La palabra de Dios siempre es prosperada

La Biblia dice en Isaías 55: 11 Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Desde hace más de un siglo, la iglesia cristiana evangélica de México celebra en agosto el mes de la Biblia. La historia se remite hasta 1918 cuando misioneros y pastores mexicanos establecieron el último domingo de ese mes como el día de la Biblia y luego se decidió que fueran los 30 días completos para celebrar la posibilidad de contar con la Escritura.

La decisión se tomó por lo difícil que resultó instalar en nuestra nación la Sociedad Bíblica de México en 1878 luego de más de cincuenta años de esfuerzos para hacer posible la distribución de la palabra de Dios en lenguaje sencillo entre los mexicanos, particularmente entre los pueblos originarios.

Al establecer agosto como el mes de la Biblia la intención claramente era que se valorará la bendición de tener la revelación escrita por los grandes beneficios que trae consigo a todo aquel que se consagra a su lectura, estudio y meditación. Agosto se convirtió en el mes en el que el énfasis estaba como debe estar siempre en la bendición de contar con la Biblia.

Hace unos tres siglos el profeta Isaías aseguró que su palabra tiene propósitos insospechados. Obra en la vida de las personas de tal manera que hace lo que quiere. Una expresión que revela uno de los grades atributos de la revelación escrita: hace conforme a propósitos escondidos a la mente humana.

Jamás regresa vacía. Jamás regresa sin haber provocado efectos en la vida de quienes la reciben. Fue difícil la instalación de la Sociedad Bíblica de México en nuestro país ante la intolerancia religiosa, pero un siglo después y merced a los medios digitales hoy la Biblia se lee en miles de traducciones.

La promesa que Dios le dio a su siervo Isaías hace tres centurias se cumple: la Escritura es prosperada en aquello para lo cual la envió. Cuando los judíos hablan de la Escritura la compara con la miel, con cosas deliciosas, espada, lampara y un largo etecétera y a quien la estudia y pone por obra lo compara con un árbol.

Bendita palabra de Dios que nunca vuelve a Dios vacía, que hará lo que Dios quiere que haga y que es prosperada en aquello para la cual la envió. Celebremos la Biblia el mes de agosto leyéndola y poniéndola por obra. Será la mejor manera de festejar.

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