Hebreos 11: Una fe madura que requiere pocos ejemplos

La Biblia dice en Hebreos 11: 32-34

32 ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; 33 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.

Introducción

La pregunta que les hace el autor de la carta a los Hebreos en el verso treinta y dos es muy sugerente. Algunas versiones la traducen como ¿A qué continuar? ¿Qué más les diré? ¿Qué más voy a decir? ¿Qué más diré? ¿A qué seguir? y ¿Qué mas diré todavía? En términos mexicanos es cómo si preguntáramos: ¿Qué más te puedo decir?

Esta pregunta generalmente la hacemos cuando hemos agotado todos nuestros argumentos sobre un asunto, hemos dicho lo que teníamos que decir o ha sido más que suficiente los argumentos presentados respecto a un tema o tópico que estamos tratando con alguna persona o muchas personas.

No esta cansado, ni molesto el autor, solo está retando a los lectores de su carta a indagar por sí mismos el caudal de personajes que hay en la Escritura que tuvieron fe en medio de situaciones de todo tipo. No solo cuando peligraba su vida, sino en cualquier circunstancia adversa. Ellos enfrentaron su destino con confianza en Dios.

El autor de la carta ha citado tres sucesos de la historia de Israel y a diez personajes del Antiguo Testamento que tuvieron fe y exhibe el resultado de ésta. En otras palabras ha presentado a diez personajes que fueron probados y resultaron aprobados. Ellos son: 1. Abel. 2. Enoc. 3. Noé. 4. Abraham. 5. Sara. 6. Jacob. 7. Isaac. 8. José. 9. Moisés y 10. Rahab.

En el caso de Abraham fueron expuestas sus diferentes pruebas y cómo las superó. Lo mismo sucedió con Moisés. En los primeros treinta y un versículos,de cuarenta, el autor de la carta nos ofreció la vida de fe de estos personajes y podría seguir haciéndolo con otros muchos personajes que hay en la Biblia, pero decide hacer una interrogante a sus lectores.

Una interrogante que despierte su razonamiento o su mente a fin de que hagan un ejercicio de revisión de muchos otros personajes y muchas otras situaciones que se pueden presentar en la vida de los creyentes y cómo pueden superarla, enfrentarla o resolverla sin caer en la desesperación.

Estamos frente a una apretada síntesis que podría desarrollar el escritor, pero opta por solo mencionar hombres de fe y también resultados de la fe. Por cierto resultados sorprendentes que van más allá de lo ordinario, resultados para reforzar todo lo anteriormente dicho.

Para el autor de la carta los diez personajes utilizados para explicar la fe deberían de ser suficientes. No puede seguir más porque no tiene tiempo, frase que puede ser un hipérbole porque podía escribir más, pero la utiliza para señalar que una fe madura necesita pocos ejemplos aunque haya muchos otros hombres de fe y otras manifestaciones de fe.

Una fe que se prueba y aprueba

Una fe madura que requiere pocos ejemplos

I. Aunque haya muchos hombres de fe
II. Aunque haya muchas manifestaciones de fe

El autor de la carta a los Hebreos utilizó cuarenta versículos para hablar de la fe. En ellos explica qué es la fe, quiénes tuvieron fe y como tuvieron fe. Para ello requirió treinta y uno versículos. Los otros nueve abordaron el mismo tema, pero como conclusión y remate de una importante lección para la cristiandad

Para él fueron suficientes diez personajes y tres sucesos: la creación del mundo, el cruce del Mar Rojo y la caída de los muros de Jericó. Y por eso se detiene para preguntarle a sus lectores si necesita decir más. El mismo se contesta y dice que le faltaría tiempo y menciona una serie de hombres y mujeres con fe.

A juicio del escritor esos ejemplos son suficientes, pero puede haber muchos más. Una fe madura requiere de pocos ejemplos para consolidar su confianza y seguridad en Dios.

I. Aunque haya muchos hombres de fe

El autor puede escribir de muchos hombres de la fe. Eso lo sabe bien él y sus lectores. Su dominio sobre el Antiguo Testamento es más que obvio. Pero se detiene para señalarle a sus lectores que los decena de personajes descritos y los tres sucesos de la historia del pueblo de Dios son más que suficientes.

Sin embargo en el verso treinta y uno menciona a seis personajes del Antiguo Testamento. Cuatro de ellos del tiempo de los jueces. Aunque Samuel fue un juez también fue reconocido y es reconocido mayoritariamente como un profeta y se le une a David a quien todos reconocen como rey, aunque también fue un profeta que habló mucho del Mesías.

Esta pequeña lista la podríamos dividir en dos. La primera con Gedeón, Barac, Sansón y Jefté y la segunda con David, Samuel y los profetas. En un sentido todavía más sintetizado podríamos separarlos en dos categorías: una de jueces y otra de profetas, reiterando que David fue un rey profeta que anunció al Mesías en muchos de sus salmos, el veintidós por ejemplo.

Esta división nos permite comprender que la fe se puede manifestar en las condiciones menos esperadas como en el tiempo de los jueces. No hay que olvidar que la frase reiterativa de esos días es que la gente de ese tiempo hacía lo que bien le parecía porque no había rey en Israel.

De hecho la historia de esto cuatro hombres está marcada por situaciones complejas como Gedeón que tuvo setenta hijos, los cuales murieron a manos de Abimelec, un juez que gobernó un poco de tiempo a Israel. Barac fue quien no quiso salir a la guerra y lo hizo con Débora, la jueza de Israel.

Sansón fue un personaje marcado por su relación con Dalila, una filistea que los presionó para que le dijera el secreto de su descomunal fuerza y así poder vencerle. Al cortarle el cabello, Sansón perdió su fuerza, fue apresado y le sacaron los ojos y murió matando a miles de filisteos en el templo de Dagón.

De Jefté la situación todavía es más compleja. Prometió a Dios que la primera persona que saliera a festejar su victoria la ofrecería en sacrificio y la que salió fue su hija y aún así la ofreció en sacrificio al Señor en un acto incomprensible y solo entendible porque en aquellos días cada quien hacía lo que le venía en gana.

La mención de ellos tiene una clara intención del autor: aún en los tiempos de mayor oscuridad en Israel hubo hombres de fe. La fe surge precisamente de los momentos más difíciles en nuestras propias historias o en las circunstancias más complicadas para tener confianza en Dios.

En cambio la mención de David, Samuel y los profetas tiene como propósito recordarnos que la entrega a Dios, consagrar nuestras vidas al Creador y buscar su rostro con todo el corazón nos llevará también a usar la fe. En cualquier situación los hijos de Dios requerirán acercarse a Dios.

Hay muchos hombres de fe en la historia de Israel: en los tiempos de gran oscuridad y en los momentos de gran luz. La fe opera en ambas situaciones.

II. Aunque haya muchas manifestaciones de fe

En el verso treinta y tres y treinta y cuatro hay nueve resultados de la fe en el Antiguo Testamento:
1. Por la fe se conquistaron reinos (Josué)
2. Por la fe se hizo justicia (Nehemías)
3. Por la fe se alcanzaron promesas (David)
4. Por la fe se taparon bocas de leones (Daniel)
5. Por la fe se apagaron fuegos impetuosos (Sadrac, Mesac y Abed-nego)
6. Por la fe evitó filo de espada (Elías)
7. Por la fe sacaron fuerzas de debilidad (Ezequías)
8. Por la fe se hicieron fuertes en batallas (Gedeón)
9. Por la fe se pusieron en fuga ejércitos extranjeros 

Los judíos que leyeron estos resultados de la fe sabían perfectamente a que se refería el autor de la carta porque cada uno de esos sucesos los conocían bien. A diferencia de ellos nosotros tal vez necesitemos precisar quienes fueron los protagonistas de esos eventos, pero ellos no lo necesitaban.

El escritor de la carta quería dejar bien en claro que a lo largo de la historia de Israel ha habido grandes manifestaciones o resultados de la fe personal y colectiva. Sucesos extraordinarios han sido vistos por la fe. Quienes han ejercido confianza en el Señor han logrado grandes milagros plasmados todos ellos en la Biblia.

Él ha mostrado algunos en 10 personajes y tres hechos que marcaron a Israel, pero hay muchos más, demasiados que pueden ser explicados, pero que a juicio del autor de la carta los que ha mencionado son suficientes para creyentes que han conocido la historia de Israel desde que eran niños.

No hay que perder de vista que le esta escribiendo a judíos conocedores del Antiguo Testamento no a gentiles que desconocen las sacras Escrituras. Después de muchos años se espera que el creyente madure y una primera expresión de esa madurez es justamente que no necesite muchos ejemplos de fe para afianzar su confianza en Dios.

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