Salmo 14: Las consecuencias de vivir sin Dios

La Biblia dice en el salmo 14:

Al músico principal. Salmo de David. Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien. 2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, que buscara a Dios.  3 Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 4 ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Jehová no invocan?  5 Ellos temblaron de espanto; porque Dios está con la generación de los justos.  6 Del consejo del pobre se han burlado, pero Jehová es su esperanza.  7 !!Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

Introducción

El salmo catorce es un salmo sapiencial o de sabiduría. Es un salmo de profunda reflexión sobre la triste condición humana cuando niega, rechaza y se aparta absolutamente de Dios. Algunos lo consideran como un texto que describe el ateísmo práctico o el ateísmo cotidiano de las personas.

El rey David le echa un vistazo a la forma de vida que resulta de expresar: No hay Dios y nos entrega una pieza poética que nos sirve para compenetrarnos en las consecuencias que trae consigo una vida o una existencia divorciada del Creador. Vivir dándole la espalda a Dios tiene efectos. Efectos sumamente dañinos que se resumen en este salmo.

Es un planteamiento muy serio porque exhibe de manera clara que la ausencia de Dios en la vida de una persona o en una sociedad no puede quedar sin consecuencias. Es inquietante saber que rechazar la existencia de Dios lleva a las personas a vivir de una manera que tarde o temprano sucumben moralmente.

David nos dice que los seres humanos que viven sin Dios se corrompen moral y espiritualmente. Que también hacen abominaciones y que asimismo caen en maldades y desviaciones que los hunden en inmoralidades de todo tipo y que a la postre terminan destruidos moral, espiritual y físicamente.

David nos conduce a la oscuridad de las sociedades sin Dios. Nos lleva de la mano para conocer como es que en realidad vive una persona que niega a Dios. La apariencia de que se vive feliz y contento en ese estado nos lleva a olvidar que en realidad vivir sin Dios es una de las más tristes condiciones que puede experimentar un ser humano.

Este salmo contesta muy claramente una pregunta que muchos se hacen. ¿Por qué hay maldad en el mundo? También responde el cuestionamiento que otros tantos se hacen: ¿Por qué el hombre es malo? Las respuestas son sencillas si meditamos en lo que este salmo nos dice.

El salmo 14 guarda mucha semejanza con el 53. Algunos piensan que es una repetición, sin embargo algunas palabras son diferentes y aunque guardan mucha similitud, son dos piezas distintas. Ambos contienen una gran fuerza espiritual porque nos revelan la razón de tanta maldad en el mundo.

Salmo 14: Las consecuencias de vivir sin Dios

I. Corrupción
II. Abominaciones
III. Maldades
IV. Desviaciones
V. Confrontación
Conclusión

El salmo comienza diciendo: Dice el necio en su corazón: No hay Dios.

Cuando Adán pecó contra Dios en el huerto del Edén se escondió de su presencia y Dios fue a buscarlo. El hombre reaccionó y volvió a Dios, pero luego se fue apartando de su Creador hasta definitivamente darle la espalda. El salmo que hoy estudiamos nos ubica en el punto donde el hombre niega la existencia de Dios.

En el texto de David sobre sale la expresión “en su corazón”. El hombre no dice que no hay Dios, pero lo piensa en su corazón y vive de esa manera como si Dios no existiera. Ese el sentido de las palabras con las que arranca el salmo. El hombre vive como si no existiera un Creador.

David nos va a hablar de la situación que prevalece en la vida de una persona que vive como si Dios no existiera. Solo un necio puede expresar una idea de ese tamaño. La necedad de negar una verdad a la vista es absurda y sin sentido. Si Dios no existe, ¿qué mal puede hacer una persona que cree que existe si vive de manera piadosa?

David nos dice el resultado de una persona o sociedad que vive así. A través de cinco características nos lleva a considerar lo que sucede o sucederá en la vida de quien desea vivir como si Dios estuviera muerto y no dándole el honor y la gloria que merece por haber creado todo el universo.

El autor del salmo nos presenta la depravación a la que llaga el hombre cuando se olvida de Dios o cuando le da la espalda a su Creador.

I. Corrupción

El verso uno dice en una de sus partes: “Se han corrompido”. Y el verso tres dice así: “a una se han corrompido”. David es claro en su apreciación: El hombre esta corrompido. La corrupción conduce su vida. Es incapaz de generar algo limpio o sano puesto que esta marcado por la corrupción.

El término es muy frecuente en América Latina para referirse al robo indiscriminado de los bienes públicos por parte de servidores públicos, pero aunque tiene esa connotación la expresión va más allá de solo considerar el hurto del erario o el tráfico de influencias o los moches para alcanzar contratos. La expresión va más allá de eso.

La palabra “corrupción” procede de la raíz hebrea “shachath” que se traduce en la Escritura también como “perversión” y que se usa para referirse a una persona que esta moralmente sucia o manchada. La palabra se relaciona en su uso como la leche descompuesta.

En otras palabras la corrupción se refiere a un grado muy alto de corrupción moral, cercano a la destrucción de los valores éticos y el sentido racional de la persona, lo que provoca perdida absoluta del respeto a sí mismo y a sus semejantes, llevándolo a dañarse y dañar a otros sin consideración alguna.

La primera vez que la palabra “corrupción” aparece en la Biblia la encontramos justamente en el relato de la condición en la que vivía la generación de Noé. La tierra estaba corrompida. De tal manera que no hubo otra decisión que tomar, sino la de destruir a toda esa generación que se entregó como ninguna otra a toda clase de inmoralidades sexuales.

También dañaron la propiedad de las personas robando y extorsionando y cuando no lograban su cometido, recurrían a la violencia. La corrupción creció exponencialmente que hasta los animales fueron contaminados y de hecho todo lo que había sobre la tierra sufrió por la pérdida de valores.

La ausencia de Dios lleva a las personas a la corrupción.  Cuando se niega la presencia de Dios irremediablemente las personas se corrompen no solo en el plano relacionado con el dinero, sino a todo aquello que moralmente deben guardar. En lugar de verdad, mentira. En lugar de fraternidad y amor, odio; en lugar de vida, muerte.

Nuestra sociedad contemporánea es un ejemplo claro de los niveles a los que ha llegado la corrupción. Niños explotados por adultos. Ancianos abandonados a su suerte en asilos. Feminicidios al por mayor. Violencia sin fin y una creciente desvalorización de todos aquellos principios naturales como la fraternidad y buena convivencia entre todos.

Imagínense si David miró en su tiempo y dijo que el hombre se había corrompido. ¿Qué diría en nuestros días? ¿Cómo calificaría a nuestra sociedad contemporánea que parece haberse extraviado completamente de lo que es recto y lo que es moralmente bueno.

II. Abominaciones

El verso uno dice al respecto “hacen obras abominables”. La palabra abominación es fuerte tanto en el Antiguo como Nuevo Testamento. Se usa unas veintidós veces en el Antiguo Testamento. Se trata de una grave afrenta contra los atributos de Dios: santidad, gloria, honor.

En una sencilla definición podemos decir que la palabra abominación quiere decir todo aquello que a Dios le causa aversión por contrariar los principios de su santidad e ir contra su persona.

El término también aplica para aquellas acciones que se salen de todo lógica o desarrollo normal del ser humano. Por ejemplo cuando un grupo de terroristas incendia un salón de clases y mata a unos veinte niños. Se dice que fue un acto abominable porque se atento contra seres inocentes.

Lejos de Dios o separado de su Creador, la criatura incurre en actos abominables. Hechos que desnudan su completa corrupción y perdida de todo sentido de respeto por la vida y por el Creador. Así encontramos personas que pintarrajean una iglesia o atentan contra todo lo que representa a Dios.

David dice que los hombres hacen obras abominables. No es una, son muchas las acciones que el hombre emprende contra Dios. A pesar de que dice que no hay Dios, el ser humano afrenta al Señor y comete hechos inconcebibles que a veces conocemos a través de los medios de comunicación.

Los seres humanos matan a sus padres. En ocasiones a sus hijos y otras a su esposa. La abominación de la que habla David es aquella que nos deja estupefactos y hasta perturbados por el grado de deshonra que sufren quienes padecen a los seres abominables.

III. Maldades

El verso uno termina diciendo “que no hay quien haga el bien”. Una vida que niega a Dios o una sociedad que le da la espalda al Creador es una persona donde el bien no se alberga o no se desarrolla. En consecuencia si no puede hacer el bien se dedica a hacer lo contrario: el mal o maldades.

La ausencia del bien en cualquier lugar es una puerta grande para la manifestación del mal. Es una decisión personal rechazar a Dios y Dios jamás exigirá u obligará a nadie a dejarlo entrar a su vida. Solo que esa determinación provocará el desarrollo del mal en todas sus modalidades.

No es que Dios provoque el mal. Lo que quiere decir es que ante la ausencia del bien, el mal de desata y a veces de una manera tan grande o enorme que provoca tragedias impensables donde se presenta.

En el verso dos David dice: ”Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, que buscara a Dios”. Dios mira con esperanza al mundo para ver si hay personas que atiendan a su llamado, pero, según David, no encontró a nadie que le buscara. No había ningún solo entendido. Solo vio gente necia.

La depravación completa del hombre lo aleja de Dios y en consecuencia lo aleja de lo bueno y justamente esa es la forma en que se cuela lo malo a la vida de hombres y sociedades. No hay peor manera de enfrentar el mal que separados de Dios.

IV. Desviaciones

Dice David en el verso cuatro “todos se desviaron a una”. Para señalar lo que acontece cuando las personas no quieren nada con Dios. No solo se corrompe y hace cosas abominables, además de que se dedica a hacer el mal ante la falta de acciones buenas, sino que también se desvía.

La palabra “desviaciones” procede de la raíz hebrea “sug” y quiere decir “deslizarse hacia atrás”, “retroceder” o “volverse hacia atrás”. Es una palabra que nos señala lo que sucede en la vida de las personas que rechazan o niegan a Dios, generalmente en lugar de progresar moralmente retroceden o se desvían.

Se supone que conforme pasa el tiempo los seres humanos son mejore educados o mejor formados académicamente, pero con tristeza podemos comprobar que muchas de las veces en lugar de ver un progreso en esa materia, lo que vemos son grandes desviaciones que rayan en el desvarío.

El retroceso o desviación moral la vive cada generación de manera distinta, pero con los mismos rasgos. David había visto eso en su tiempo y conforme avanza el desarrollo humano encontramos muy variados ejemplos de este extravío que cada vez parece más absurdo o inverosímil.

V. Confrontación

El verso cuatro del salmo dice: ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Jehová no invocan? 

En muchas ocasiones, no basta vivir a espaldas de Dios. Parece que no es suficiente negar a Dios. Los necios, como los llama David, agrega todavía más peso a su pesada losa. Persiguen a los justos. La confrontación con quienes sí creen en Dios y lo invocan parece la siguiente parada de los que no creen en Dios.

La burla sobre quienes profesan una fe en Dios es otra de las manifestaciones de quienes viven sin Dios y sin esperanza. David ejemplifica esa verdad con lo sucedido a Israel a lo largo de toda su historia y manifestado trágicamente en la Segunda Guerra Mundial cuando murieron cerca de seis millones de judíos.

Conclusión 

El salmo termina con una plegaria de esperanza. El verso siete dice así: !!Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel!! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

La salvación a la que se refiere David en este verso ocurrirá con el reinado del Mesías que derrotará definitivamente a los necios que dicen que no hay Dios. Entonces el pueblo de Dios será completamente liberado y la alegría y el gozo los acompañarán para siempre.

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