Torre fuerte

La Biblia dice en Proverbios 18: 10 Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo y levantado será.

Salomón compara el nombre de Dios con una torre. Las torres fueron una antigua invención para proteger ciudades ante invasiones de parte de enemigos. Fueron construidas, la mayoría de ellas, con piedras de gran resistencia, pero también con gran altura para hacerlas inexpugnables, es decir imposibles de penetrar.

Eran resistentes a todo ataque y la mayoría de las veces lograban repeler el ataque de los enemigos y digo que la mayoría de las veces porque la historia de Troya, una ciudad amurallada y con grandes torres fue invadida merced al famoso caballo de madera construido por los aqueos, quienes se ocultaron en el interior de ese artefacto.

Pero siempre las torres han sido imposibles de invadir. Son construidas justo con esa finalidad y algunas de ellas, construidas hace muchos siglos, las puede uno apreciar en países europeos, principalmente en castillos que a pesar del paso del tiempo siguen en pie en muchas naciones de ese continente.

Salomón dice que el nombre Dios es una torre y no cualquier clase de torre sino una fuerte. Es un hecho que el rey de Israel sabía bien que no todas las torres eran seguras, pero al referirse a Dios dice que es fuerte, es decir segura, digna de confianza para quien en ella se resguarda en tiempos de peligro.

Y Dios es exactamente así: el lugar más seguro. El sitio donde todos podemos vivir confiados. Un espacio donde nuestros enemigos no pueden penetrar para hacernos daño. Dios es para nosotros la seguridad porque nos cuida y protege en los momentos de mayor riesgo para nuestra vida.

Dice Salomón que a él correrá el justo y levantado será. El justo o piadoso lo único que tiene que hacer en momentos de gran dificultad es correr hacia Dios, quien se ocupará de él y le resguardará. Los enemigos no desaparecen. Allí están solo que no pueden hacernos nada porque estamos en la torre del Señor.

El verso que hoy reflexionamos nos recuerda que ante los grandes riesgos que nos han tocado vivir en estos tiempos, Dios se presenta como nuestra torre fuerte, dispuesta siempre para recibirnos y cuidarnos. ¡Corramos a él!

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