Que nos acompañe la gracia de Dios

La Biblia dice en Salmos 33: 22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.

Me gusta como traduce la Nueva Versión Internacional este verso porque lo hace de la siguiente manera: “Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti.” La palabra amor que utiliza esa versión al igual que la palabra misericordia que usa la versión Reina Valera 1960 proceden de la raíz hebrea “jésed”.

Esa palabra se traduce en otras versiones como compasión, bondad, clemencia y benignidad. Su raíz etimológica nos lleva a pensar en la clase de favor inmerecido hacia alguien. Por eso, muchos la asocian con la palabra gracia del Nuevo Testamento y cómo no si aplicación en algunos casos nos llevan siempre a esa idea.

En el segundo libro de Samuel 9: 1 la encontramos en la historia de David y Mefi-boset, el hijo de Jonatán que lisiado de los pies sobrevivía penosamente en una villa lugubre llamada Lodebar y David lo hizo venir a su palacio real y cambio sus ropas y le alimentó de por vida en su casa. Un acto de pura gracia.

El hijo de Jonatán y nieto del rey Saúl no lo merecía porque sus ascendientes habían muerto, pero David le transformó la vida haciendo que dejara el lugar donde vivía para hacerlo habitar con él. Esa es la compasión, bondad y clemencia que resulta de la palabra “jésed” que usa el salmista.

El salmista quiere que Dios lo acompañe siempre de esa manera: mostrando su amor inmerecido porque de esa manera su favor será con él donde quiere que vaya. Esa clase de amor le permitirá recibir los dones que Dios tiene preparados para su vida, y que en realidad no los merece porque no tiene méritos para ello.

Esa es la esperanza que anima al autor de este salmo para dirigirse a Dios. Espera o tiene la esperanza que esa sea la clase de bondad que lo acompañe durante toda su vida porque con ello queda garantizado que Dios obrará sobre su vida por encima de lo que en realidad merezca y le dará conforme a su gran favor.

El jésed de Dios acentúa el favor del Señor. Su gracia infinita se expresa dándonos lo que necesitamos y no lo que merecemos. Ese el sentido de esta palabra que se utiliza varias veces en ese salmo.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: