Mensaje a la iglesia de Filadelfia: La iglesia fiel

La Biblia dice en Apocalipsis 3: 7-12

7 Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: 8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. 9 He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.  10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.  12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.  13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Introducción

Sobre el mundo se ciernen juicios severos de parte de Dios. El libro de Apocalipsis muestran el sufrimiento que habrán de pasar todos aquellos que rechazaron a Cristo. Los que han muerto padecerán la muerte eterna y los que vivan cuando el regrese sufrirán calamidad tras calamidad. Será atroz los padecimientos que vivirán todos quienes lo rechazaron.

El mensaje a la iglesia de Filadelfía que es sumamente importante porque, además de ser la única iglesia a la que no le reprocha nada, es decir no encuentra falla en ella, es a la única que le promete que no pasará lo que los cristianos conocemos como la gran tribulación, que es una manera de llamar a los severos castigos que han de aplicarse a los incrédulos.

La iglesia Filadelfia es el modelo de iglesia a seguir. Sus obras son dignas de imitar no solo porque representan el anhelo de Cristo, sino porque al seguir sus pisadas estamos garantizando librar la gran tribulación que representa los momentos previos a la redención de la humanidad y estará acompañada de grandes y severos dolores.

Cristo es muy elogioso con esta iglesia porque es una congregación obediente. Ha guardado la palabra de su paciencia, que quiere decir que a pesar de todas las adversidades se ha sabido mantener firme en su determinación de someterse y obedecer lo que el Señor le ha señalado como su obligación.

Pero, también, Filadelfia es una iglesia comprometida. Una iglesia que sin importar los enemigos a enfrentar ha decidido seguir a su Salvador sin miramientos de las represalias que pueda sufrir en este mundo. Ni el peligro de muerte ha minado su determinación de este grupo de creyentes.

Su obediencia y su compromiso lo han hecho a pesar de tener poca fuerza. En otras palabras que el reconocimiento que se le hace a esta iglesia es por el hecho de que ha obedecido y se ha comprometido con lo que tiene. No ha esperado a tener más para serle fiel al Señor. Dios ha recibido lo que tiene para honrarlo.

Esta iglesia nos muestra claramente que la modestia y humildad jamás serán impedimentos para consagrarse a Dios. La relevancia de su actitud radica precisamente en su actitud. No ha esperado tenerlo todo para obedecer, más bien con lo poco que tuvo buscó que el Señor fuera glorificado.

Filadelfia nos enseña lo que Cristo espera de su iglesia. Espera sujeción, espera sumisión y espera sometimiento. El Salvador espera que la iglesia dependa totalmente de su presencia. Que rechace la tentación de ignorarlo o hacer lo que le plazca.

I. Presentación de Cristo

A esta iglesia Cristo se presenta con tres características: 1. El Santo. 2. El verdadero y 3. El que tiene la llave de David. Que nos expresa lo que las iglesias deben comprender para parecerse a Filadelfia. No es casual que se presente de esta manera o con estas tres virtudes que es necesario entender.

A. El Santo

Dios es santo es una frase de gran importancia para la iglesia. La santidad del Señor contrasta siempre con el pecado. Una vida pecaminosa es difícil que pueda apreciar la santidad del Creador. Dios está apartado del mal y no puede convivir ni con la maldad, ni con el pecado.

En consecuencia si Dios es santo su pueblo debe ser santo. No puede el pueblo de Dios vivir en pecado teniendo un Señor que es Santo. La palabra Santo tiene la connotación de algo que es limpio o que no tiene impureza. La santidad de Dios es la limpieza de su persona y por ello no puede tolerar el pecado o lo manchado o sucio.

B. El verdadero

Dios es veraz y todo hombre mentiroso dice la Escritura. Siempre que se habla del atributo de Verdad de parte de nuestro Señor se señala específicamente que en él no hay mentira. Todo lo que Dios habla es verdad, en tanto que todo lo que el maligno dice es mentira para engañar.

Un Dios que es verdadero o veraz evidentemente espera un pueblo con una conducta que honre ese atributo. Los creyentes podrán engañar a muchos porque es fácil simular o aparentar, pero a Dios nunca le podremos mentir. Como quiera siempre nos sorprenderá en nuestra falsedades.

C. El que tiene la llave de David

Esta es una manera de designar la autoridad de Cristo. La autoridad para señalar que es el único que puede abrir y cerrar la puerta del reino y a la inversa, es el único que puede cerrar y abrir las puertas de la salvación para ingresar al reino Davídico que ha de instalarse en el mundo cuando él regrese.

Cristo tiene autoridad y la iglesia debe sujetarse a esa autoridad. El gobierna la iglesia y es indispensable que su pueblo se someta a sus disposiciones. No puede una iglesia regirse por sí misma. Tampoco puede gobernarse de acuerdo a lo que piensa o cree, sino lo que dice la revelación divina.

II. Reconocimiento a la iglesia

A esta iglesia le reconoce tres cosas el Señor Jesucristo: 1. Que tiene poca fuerza. 2. Que ha guardado su palabra y 3. Que no ha negado su nombre. Como resultado de estas obras el Señor le dice que será premiada. Esos premios los veremos en el siguiente punto de este estudio.

A. Tienes poca fuerza

Comprender esta frase es indispensable para conocer que hacía tan distinta a esta iglesia de las otras seis a las que Jesús les dirige un mensaje. Era una iglesia de poca fuerza. De entrada debemos descarta que la palabra fuerza, que procede de la raíz griega dunamis que se traduce como poder, se refiere al poder espiritual.

Una iglesia carente de poder espiritual difícilmente podría enfrentar las presiones del mundo como lo hizo la iglesia de Filadelfia. La frase tiene otra connotación. La palabra “poca” procede de la raíz griega “micros” que quiere decir pequeño, reducido, diminuto y hasta insignificante.

De esta palabra procede la expresión microscopio que es un aparato que sirve para ver cosas muy pequeñas, casi imperceptibles al sentido de la vista. La iglesia de Filadelfia tenía un insignificante poder o una muy reducida capacidad. La idea es sencilla de captar así: la iglesia de Filadelfia no tenía capacidad material. Algunos por eso piensan que era pobre.

Era una iglesia que carecía de la capacidad de otras congregaciones, pero estaba llena del fuego de Dios que le permitía enfrentar toda clase de enemigos del Señor y lo hacía con dos características o actitudes.

B. Obediencia

Esta iglesia “guardaba la palabra de Dios” esa frase implica obediencia, sometimiento y sujeción a los mandamientos de Cristo. Su poca fuerza la superaban con obediencia. Era un iglesia sin grande capacidades materiales, pero bajo la autoridad de Cristo. No era arrogante sino humilde y sencilla.

Obedecer a Dios constituye la mejor manera de honrarlo. Acatar sus preceptos y ordenanzas hacen que su poder repose sobre su cuerpo sobre la tierra. Filadelfia era una congregación en la que las disposiciones del Señor no estaban a discusión simplemente se ponían por obra.

C. No negó su nombre

Cristo habló en su ministerio que frente a la presión social y las amenazas de los enemigos de la fe, los creyentes podían asumir solo dos actitudes. 1. Podían negarlo y avergonzar su fe y 2. Podían resistir y a pesar de que su vida estuviera en peligro e incluso a pesar de morir mantenerse firmes y confesarlo delante de los hombres.

Es evidente que esta iglesia vivía bajo presión. Pero independientemente de esa presión era obvio que habían sabido resistir y aguantado todo lo que enfrentaban, principalmente a quienes se oponían a la fe. El mensaje a la iglesia identifica a estos hombres como los integrantes de “la sinagoga de satanás”.

III. Premios para la iglesia

Esta obediencia y compromiso con Cristo les hizo acreedores a tres premios o a tres reconocimientos: 1. Una puerta abierta que nadie puede cerrar y 2. Humillación de la sinagoga de satanás y 3. Será guardada de la obra de la prueba.

Una puerta abierta que nadie puede cerrar es la libertad de predicar libremente y alcanzar a muchos perdidos. La mayoría de los comentarista coinciden en señalar que esta frase apunta a la obra evangelizadora de la iglesia. Los hermanos de Filadelfia se verían recompensado en predicar el evangelio abiertamente.

Esta idea se asocia con la humillación de la sinagoga de satanás. El verso nueve de nuestro texto dice así:

He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. 

En Filadelfia la oposición a la iglesia estaba encabezada por los judíos. La frase: que se dicen ser judíos y no lo son se refiere a que su oposición al evangelio que es un acto de fe los desheredaba como hombre de fe, como lo fue Abraham. Ellos se decían judíos, pero no lo eran. Si fuera judíos imitarían a Abraham, el padre de la fe.

Por eso el Señor se compromete a humillarlos ante la iglesia de Filadelfia, lo que supone su fin y la conclusión a sus hostilidades y a su oposición al avance del evangelio.

La iglesia será guardada de la hora de la prueba. A esta iglesia se le promete que será librada de la Gran Tribulación. Su obediencia y compromiso harán que no pase por ese tiempo que esta preparado para los incrédulos y todos aquellos que no recibieron el mensaje de Jesucristo.

La única petición que Cristo le hace a esta iglesia es que no cese en lo que esta haciendo. Retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona, le dice para recordarle que de ningún modo puede bajar la guardia o descuidar sus buenas obras, sino al contrario empeñarse cada día más.

IV. Promesas para la iglesia

Son dos las promesas que hay para esta iglesia: 1. Ser columna del templo del Señor y 2. Inscribir su sobre ellos el nombre de Dios y de su santa ciudad, Jerusalén.

A. Ser columna del templo del Señor

Según los historiadores de la ciudad, se tenía la costumbre que los templos paganos de Filadelfia se colocaba columnas en honor de determinados personajes que habían llevado a cabo labores de magistrados en la ciudad como una manera de honrar su memoria. Dios le promete a los que venzan que serán columna en el templo espiritual de Jerusalén.

B. Su nombre será inscrito en ellos

La inscripción del nombre de Dios apunta a la pertenencia de los creyentes por parte de Dios. Es una manera de recordarnos que una vez que venza sobre el pecado y la maldad los creyente pasarán formar parte de las posesiones de Dios.

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