Salmos 33: Aclamemos a Dios porque siempre hace oír su voz

La Biblia dice en el salmo 33:

Alegraos, oh justos, en Jehová; en los íntegros es hermosa la alabanza. 2Aclamad a Jehová con arpa; cantadle con salterio y decacordio. 3Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo. 4Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad. 5El ama justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra. 6Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. 7El junta como montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos. 8Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo. 9Porque él dijo, y fue hecho; el mandó, y existió. 10Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos.  11El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. 12Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí. 13Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres; 14desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra. 15El formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras. 16El rey no se salva por la multitud del ejército, ni escapa el valiente por la mucha fuerza. 17Vano para salvarse es el caballo; la grandeza de su fuerza a nadie podrá librar. 18He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, 19para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre. 20Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. 21Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. 22Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.

Introducción

El salmo treinta y tres es un salmo que no tiene ninguna inscripción. No sabemos quién ni cuándo lo compuso. Nada en su versos nos da una indicación segura para saber si se uso en algún momento preciso, sin embargo eso no es impedimento para estudiarlo y meditar en su rico contenido.

En el primer libro de los salmos que comprende del uno al cuarenta y uno, es de los pocos que no tienen autor. Algunos se inclinan por asignarlo a David, pero no se sabe en realidad quien lo compuso, pero lo que sí es cierto es que es un vehemente llamado a adorar a Dios con sinceridad por los resultado de su voz resonante en su pueblo, la naturaleza y el mundo.

Estamos frente a un salmo que nos llama a adorar al Señor no solo con perfección al ejecutar los instrumentos, sino con la perfección del alma. Una manera de presentarnos en inmejorables condiciones ante Dios es con integridad, con honestidad y rectitud debido a que su palabra es recta.

El salmo treinta y tres es una convocatoria a adorar al Señor por su bendita palabra que es mencionada en diversas modalidades: En el verso cuatro dice que es recta; en el seis como aliento de su boca. En el verso nueve como: Él dijo y fue hecho y mandó y existió. Mientras que en el verso once dice el consejo de Jehová y los pensamientos de su corazón.

En siete ocasiones el salmista nos recuerda el poder de la palabra de Dios. A través del salmo nos conduce por lo que sucede cuando Dios habla, los resultados cuando el Señor hace oír su voz y en consecuencia nos pide que celebremos jubilosamente a Dios por no guardar silencio y siempre estar presente con nosotros por medio de su voz.

Salmo 33: Aclamemos a Dios porque siempre hace oír su voz

I. Porque su palabra es recta
II. Porque su palabra creó todo
III. Porque su palabra permanece para siempre

Este salmo inicia con un vehemente llamado a adorar a Dios. Cantarle con alegría, alegría desbordada con toda clase de instrumentos musicales de tal manera que sea hecha con calidad y calidez. El salmista esta convencido de ello y nos quiere convencer para que nos unamos a él.

Adorar a Dios es una de las funciones esenciales en la vida de los seres humanos. La pregunta que surge es por qué habremos de hacerlo y este salmo nos ayuda a tener una razón de peso para salir de nosotros mismos y con música y canciones engrandezcamos a nuestro Dios por su palabra.

Su palabra es su voz hablándonos una y otra vez. Dios siempre hace oír su voz y cuando alguien la escucha su vida es transformada. Jamás nadie que se exponga a los dichos del Señor queda igual.

I. Porque que su palabra es recta

La palabra recta, la mayoría de las versiones de la Biblia la traducen como “verdadera”. El salmista nos ofrece una de los adjetivos más utilizados para designar lo que Dios ha dicho a través de su palabra: la verdad. Con ello queda claro que Dios no mienta y que siempre es veraz. En un mundo plagado de mentiras es reconfortante saber que Dios es verdad.

Por esta razón el pueblo de Dios puede confiar que todo lo que hace Dios lo hace siempre con fidelidad. La palabra fiel procede de la raíz “emuna” que quiere decir confianza. Aplicado a Dios significa que es digno de confianza o confiable. Fiel o confiable es una característica del Señor que lo que dice o hace es confiable.

La fidelidad de Dios la podemos ver en dos grandes ámbitos o como los judíos enseñan en las dos grandes columnas que sostienen este mundo:

A. Justicia y juicio

Dios es justo. El juzga a la humanidad siempre basado en su justicia. Para las palabras justicia y juicio el salmista utiliza dos términos. Justicia, “tsedeqa” y juicio, “mishpat”. Ambos términos son diferentes. Mientras tsdeqa se traduce como piedad o un vida piadosa, la expresión “mishpat” se relaciona con tribunales que juzgan o declaran derecho.

Dios ama la vida piadosa y juzga de acuerdo a la vida que llevan los hombres. Dios nos enseña a través de su palabra que él jamás será burlado. Todos los seres humanos daremos cuenta ante él de lo que hacemos con nuestra vida.

B. Misericordia

Según los judíos el mundo se sostiene por la justicia de Dios y por su amor o su misericordia. La palabra hebrea que utiliza aquí el salmista es jésed que se traduce simplemente como el amor hacia alguien sin merecerlo. Es una especie de amor por gracia, es decir una compasión sin méritos.

Dios nos ama así. Sin ningún mérito hecho por nosotros. Cuando el ser humano rechaza ese amor, entonces Dios aplica su justicia. El amor de Dios se manifiesta por medio de su clemencia y bondad con favores hacia el ser humano. Cuando lo desecha, entonces Dios aplica su justicia.

II. Porque su palabra creó todo

El verso seis de nuestro salmo dice así:

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

La creación es el resultado de la palabra de Dios. En libro de Génesis encontramos reiteradamente la frase: Y dijo Dios y fue hecho. El poder de la voz de Dios queda de manifiesto en el proceso con el cual se fundó la tierra a partir de la nada.

A. En lo cielos

Con la palabra del Señor y con el aliento de su boca los cielos fueron creado y todas las luminarias y estrellas que hay en ellos son resultado de la obra creadora del Señor en una muestra de su poderío y su inmensa grandeza que jamás llegaremos a comprender los finitos seres humanos.

B. En los mares

Es impactante la manera en que el salmista define el comportamiento del mar ante su Creador. Me gusta como traduce la Nueva Versión Internacional el verso siete del salmo porque dice así:

Él recoge en un cántaro el agua de los mares, y junta en vasija los océanos.

Claro que solo quien creó los mares puede hacer eso porque debe ser mas grande que lo creado.

La creación de Dios es una de las expresiones más contundentes del poder de la palabra de Dios. No solo en el cielo y en el mar, sino también en la tierra. Nada de lo que ahora vemos pudo haber sido hecho si no fuera por la intervención poderosa del Señor que le dio forma a este mundo.

Esta verdad es la que hace que el salmista nos pida que tengamos temor de Dios. La palabra temor se traduce como darle honor o respetarlo. El respeto es el reconocimiento de su autoridad y capacidad por encima de cualquier criatura y hacerlo es reconocer que somos infinitamente inferiores a él.

Y como no honrarlo y respetarlo si el verso nueve es contundente al afirmar su inmenso poder: 

Porque él dijo, y fue hecho; el mandó, y existió. Cuando Dios habla se hace y cuando él ordena lo que no es existe.

Ese es el poder de su palabra o el aliento de su voz.

III. Porque su palabra permanece para siempre

Una de las grande virtudes de la palabra de Dios es que permanece para siempre. Es eterna como Eterno es su creador. Dios no cambia, ni tampoco lo que él ha dicho. Su voz sigue escuchándose cuando leemos la Escritura. Nada de lo que él ha dicho dejará de cumplirse. Cada una sus promesas se cumplen y cada una de sus advertencias también.

A. Las ideas humanas caducan

El verso diez de nuestro salmo dice que 10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos. Cada generación vive bajo un postulado que la siguiente cambia. Por mucho tiempo las personas pensaron que la tierra era plana, luego llegaron a la conclusión que en realidad era redonda.

Y así como muchas ideas y pensamientos que dice el salmista Dios frustra porque es imposible sostenerlas a diferencia de la palabra de Dios que siempre dice lo mismo. Que no cambia que permanece siempre fiel y que mira desde el cielo a los hombres que creó y que se han apartado y dejado de oír su voz.

B. La fuerza humana es débil

El salmista recurre a una figura bélica para hacernos ver que frente a la eternidad de la palabra de Dios, el hombre no puede confiar ni en su fuerza ni en la fuerza de los demás. Dicen los versos dieciséis y diecisiete:

16 El rey no se salva por la multitud del ejército,
ni escapa el valiente por la mucha fuerza. 17 Vano para salvarse es el caballo; la grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.

Hay muchas personas que en lugar de apostarle a la palabra de Dios le apuestan a sus recursos. Pero por más vastos que parezcan no pueden sacar a nadie de su precaria condición cuando los enemigos se multiplican, cuando la maldad se acrecienta y cuando la adversidad parece imbatible.

C. Quienes confían en la palabra son librados

Los versos dieciocho al veinte dicen así:

18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, 19 para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre. 20 Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.

Confiar en Dios es confiar en su palabra. Al hacerlo Dios nos libra de la muerte y nos da vida en tiempo de hambre. El salmista nos asegura que debemos esperar en Dios porque siempre saldrá en nuestra defensa. Además agrega que en él se debe alegrar nuestro corazón. 

21Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. 22Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: