Las preguntas de Jesús: ¿A quién buscáis?

La Biblia dice en Juan 18: 4

Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis?

Introducción

Jesús siempre supo todas las cosas. Las preguntas que hizo siempre tenían como finalidad hacer pensar o reflexionar a quienes las dirigía. En realidad él no necesitaba ninguna clase de respuesta. Sabía todas las cosas que pensaban sus interlocutores antes de que les preguntara y por supuesto antes de que le respondieran.

La pregunta ¿A quién buscáis? se la dirigió a una compañía de soldados y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos que en la noche fueron encabezados por Judas Iscariote con linternas, antorchas y armas para detener a Cristo en huerto cerca del torrente de Cedrón.

Todos ellos se habían puesto de acuerdo para detenerlo. Judas se había ofrecido a señalarlo para que a la hora de ser aprehendido no se equivocaran. En aquel tiempo todos vestían idénticamente y eran trece personas jóvenes y podrían errar a la hora de hacerlo preso y por por eso, para ir a la segura, usaron a Judas.

La pregunta de Cristo iba dirigida entonces para hacerles ver a quien iban a detener, para encadenarla con otra pregunta: ¿por qué lo iban a detener? Sabían exactamente lo que estaban haciendo o solo cumplían mecánicamente con una disposición de sus superiores jerárquicos.

Ambas interrogantes tenía como finalidad hacerles ver si sabían en realidad frente a quien estaban. Si comprendían a cabalidad que lo que estaban haciendo o por hacer era una de las más grandes equivocaciones. Quería averiguar si podían hacer un ejercicio de razonamiento para indagar lo que esta sucediendo frente a sus ojos.

Todos los que participaron esa noche en aprehender a Jesús no tenía ni la mínima idea de lo que estaban haciendo. La pregunta iba dirigida a su mente para que pudieran saber frente a quien estaban. Ellos pensaban que estaban frente a un hombre común. Estaban completamente equivocados. En realidad no sabían ante quien esta estaban.

Ellos creían que detenían a un hombre ordinario, pero en realidad estaban ante el Hijo de Dios. Estaban ante el que los había liberado de Egipto. Estaban frente a su libertador, pero simplemente no lo entendieron, ni el propio Judas Iscariote que había convivido con el Señor por tres años.

¿A quién buscáis?

La imperiosa necesidad de saber quién es Jesús

I. Que sabe todas las cosas
II. Que siempre se adelanta a los hombres

En realidad esta pregunta Jesús la hizo dos veces, según leemos en Juan 18: 1-11 que dice de la siguiente forma:

Habiendo dicho Jesús estas cosas, salió con sus discípulos al otro lado del torrente de Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró con sus discípulos.  2 Y también Judas, el que le entregaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos. 

3 Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas.  4 Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? 

5 Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba.  6 Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra.  7 Volvió, pues, a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús nazareno.  8 Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a éstos; 

9 para que se cumpliese aquello que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno.  10 Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.  11 Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?

No era usual que Jesús preguntara lo mismo dos veces, pero según leemos en este pasaje esta interrogante la hizo en dos ocasiones. Para que sus interlocutores entendieran o pudieran leer la magnitud de su equivocación al detenerlo de manera arbitraria sin haber una acusación formal en su contra.

I. Que sabe todas las cosas

Jesús nos se fiaba de nadie porque conocía a todos, dice el evangelista Juan. Jesús sabía hasta los más íntimos pensamientos no solo de sus discípulos, sino también de sus opositores. Entendía totalmente lo que ellos en realidad pensaban aún cuando con sus labios dijeran otra cosa.

Jesús quería dejar bien en claro con esta declaración que al acercarnos a Jesús debemos hacerlo con toda sinceridad. Tratar de engañarlo o llevar una doble vida como creyentes es contraproducente. Él sabe todas las cosas y hacer eso es un absurdo porque ante su presencia todas las cosas están muy claras.

El ejemplo más claro de que Dios se desagrada con quienes fingen o tratan de engañarlo lo encontramos en la historia de Ananías y Safira. Ellos eran un matrimonio que vendió una heredad, pero sustrajeron dinero de esa venta y quisieron aparentar que habían dado todo lo que habían recibido.

Ambos murieron por que trataron de mentir al Espíritu Santo. Se trata de una fuerte disciplina por parte de Dios para la iglesia porque con ello buscaba que las personas tuvieran consciencia del significado de seguir al Señor. Debe hacer con responsabilidad y sin descuido.

II. Que siempre se adelanta a los hombres

Jesús, dice Hebreos 13: 8 es el mismo ayer, hoy y por los siglos. El no tiene el problema que nosotros tenemos con el tiempo. Solo conocemos el día que vivimos. Somos incapaces de saber que sucederá mañana. Por el contrario Él sabe perfectamente que ha de ser del futuro en nuestras vidas.

La pregunta ¿a quién buscáis? tenía como objetivo hacerles ver que ignoraban completamente lo que estaban haciendo o más bien a quien se lo estaban haciendo. Ni siquiera Judas se salvaba de esa interrogante porque no supo o no quiso saber quien era Jesús.

La interrogante tenía como intención hacerles ver que estaban gravemente equivocados con la persona que buscaban. Su equivocación nos sirve siempre para preguntarnos nosotros mismos si no estamos buscando a un Jesús equivocado. Si en realidad el Jesús que pensamos que estamos siguiendo no el mismo que nos revelan los evangelios.

Ellos buscaban un delincuente, pero Jesús no era ningún delincuente. Era y es el Salvador del mundo.

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