Dirigidos por Dios

La Biblia dice en Levítico 8: 8 Luego le puso encima el pectoral, y puso dentro del mismo los Urim y Tumim.

El ropaje que usó Aarón durante su investidura como sacerdote de Israel fue diseñado cuidadosamente. Obedecía a instrucciones precisas por parte de Dios, la túnica, el cinto, el manto y el efod, la mitra en su cabeza, la diadema  en su frente y por supuesto los Urim y Tumim formaban parte del atuendo especial que debía llevar al cumplir sus funciones.

Esta parte del vestuario sacerdotal ha despertado siempre curiosidad y mucha atención en el pueblo de Dios porque fueron utilizados para consultar a Dios. Por ello algunos le llaman suertes. Todos coinciden en señalar que eran dos piedras preciosas que al chocar entre ellas se iluminaban y determinaban un si o un no. Su traducción literal es luces y perfecciones.

En el hebreo la palabra Urim comienza con alef, la primera letra del alfabeto hebreo y Tumim con la tau que es la última letra del alfabeto. La Biblia guarda silencio respecto a cómo se utilizó. Algunos piensan que cuando el Urim brillaba era un no de Dios y en cambio la brillantez de Turim era un si en determinadas decisiones.

Por ejemplo en los libros de Esdras 2: 63 y Nehemías 7: 65 se consulto a través de los Urim y Tumim quienes sí eran sacerdotes y quienes no para depurar el sacerdocio judío de esos tiempos en los que el cautiverio había expulsado a los sacerdotes y algunos sin serlo se habían auto presentado como tales.

También fueron utilizados cuando Josué fue presentado como el sucesor de Moisés en Números 27: 21 y sin duda el caso más trágico fue cuando Saúl los intentó utilizar para conocer la voluntad de Dios y simplemente no respondieron a este rey que ya había sido desechado y que luego de ello consultó a la adivina de Endor.

El hecho de que se hayan establecido como parte del atuendo del sumo sacerdote tenía la clara intención de recordarle al pueblo de Israel y enseñarnos a nosotros que la dirección de Dios es fundamental en nuestras vidas. Que las decisiones complejas que tengan que ver con nuestro servicio a Dios deben consultarse.

Nadie por más altura espiritual que alcance puede sentirse autosuficiente para hacer la obra de Dios. Los Urim y Tumim más allá de su misteriosa labor sirve para recordarnos que Dios siempre estará dispuesto a dirigirnos, que necesitamos su guianza y que por más compleja que sea la situación que atravesamos él siempre tiene una palabra para nosotros.

Los Urim y Tumim desaparecieron, pero su enseñanza quedó para siempre: en los tiempos de mayor dificultad o mayor tensión consulta a Dios, él te hablará por medio de su palabra, léela, escúchala, estúdiala y medítala allí encontrarás siempre su dirección en medio de la oscuridad y la incertidumbre.

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