica es aquella en la que no se tienen los mínimos indispensables.

B. Porque Cristo nos enseña a vivir en abundancia

El apóstol Pablo dice que esta enseñado para vivir en abundancia. La palabra que utiliza para la palabra “enseñado” procede de la raíz griega “mueó” que a su vez esta estrechamente ligada con la palabra “misteryon” de donde procede la palabra misterio.

Por eso algunas versiones traduce en lugar de enseñado traducen como he sido iniciado tanto para la escasez como para la abundancia. Otras traducen “conozco el secreto”, pero la idea esencial es que ha aprendido de tal manera que no puede olvidarlo. Pablo está haciendo una ironía con esa frase.

Casi nadie quisiera aprender estas materias: padecer necesidad I y aprender a vivir en la abundancia II. Ninguno de los maestros que les gustaban los misterios querrían enseñar estos temas. Pero él tenía el secreto. El secreto estaba en la persona de Jesucristo que enseñó a vivir con los mínimos indispensables.

El apóstol dice que “esta iniciado” en dos temas: sabe vivir en la abundancia y sabe estar saciado.

1. Con más de lo que necesito

La palabra abundancia que usa el apóstol Pablo procede de la raíz “perisseuó” y transmite la idea de algo que se excede o que va más allá de lo necesario o de lo ordinario y por consiguiente innecesario.

Abundancia es algo más de lo esperado, algo que está por encima y por eso se desborda, en otras palabras lo diametralmente opuesto a la austeridad o la necesidad donde no hay lo mínimo indispensable.

2. Para estar saciado

Pablo estaba entrenado también para estar saciado. La palabra “saciado” procede del griego “chortazó” que implica la idea de alguien que se alimenta y está satisfecho por comer bien.

La palabra nos lleva a pensar en alguien que está completamente llenó y no experimenta sensación alguna de falta de alimentos. El apóstol se esta refiriendo a la clase de personas que no saben lo que no es tener, sino que siempre han tenido para suplir sus necesidades y más allá.

Pablo dice que hay que estar enseñado para saber vivir de este modo porque se corre el mismo riesgo de ser agradecido con quien nos ha provisto de todo lo que necesitamos en la vida.

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