Sincera fidelidad

La Biblia dice en 2ª  Corintios 11: 3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean del alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

La iglesia a los corintios le produjo a Pablo muchas dificultades: como divisiones, pecados, altivez, reuniones en completo desorden, uso de dones para beneficio personal, borracheras a la hora de celebrar la santa cena y críticas a su apostolado de una manera cada vez más infame.

El apóstol respondió con dos formidables cartas para aclararles a sus amados hermanos de esa iglesia el sentido de considerarse cristiano. Con una paciencia infinita les demostró que el amor es la única esencia valida para todo lo que el creyente emprenda dentro de la iglesia para sí mismo y para los demás.

Sin embargo Pablo no tenía la menor duda que la iglesia corría un grave riesgo, como corremos peligro todos los que hemos abrazado la fe en Cristo Jesús de ser engañados de la sincera fidelidad a Cristo. En otras palabras los creyentes pueden caer en la hipocresía que tan dañina resulta para la vida espiritual.

Para ello recurre a uno de los ejemplos de cómo un hijo de Dios puede ser engañado por el padre de la mentira con el fin de alejarlo de la presencia de Dios. El ejemplo de Eva engañada por la serpiente en el huerto del Edén es una advertencia de cómo la mentira puede llegar a nuestra vida y aceptarla como verdad.

Adán y Eva tenían un solo precepto negativo en el paraíso. No debían de comer del fruto prohibido. Podían comer de todo lo demás. Su sincera fidelidad quedó quebrantada cuando trasgredieron esa única restricción que tenían. Eva fue engañada sutilmente y perdieron la comunión con su Creador.

Pablo les recuerda a los creyentes de la iglesia de Corinto esta historia para llamar su atención sobre el peligro que se cierne sobre su vida espiritual. Pueden y podemos extraviarnos de la sincera fidelidad a Cristo y de pronto estar viviendo un evangelio formulado de acuerdo a nuestras propias creencias.

Los corintios estaban en la frontera entre la sinceridad a Cristo y la hipocresía. Vivir bajo los ordenamientos del Señor o aparentar vivir como Dios demanda es una decisión que tomamos cada día con lo que hacemos o pensamos. Debemos recordar siempre que Dios ve todas las cosas y nada le podemos ocultar.

Tratar de engañar a Dios siempre ha resultado la peor de las decisiones. A él jamás podremos mentirle. Que Dios nos libre de extraviarnos de la sincera fidelidad a Cristo en nuestros hogares y donde quiera que vayamos.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: