Los dos testigos (parte2)

La Biblia dice en Apocalipsis 11: 4-14

4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. 5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. 6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran. 7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. 9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. 10 Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra. 11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. 12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. 13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo. 14 El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto.

Introducción

Después de la medición del templo que vincula el Apocalipsis con las setenta semanas de Daniel, Juan se dispone a presentar el tema de los dos testigos de su revelación. Un tema que ha merecido toda clase de debate ante la pretensión de mucho de identificar a estos personajes que menciona por sus características, pero nunca por su nombre.

Tradicionalmente se les ha asociado con Elías y Moisés, principalmente porque los milagros mencionados corresponden exactamente a ambos personajes. Uno hizo que no lloviera y también que volviera a llover y otro convirtió el río Nilo en un río de sangre. Su aparición de ambos en el monte de la transfiguración parece confirmar para muchos esta idea.

Sin embargo, no podemos perder de vista que Apocalipsis está usando simbolismo. Para saber cuando se trata de una porción en sentido literal o sentido figurado es ponerlo en el primer plano y si se sostiene debe prevalecer, pero si no se debe tomar como un simbolismo como muchos que hay en el libro.

En el caso de ambos personajes es notorio que están muertos y no pueden volverse a presentar porque descansan ya de sus obras, a mi juicio se trata de un simbolismo para enseñarnos que durante esos días, Dios levantará a testigos que habrán de recordarle a la humanidad su pecado y maldad.

La función de ellos será la de testificar. Una especie de hombres que al igual que Juan el Bautista ofrecerán un mensaje, pero de la misma forma que ese varón, serán muertos. La idea, entonces, es que en este tiempo y en el tiempo de la Gran Tribulación siempre habrá alguien que testifique al mundo de la verdad de Dios.

Las siete trompetas del Apocalipsis

La sexta trompeta 

Los dos testigos

I. Por un tiempo determinado
II. Con poder celestial
III. Serán derrotados temporalmente por la bestia
IV. Dios los volverá a la vida

Definitivamente Dios siempre tiene servidores que en las horas más oscuras de la historia de la humanidad se presentan para que el mundo conozca que el Dios del cielo y de la tierra tiene algo que decir. La voz del Señor resuena siempre a través de sus mensajeros, muchas veces incomprendidos; otras perseguidos, pero siempre triunfantes.

Juan nos presenta en la sexta trompeta, a un par de testigos relacionados estrechamente con el pueblo de Israel. La conexión entre ellos y los judíos es inmediata cuando leemos que a Juan se le dio una caña para medir el templo de Jerusalén y luego cuando menciona los poderes con los que actuarán. Poderes idénticos a Elías y Moisés.

I. Por un tiempo determinado

Los dos testigos tienen un plazo perentorio para actuar como profetas de Dios. Mil doscientos sesenta días. Es decir tres años y medio de meses de 30 días. No más, no menos. La palabra del Señor es de tiempos. Dios habla y luego guarda silencio. Ha si ha sido a lo largo de la historia y así será en los días finales.

Así como en esos días las horas para que los testigos se manifiesten tiene un tiempo señalado, así en nuestros días el mensaje de la gracia en Cristo Jesús tiene un espacio en la historia de la humanidad, pero tendrá que acabar, sin que haya oportunidad para nadie, porque serán juzgados todos los seres humanos.

II. Con poder celestial

Apocalipsis 11: 4-6 dice de la siguiente manera:

4Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. 5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. 6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.

Nos queda claro que en esos días angustiosos el Señor enviará a estos personajes para enfrentar a los enemigos del pueblo de Israel y los enfrentarán a través de la palabra del Señor. Solo de esa manera podrán contenerlos porque según leemos muchos de ellos querrán hacerles daño.

Proclamar la palabra de Dios nunca estará exento de dificultades. Pensar que proclamar el mensaje de Dios será bien recibido en este mundo es un poco ingenuo. Si bien algunos recibirán su mensaje, muchos más se opondrán y tratarán de hacerle daño a los proclamadores de la Escritura.

Según leemos en estos versos Dios ayuda y cuida a sus hijos. Nunca los deja solos, siempre está pendiente de lo que les ocurre y los dota de su capacidad para obrar grandes milagros que hagan a las personas comprendan que son emisarios del Señor.

III. Serán derrotados temporalmente por la bestia

Es estrujante cuando encontramos verdades como la que a continuación leeremos: 7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. 9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. 10 Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra. 11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.

En esos días los enemigos del Señor derrotarán temporalmente a los dos testigos. Ese suceso muestra que Dios le permite al maligno ciertos “triunfos”, pero en realidad son para mostrarle lo limitado de sus acciones. No podrá nunca con el pueblo del Señor y sus hijos que siempre cuentan con la protección divina.

El hecho de no permitir sus funerales de inmediato, muestra la clase de enemistad que el maligno tiene con todos los que proclaman la palabra de Dios.

IV. Dios los devolverá a la vida

La sexta trompeta cierra con dos grandes milagros expuestos en los versos once al catorce.

11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. 12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. 13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo. 14 El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto.

Dios levantará de la muerte a sus dos testigos y enviará un terremoto que y matará a unos siete mil hombres en la ciudad de Jerusalén.

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