Las preguntas de Jesús: Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

La Biblia dice en Lucas 18: 8

Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

Esta fue un pregunta que Jesús lanzó y nadie, ni él mismo la contestó. Es una pregunta inquietante porque lo contrario a la fe es la incredulidad. Jesús está hablando de uno de los eventos más importantes que la iglesia aguarda: el regreso del Señor entre nubes con gran poder y gloria.

Hemos dicho a lo largo de nuestros estudios sobre las preguntas de Jesús que a través de ellas procuró despertar el entendimiento de sus interlocutores. Su intención primordial era que los interrogados reflexionaran, razonaran, pensaran para responder o por lo menos para estar preparados para recibir la enseñanza de Jesús.

En esta pregunta que hoy estudiaremos Jesús hila, conecta, encadena tres temas fundamentales para la vida de todo creyente. En primer lugar la oración. En segundo término la fe y en tercer lugar su retorno a la tierra. Tres temas que todos debemos saber y conocer porque son base y cimiento de nuestra vida espiritual.

La pregunta surge en el marco del discurso de Cristo en el evangelio de Lucas sobre el establecimiento del reino de Dios sobre la tierra. Cristo ha establecido las señales que se manifestarán cuando su retorno esté próximo. Será como en los días de Noé y en los días de Lot.

Esta pregunta que Cristo hace se combina con el otro sistema de enseñanza que adoptó Cristo: la parábola. Él ha compartido con ellos el relato de la viuda pobre y el juez injusto para hacerles ver la importancia de orar siempre y no desmayar y al final de su ejemplo hace la pregunta.

Juntar sus dos sistemas de enseñanza habla de una gran importancia que tenía tanto la parábola como la pregunta. No fue ocioso que así lo hiciera Jesús, al contrario la pregunta dirigida a sus discípulos tenía como propósito que ellos reflexionaran muy bien sobre la oración, la fe y el regreso de Cristo.

Jesús tenía muy claro que había y hay un riesgo grave en la vida de los hijos de Dios y es la de perder la fe. Una persona que pierde la fe es una persona que vaga, divaga y vive extraviado de lo que debe ser su vida porque se ha materializado tanto que las cosas espirituales le han dejado de ser importantes.

Las preguntas de Jesús:

¿Hallará fe en la tierra?
El peligro de perder la fe

I. Por falta de oración
II. En el evento más importante

Para comprender mejor la pregunta que hoy estudiaremos leamos el pasaje donde localizamos esa interrogante. Lucas 18: 1-8

También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y desmayar, 2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo Dios, ni tengo respeto a hombre, 5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. 7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se en responderles? 8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

Jesús asocia o conecta la oración con la fe. A reserva de recordar la estructura de una parábola, podemos deducir la intención que tenía Cristo al ubicar esta parábola justamente luego de hablar de su retorno y concluirla con la misma temática a través de la pregunta que hoy estudiaremos.

La interrogante es inquietante porque ni él, ni sus discípulos la contestaron. La respuesta es que cuando Cristo regrese en la tierra no habrá fe. Vendrá a recoger a su pueblo en medio de una creciente secularización. Como estos días donde la fe de muchos parece enfriarse ante la pandemia.

Cuando él regrese es claro que el mundo estará sumido en una completa dureza e incredulidad, incluso lo negarán. Así lo dice el libro de las últimas cosas o de la profecía llamado Apocalipsis o Revelación, en el que se narra lo que depara a la humanidad en los justos juicios de Dios.

I. Por falta de oración

La parábola de la viuda y el juez injusto fue enunciada por Cristo con una finalidad bien resaltada: la necesidad de orar siempre y no desmayar. El creyente no debe cansarse ni fatigarse de buscar a Dios a través de la oración. Jesús sabía perfectamente nuestra debilidad en ese ejercicio espiritual.

La fe se pierde o se extravía cuando un creyente deja la oración. La oración acompaña la fe de manera inseparable como a la vida de Cristo la acompañaron los milagros y las señales, porque la nutre, la fortalece y la anima ante las diferentes circunstancias que rodean al seguidor de Jesús.

Jesús puso un ejemplo muy sencillo de cómo debemos ser ante Dios y cómo es él ante las oraciones que hacemos. Debemos ser como una viuda que una y otra vez acude a un juez injusto pidiéndole, suplicándole y rogándole que le haga justicia de sus problemas. Importunando, fastidiando e insistiendo siempre.

Esa actitud hace que el juez injusto, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre, le hiciera justicia no porque su petición fuera justa o porque tuviera deseos de ayudarla, sino más bien para que no lo molestara más y agotara su paciencia. Fue la insistencia y no la voluntad del juez.

La parábola nos quiere enseñar que si ese juez injusto le hizo justicia a esta viuda como no habría de ayudarnos a nosotros Dios si clamamos a él de día y de noche. Claro que nos responderá porque somos sus escogidos a quienes llamó para salvación y cuida y protege de mal que hay en este mundo.

De esta forma Jesús quiso enseñar a sus seguidores la importancia de clamar a Dios siempre y no desmayar, porque existe el grave peligro de perder la fe, el riesgo de vivir sin tener en Dios la confianza que él merece. Viviendo como si Dios no existiera o como si estuviera muy distante de nuestras vidas.

Una y otra vez Jesús les enseñó a sus discípulos a orar. Lo vieron levantarse muy de mañana, siendo aún muy oscuro y en lugares apartados buscar a Dios en oración. Les mostró el Padre nuestro para tener una manera de dirigirse a Dios. La oración se convirtió en su pilar luego de su resurrección.

Orar siempre es un imperativo para estos días y para siempre. La oración no debe ser solo para tiempos difíciles sino para toda la vida como una necesidad inherente en la vida de cada discípulo. Es un acto vital. Dependemos de la oración para vivir como Dios quiere que lo hagamos.

II. En el evento más importante

Cristo preguntó que si cuando el volvería, hallaría fe. Su regreso es el evento más importante que la iglesia cristiana espera. Cuando habló de su regreso en los capítulos veinticuatro y veinticinco de Mateo habló de la necesidad de estar alertas para que ese momento no nos sorprenda.

Las parábolas de la diez vírgenes, cinco insensatas y cinco sensatez y la de los talentos son un llamado de atención para poner cuidado cuando del retorno de Cristo se trata. Vendrá como ladrón en la noche y eso implica que nadie sabe ni el día ni la hora, sino solo el Padre que está en los cielos.

Cristo volverá y desea que todos nosotros estemos preparados para ese momento. La manera en que podemos estar listos para ese tiempo es la oración. La oración nos ayudará a esperarlo permanentemente y evitará que nos sorprenda su retorno o nos halle descuidados.

Jesús les prometió a sus discípulos que vendría de nueva cuenta. Eso ocurrirá porque todo lo que él promete lo cumple. El mensaje a las siete iglesias del Apocalipsis es un llamado a estar listos para esa hora. Volverá. Se llevará a su iglesia. Comenzarán los juicios sobre las naciones en la Gran Tribulación y entonces vendrá el fin.

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