Una fe que no olvida

La Biblia dice en Josué 2: 10

Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto.

Esas fueron las palabras que Rahab, una prostituta de Jericó, dirigió a los espías que había enviado Josué a reconocer esa ciudad que sería conquistada por los judíos. Solo que los sucesos a los que se refería habían ocurrido cuarenta años antes, cuando ella tal vez ni había nacido.

De hecho la generación que vio ese portento de Dios había muerto ya en el desierto y eran los hijos quienes oían las palabras de esta mujer que en algún momento oyó lo que Dios hizo en el Mar Rojo y lo creyó. Tan lo creyó que fue lo primero que le dijo a los espías de Israel.

No de en balde el Nuevo Testamento reconoce a esta mujer que luego de la conquista de Jericó se convirtió al judaísmo y casó con Salmon y es mencionada en la genealogía de Cristo (Mat. 1:5), luego Hebreos 11: 31 pondera su fe y Santiago 2: 25  la recuerda como referente una fe que obra.

Pero que fue lo que hizo Rahab para recibir estos honores espirituales. Tres cosas básicamente: 1. Oír. 2. Creer. 3 No olvidar. No sabemos a ciencia cierta de quien escuchó lo que sucedió en el Mar Rojo, pero en cuanto lo oyó lo creyó, aun cuando había ocurrido muchos años antes y ella ni siquiera lo había visto.

Los sucesos en ese lugar ocurrieron y esta mujer hizo como si estuviera presente allí, pero sobre todo nunca lo olvidó. Lo mantuvo presente sin saber que un día eso vendría a serle muy útil para salvar su vida y la de toda su familia porque los espías se sintieron más confiados cuando una mujer les recordó lo que había sucedido hace cuarenta años.

Nuestra fe se nutre igual. Primero oír y oír la palabra de Dios. Pablo dice que del oír nace la fe y del oír la palabra de Dios, luego creerlo que quiere decir aceptarlo. Hacer de cuenta que fuimos testigos presenciales. Y luego no olvidarlo sino guardarlo en nuestros corazones para emplearlo en los momentos o circunstancias que nos exijan confiar en Dios.

En ocasiones la vida no nos dejará otra alternativa sino la de confiar en Dios porque hay hechos que nos suceden donde solo la mano de Dios puede obrar y salvarnos.

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