La dureza de corazón

La Biblia dice en Mateo 19: 8  El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.

Cuando Jesús habló sobre el divorcio presentó su posición categórica: El matrimonio es un contrato de por vida. Nada ni nadie debe romperlo. Su argumento de esta afirmación se basó en el hecho de que Dios creó un solo Adán y una sola Eva. En los planes de Dios nunca entró el divorcio. Si así hubiera sido, necesariamente hubiera creado respuestos para nuestros primeros padres.

Qué fue lo que pasó, entonces. Los fariseos cuando oyeron la posición de Jesús frente a la separación conyugal de inmediato responsabilizaron a Moisés por haberles dejado la puerta abierta en el Pentateuco para repudiar a sus mujeres, pero Jesús les aclaró que la posibilidad de romper el contrato matrimonial obedeció más bien a la condición humana.

Les dijo que la ley mosaica permitió que los hombres repudiaran a sus esposas –nótese que esa facultad no se les dio a las mujeres, sino a los hombres— por una razón de la dureza del corazón. Algunas versiones en lugar de traducir esa frase traduce “obstinación” y “terquedad”. No era la voluntad de Dios, pero los hombres de todas formas lo harían.

Es interesante notar que en el griego la frase “dureza del corazón” es una sola palabra: “sklérokardia”, que se deriva de dos vocablos: skléro y kardia. El primer término se refiere o denota algo que está duro porque esta seco. Como en pan que después de varios días comienza a endurecerse. Y la palabra kardia que se traduce como corazón.

Solo se usa tres veces en el Nuevo Testamento. Aquí y en Marcos 10: 5 y en 16: 14. En esta última cuando Jesús les reprocha a sus apostoles no haber creído en su resurrección.

Jesús les está diciendo a los judíos que el divorcio fue una concesión que se le dio no a los piadosos, sino a los hebreos endurecidos de corazón que no fueron capaces de cohabitar con su pareja en términos cordiales y amorosos. Un corazón endurecido es en realidad un corazón seco del que no se puede tomar nada, como de un pan que se ha endurecido.

Fieles a su interpretación convenenciera de los primeros cinco libros de la Escritura, los fariseos parecían dispuestos a responsabilizar a Moisés de haberse propagado el divorcio como una plaga. Pero el divorcio es el resultado de la terquedad y obstinación de quienes lo solicitan. Hoy en día ya no solo son los hombres quienes lo piden. También las mujeres.

En el pueblo de Dios siempre se luchará contra este flagelo, pero debe prevalecer siempre el pensamiento y palabras de Jesús al respecto. El divorcio es resultado de la dureza del corazón. De un corazón que se ha secado y no tiene más amor para dar a su esposa o esposo. La gran interrogante será siempre cómo es que los divorciados pueden ir a otra relación.

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