Ambición que conduce a la perdición

La Biblia dice en Hechos 8: 20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.

La historia de Simón, el mago, es un relato que nos permite dilucidar las dificultades que enfrentó la propagación del evangelio en las naciones gentiles. Las equivocaciones y falsas apreciaciones de lo que en realidad son las buenas nuevas son retratadas claramente en la historia de este personaje.

Simón vivía en Samaria. Escuchó la predicación primero de Felipe, e incluso se bautizó, y luego cuando Juan y Pedro vinieron a confirmar la fe de los creyentes samaritanos estuvo muy pendiente de lo que hacían ambos, sobre todo le impresionó el hecho de que al imponer las manos los discípulos recibían el Espíritu Santo.

Cuando vio eso quedó impresionado. Por mucho tiempo se había dedicado a la magia y pensó que estaba frente a ritos o actos nacidos de alguna nueva practica mágica y de inmediato les ofreció dinero a Juan y Pedro para que le “pasasen” ese don de imponer manos y que los creyentes recibieran el Espíritu del Señor.

A pesar de haberse bautizado, el corazón de Simón no había cambiado del todo. Su pasado lo perseguía y eso le llevó a confundir la gracia bendita de Dios con un negocio o con una cuestión de dinero solamente. Su interés estaba centrado en seguir embaucando a la gente haciéndose pasar por un grande.

Pero en realidad seguía siendo el mismo. Lucró con sus artes mágicas y había engañado a sus compatriotas por mucho tiempo. Y quería seguir lucrando, pero ahora con el poder del Espíritu Santo. El ofrecimiento económico que hizo a los apóstoles reveló que seguía el evangelio por interés. Un interés malsano.

Simón, el mago, es el ejemplo de quienes quieren seguir a Jesús sin dejar su pasado. De quienes se equivocan gravemente al pensar que la los dones de Dios se transfieren con dinero y peor aún los que viven para hacer dinero aún con la fe, sin importarles que lo que se recibió de gracia se debe dar de gracia.

Este personaje nos muestra como la ambición puede extraviarnos del camino del Señor y llevarnos hasta la muerte. Las palabras de Pedro fueron durísimas por lo pervertido de sus intenciones.

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