El consejo de nuestros padres

Dice la Biblia en Proverbios 4: 10 Oye, hijo mío, y recibe mis razones, y se te multiplicarán años de vida.

Proverbios es un libro escrito en tono paternal. La expresión “hijo mío” se repite decenas de veces. La idea es que el lector asuma que esta leyendo un libro que fue escrito por su padre. Si tiene el suyo reforzará la instrucción de valores morales y principios de vida y si carece de progenitor le será de mucha ayuda tener a la mano una manera de aprender.

El volumen escrito por Salomón nos permite conocer verdades éticas y espirituales que nos auxiliarán grandemente en nuestras relaciones humanas. Convivir con nuestros padres, nuestros hijos, nuestra esposa, nuestro esposo y nuestros vecinos requiere sagacidad, mucho entendimiento y sobre todo mucha sabiduría.

Su autor sabe perfectamente que una vida conflictiva resta fuerza. Una vida dedicada a confrontarnos con nuestros semejantes va minando nuestra calidad de vida y a la postre nos puede costar la existencia ya que vivir en permanente enfrentamiento con los demás suele minar nuestro cuerpo.

Por eso el autor escribe el proverbio que hoy meditamos. Es un padre dirigiéndose a su hijo para solicitarle que reciba sus razones. Que lo escuche y atienda su experiencia de vida. Oír a nuestros padres siempre será fundamental para evitar situaciones que nos dañen. Ellos siempre nos alertarán. A falta de padres: Dios. Oírlo a través de su palabra nos hará bien.

El resultado de atender las palabras de nuestros padres será que los años de vida se multiplicarán. Es decir, la vida se prolongará porque nos ayudará a tomar las mejores decisiones. Nuestros padres son los seres más interesados en nuestro bien. Sobre la tierra nadie puede tener las mejores intenciones que ellos.

Tenerlos es una bendición del cielo. Cuando desaparecen, perdemos a los grandes consejeros de vida. Pero, bendito sea Dios, que nos dice que aún cuando ellos falten, Dios siempre nos recogerá. Sin embargo mientras vivan debemos escucharlos, atenderlos y aprender de su enorme experiencia.

Eso hará que nuestra vida se prolongue no solo en el sentido de meses y años, sino en la calidad de existencia sobre esta tierra. Vivir mucho y vivir bien es el resultado de honrarlos oyéndolos y aplicando sus sabios y pertinentes consejos.

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