Salmo: 13: Un grito desesperado para no perder la fe

La Biblia dice en el Salmo 13:

Al músico principal. Salmo de David. ¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre  ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?  2 ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, Con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? 3 Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;  4 Para que no diga mi enemigo: Lo vencí. Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalara.  5 Mas yo en tu misericordia he confiado; Mi corazón se alegrará en tu salvación.  6 Cantaré a Jehová, Porque me ha hecho bien.

Introducción

David retrató nítidamente su vida en cada uno de los salmos que escribió. Para adentrarnos en la personalidad de este hombre que fue considerado una luz para Israel y que recibió de sus contemporáneos el título del dulce cantor de Israel debemos de adentrarnos en todas las plegarias que compuso.

El salmo trece es una composición suya que nos permite conocer los estados de ánimo que tuvo. Los momentos de gran desesperación y la forma en que luchó contra males que aquejan a todos los seres humanos. Pensar en un David con triunfos y victoria y una vida de grandes satisfacciones es incorrecto.

David como todos nosotros tuvo grandes tristezas, momentos de profunda preocupación y situaciones desesperantes en las que se sentía perdido y abandonado. David fue un varón que enfrentó todas esas situaciones buscando refugio en Dios. Pero nunca ocultó lo que sentía ni lo que le sucedía.

Cuando leemos la encarnizada e injusta persecución de la que fue objeto por parte de Saúl a grado que tuvo que tomar a sus padres y hacerlos habitar en la cueva de Adulam, descubrimos que sintió desesperanza y llegó un momento en el que pensó que todo acabaría, pero en esos momentos dirigía sus pensamientos y oraciones al Creador.

El salmo que hoy meditamos es una plegaria que se reza, se repite o se ora cuando atravesamos situaciones en las que todo parece perdido. Situaciones en los que la realidad parece haberse montado sobre nuestra fe y nos derrumbamos. Son los días en que los enemigos de nuestra fe parecen enaltecidos sobre nosotros.

David vivió esos momentos y elevó su oración al Padre para recibir ayuda. Nunca negó la realidad. Confesó como se sentía. Sin temor se dijo desesperado y deprimido por todo lo que le ocurría.

Salmo 13: Un grito desesperado para no perder la fe

I. En medio de una profunda desesperación
II. Ante una posible derrota estrepitosa
III. Porque solo Dios puede salvar

Es sugerente el hecho de que en este salmo de apenas seis versos haya cuatro preguntas. Es también interesante el hecho de que esas cuatro preguntas tengan el mismo tono: ¿Hasta cuándo? Lo que revela una profunda desesperación en David ante la posibilidad de que sus enemigos lo derrotaran, lo que implicaba que lo mataran.

David está desesperado y esa desesperación lo lleva a clamar a Dios. Alzar la voz y suplicarle con toda el alma que intervenga para que no muera y para que sus enemigos no se regodeen presumiendo que lo han derrotado. David le pide a Dios que no permita que sus enemigos se alegren por su fracaso.

No es que a David le interesara su reputación o fuera orgulloso y no quisiera que los demás lo vieran derrotado. En realidad lo que a David lo lastimaba era que ante su caída el nombre de Dios fuera puesto en entredicho. El rey de Israel no quería bajo ninguna circunstancia que el nombre de Dios fuera blasfemado.

Pero cuando decimos que David estaba desesperado y deprimido eso no significa que David se dejaba arrastrar por esas emociones o que se dejaba derrotar por sus ellas. Lo que él hacía era clamar a Dios, suplicarle y rogarle bajo la certeza de que Dios siempre se mueve por compasión y por ello en lugar de tristeza él habría de expresar alegría por su salvación.

En medio de toda esta situación David cantaba. Cantar a Dios representa una de las mejores maneras de combatir a nuestros enemigos y de paso recordar que Dios solo nos ha hecho bienes. Con eso en la mente y el corazón David se reconforta y no enseña a reconfortarnos en esos difíciles día de la misma manera: trayendo a la mente la bondad de Dios.

Este salmo es una hermosa pieza para recordarnos que a veces la realidad se presenta como nuestro peor enemigo. Nos hace desesperarnos y hace que nos sintamos morir, pero nuestra fe y confianza nunca deben estar fuera de Dios. Su bondad siempre será nuestra ayuda para alegrarnos en él.

El salmo trece es un grito desesperado para perder la fe.

I. En medio de una profunda desesperación

David pregunta cuatro veces ¿hasta cuándo? Esta desesperado. El tiempo parece ir en contra suya. En cada una de sus preguntas se nota su grave situación ante el deterioro de sus emociones. La desesperación lo va llevando a la depresión, un estado mental en el que nada parece levantarle el ánimo.

A. ¿Hasta cuándo me olvidarás?

David se siente olvidado. Se siente ignorado frente a sus adversarios que procuran dañarlo y al parecer ni siquiera Dios sale en su defensa. Es tan grave lo que está pasando que cuestiona a Dios ante su silencio. Sus oraciones parecen no tener respuesta, lo que le hace sentirse completamente solo.

David experimentó lo mismo que nosotros sentimos cuando las circunstancias que nos rodean son adversas y por más que pedimos a Dios nada parece cambiar, y a veces al contrario las circunstancias se ponen más difíciles. La sensación de olvido nos hace mucho daño porque es el primer paso a la depresión.

B. ¿Hasta cuándo esconderá tu rostro?

Dios es espíritu. No tiene rostro, pero David usa un antropomorfismo para resaltar que Dios no solo lo ha olvidado sino que su presencia al parecer lo ha abandonado. David siente que Dios ya ni siquiera lo mira. Se siente completamente abandonado de quien es el único que lo puede ayudar.

Que gran tragedia para todos nosotros cuando los problemas parecen agigantarse y Dios parece no oírnos. La frase “esconder tu rostro” es común en David en esas situaciones complejas y complicadas cuando en lugar de que Dios salga en su auxilio de inmediato parece haberlo relegado.

C. ¿Hasta cuándo tendré tristeza?

La tristeza es un estado mental que llega a la mente de los seres humanos cuando una situación o una persona traen gran pesar a nuestra vida. La decepción por parte de alguien que nos ha defraudado hace que pasemos de la alegría a esa condición en la que perdemos hasta el deseo de vivir.

La tristeza nunca ha sido la voluntad de Dios para la vida de sus hijos. Pero a veces nos vemos sometidos a ella porque nuestros planes se han frustrado, porque han llegado a nuestra vida personas que nos quieren hacer daño o porque de plano las cosas se han descompuesto y nada parece cambiarlas.

D. ¿Hasta cuando será enaltecido nuestro enemigo?

En esta pregunta David nos revela lo que estaba pasando. Uno de sus enemigos, podía ser cualquiera porque tuvo muchos, se estaba enalteciendo. Algunas versiones en lugar de usar el término “enaltecido” usa la expresión “dominar” o “someter” lo que nos ayuda a comprender que esta pasando en la vida de David.

Uno de sus enemigos parecía empoderado y lo tenía dominado o sometido sin que pudiera hacer nada para librarse de esa condición. David estaba justo como muchos estamos “sometidos” a circunstancias contra las que no podemos hacer nada.

II. Ante una posible derrota estrepitosa

David tenía temor de dos cosas: A. Morir a manos de su enemigo y B. La victoria de su enemigo. David no solo moriría, sino que su muerte sería celebrada grandemente por quienes lo buscaban para privarlo de la vida. El problema para David era doble: por una parte buscaban matarlo y si lo lograban celebrarían su desaparición física.

A. Para que no duerma de muerte

La vida de David transcurrió por muchos años en medio de grandes peligros. Tenía muchos enemigos poderosos y numerosos. Desde su propio monarca Saúl hasta los filisteos y otros adversarios, el rey de Israel enfrentaba muchas amenazas y deseos de hacerle daño hasta matarlo.

En su plegaria David le dice a Dios que le responda y le alumbre sus ojos para que no duerma de muerte. Su clamor va dirigido a pedirle a Dios que lo ayude a estar muy alerta debido a que la muerte ronda a su alrededor. La muerte le acecha y solo Dios le puede dar la capacidad de iluminarlo para deshacer la oscuridad en su vida.

B. Para que no diga mi enemigo: lo vencí

Una de las maneras de celebrar la victoria sobre los enemigos en tiempos de David era exhibir su cuerpo muerto en las ciudades importantes e incluso presentarlo a su Dios como una ofrenda para mostrar a todo el pueblo a modo de escarmiento la muerte de sus enemigos.

Los enemigos de David se alegrarían grandemente si David muriera. Los malvados celebran la muerte de sus adversarios y se llenan de alegría porque tienen un odio irracional contra quienes ellos piensan que les han hecho mal. Es triste admitirlo, pero hay gente sumamente interesada en hacer caer a los hijos de Dios.

Es una manera de justificar su conducta ya que al caer o tropezar, dirían Dios no lo pudo ayudar ni pudo proteger.

III. Porque solo Dios puede salvarlo

David se reanima de lo que esta pasando, pensando tres cosas: A. Su confianza en Dios. B. Su alegría en la salvación de Dios y C. El bien que Dios le ha hecho. Con esos tres pensamiento o ideas termina su salmo.

A. En tu misericordia he confiado

David recuerda el inmenso amor de Dios. Rememora que la compasión divina lo ha acompañado siempre: desde sus días en las montañas apacentando a sus ovejas hasta los días cuando derrotó a Goliat, pasando por las veces que enfrentó grandes ejércitos y Dios siempre lo libró.

David se consuela en el amor que Dios le ha prodigado. Confía plenamente en la bondad de Dios. Sabe perfectamente que el amor de Dios por sus hijos es grande y tarde o temprano se levantará para derrotar a sus adversarios y cambiar las circunstancias que ahora parecen inamovibles.

B. Me alegraré en tu salvación

David se alegrará en la salvación que Dios traerá a su vida. La ayuda en tiempos de crisis por parte de Dios siempre alegran nuestro corazón. Su intervención en esos momentos difíciles en los que sale a nuestro favor consuelan grandemente nuestra vida y nos hacen llenarnos de gozo al saber que Dios no nos ha dejado.

C. Porque Dios le ha hecho bien

Dios no hace mal a nadie y menos a sus hijos. El busca por todos los medios hacernos bien. David lo sabe bien y por eso declara que él cantará a Dios porque le hecho bien. Una declaración que nos ayuda a recordar que nuestro buen Dios tiene planes perfectos y que nunca se equivoca porque quiere siempre nuestro bienestar.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: