Más allá de las montañas

La Biblia dice en Salmos 121: 1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?

Oaxaca es un estado único. Lo atraviesan tres macizos montañosos que la hace una especie de papel de periódico arrugado. Tiene cinco grandes montañas que alcanza desde los 3, 720 hasta los 3, 218 metros de altura sobre el nivel del mar. A este hermoso estado lo cruzan la Sierra Madre Oriental, la Sierra Madre del Sur y la Sierra Atravesada.

En Oaxaca es muy común, entonces, encontrarse montañas por doquier. Aún en la región conocida como los Valles Centrales, que es donde se ubica la capital del estado, existen montañas pequeñas a las que muchos acuden para hacer ejercicio o solo para apreciar amaneceres o atardeceres. En algunos lugares acuden a celebrar ceremonias religiosas.

La vida del salmista que compuso este salmo me imagino que transcurría justamente entre grandes montañas y le sirvieron de inspiración para componer este hermoso canto de los llamados salmos o cánticos graduales donde levanta los ojos justamente a los montes, cerros o montañas para hacerse un pregunta urgente: ¿De dónde vendrá mi socorro?

La respuesta es inmediata: Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra. Sin embargo entre la pregunta y la respuesta media una interesante observación por qué el autor de esta plegaria alza sus ojos a los montes y luego se pregunta quién podrá ayudarlo y la respuesta se la formula él mismo.

El salmista lo que esta haciendo es mirar lo más grande y antiguo que hay en este mundo y descubre que por más fuerte o elevado que este jamás podrá resguardarlo o cuidarlo y es entonces cuando se eleva por encima de lo creado para reafirmar su convicción de que solo el Creador puede guardarlo.

Es una especie de elevación o alzarse por encima de todo lo que ven nuestros ojos para encontrar protección en el Ser que fue capaz de formar de la nada estos grandes macizos montañosos y confiar plenamente en su cuidado y protección. Es levantarnos de la realidad que nos ahoga para descansar en quien hizo todas las cosas.

Les decía que en Oaxaca en algunas comunidades aún se acude a las partes más altas de las montañas a ofrecer ofrendas a dioses antiguos, lo que ocurría igual en los tiempos del salmista. Con que este salmo nos recuerda a todos que las montañas son suyas pues Él las formó y si hemos de alzar nuestros ojos a ellas es solo para recordar que tienen un Creador.

Un Creador que vigila y cuida de todos aquellos que son capaces de levantar los ojos más allá de lo creado y buscar el rostro de Dios.

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