La Biblia dice en Proverbios 24:1-2

No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos; 2 porque su corazón piensa en robar, e iniquidad hablan sus labios.

Introducción

El libro de Proverbios y la Biblia en general es la lucha del hombre entre ser bondadoso o malvado. Desde el Génesis encontramos esta dicotomía: Abel y Caín, Jacob y Esaú, Mardoqueo y Amán son unos breves ejemplo de la gran batalla que se libra en este mundo por vivir de acuerdo a los principios divinos o dejarse arrastrar por la naturaleza caída.

El salmo número uno es el que mejor plantea esta dualidad moral y espiritual. Los malvados son definidos como el tamo o paja que arrebata el viento y los justos como un árbol plantado junto a corrientes de agua que da su fruto a su tiempo. La diferencia es abismal, pero razonable ya que los malvados rechazan la revelación divina y los justos viven con ella.

El libro de los Proverbios en particular fue escrito para describir a los malvados, su conducta, sus grandes perjuicios y su destino final para que el piadoso considere siempre que mantenerse haciendo y buscando el bien tiene un gran galardón en este vida y en la venidera, mientras que la maldad nunca paga bien.

Los sabios de Isael nos presentan en este verso un reto relacionado con los malvados que son quienes materializan la maldad o la muestran en este mundo. Uno sabe del mal en esta vida porque los malvados la dan a conocer. Ellos son portadores de esa expresión nefasta que daña y causa tantas desgracias.

En el desafío que meditaremos en esta ocasión encontramos dos demandas para todos los hombres cuando se encuentren frente a los emisarios del mal y dos razones por las que nos debemos de alejar de ellos. Son dos pares de conocimientos valiosos para animarnos a luchar contra la maldad no dando lugar en nuestra vida.

De por sí el justo lucha diariamente con su naturaleza caída que tiene dentro de sí y si a ello le agrega que desea ser como los malvados o juntarse con ellos el resultado será catastrófico y se unirá a un grupo de personas que les espera desde este mundo un destino incierto, lleno de penalidades y al final el castigo eterno.

Los malvados son seres crueles, despiadados, despojados de toda sensibilidad y egoístas porque solo piensan en su placer, beneficios y bienestar.

30 desafíos dichos por los sabios

El desafío de eludir a los malvados
A. Para no envidiarlos y buscar su compañía
B. Porque roban y maltratan con sus palabras

Los malvados han existido desde el origen de este mundo. Caín es su mejor representante. El apóstol Juan cuando habla de ese personaje dice: “No como Caín, que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.” 1ª Juan 3: 12.

Los malvados toman consciente e inconscientemente las mismas actitudes del maligno: homicida, mentiroso, padre de mentira, destructor. Jesús lo describió perfectamente cuando dijo que el diablo solo viene a hurtar, matar y destruir y esa es exactamente la misma actitud de los malvados: roban, matan, destruyen y son crueles.

Esa es la razón por la que los sabios de Israel le piden a sus lectores tener mucho cuidado y poner atención para reconocerlos, enfrentarlos y evitarlos a toda costa.

A. Para no envidiarlos ni buscar su compañía

Envidiar a los malvados es tanto como querer ser como ellos. Y es que muchos caen en esa tentación porque “cómo no querer ser como ellos si parece que todos les sale bien, parece que todo lo que se proponen, aunque mientan y se conduzcan sin ética, lo alcanzan, mientras quienes hacen el bien parece que todo les sale mal.

Los sabios de Israel quieren dejar patentizado el grave error de querer copiar o imitar el estilo de vida de quienes han perdido toda sensiblidad y se han entregado a vivir a espaldas de Dios solo para dañar a sus semejantes porque es una equivocada y trágica decisión que los llevará a su propia ruina.

Las injusticias y cuando recibimos un daño o una acción que nos perjudica nuestra primera reacción, en ocasiones, es devolver mal a quienes nos hicieron mal, esa esa una realidad con lo que todos luchamos porque nos disgusta que abusen de nosotros o que nos lastimen de manera injusta.

La otra recomendación que nos dan los sabios de Israel es que no deseemos estar con ellos o juntarnos con esa clase de personas porque su influencia puede ser sumamente negativa a nuestra vida. Asociarnos, acompañarnos de ellos o convivir con esta clase de persones puede ser contraproducente.

El deseo de estar con ello es también tentador porque muchos malvados viven muy bien, tiene grandes posesiones, gozan de los mejores manjares y disfrutan de placeres vedados para muchos mortales, pero también eso es una gran simulación.
Ellos parecen tan felices, pero en realidad viven en una grande zozobra, temerosos de perder su bienes y cuidando a como de lugar no poder sus privilegios o sus bienes, muchos de ellos obtenidos de forma ilícita.

B. Porque roban y maltratan con sus palabras

Los sabios de Israel dicen con toda claridad que los malvados roban. Una malvado es un ser que priva de sus bienes a su semejante. Lo puede hacer de muchas maneras violentamente, con fraudes o con corrupción. Es interesante notar que en el Antiguo Testamento al malvado se le conoce también como perverso o como impío.

La razón de llamarlo de esas tres formas radica en la manera en que se hace de los bienes de otros. Su incapacidad para respetar el mandamiento de “no robarás” lo convierte en un ser que sin ninguna clase de preocupación y también sin ningún tipo de remordimiento se apropia de lo ajeno.

El robo afecta grandemente a las personas porque su patrimonio sufre menoscabo y puede ser tan delicado que incluso puede provocar una severa crisis financiera de quien es el pasivo del delito. Robar afecta y mucho a toda la sociedad en su conjunto porque el que roba a uno puede robar a todos.

El malvado también destruye con sus palabras porque hablan iniquidad, desgracia, fechorías y embustes. Una de las grandes características de un malvado es que no tiene control de su lengua. Es como dice Santiago en su carta como un pequeño fuego que enciende un gran bosque.

Cuando el libro de Proverbios dice que los malvados iniquidad hablan sus labios no se refiere únicamente a que profieren groserías y maldiciones, también señala su forma golpeada de dirigirse a su prójimo, sus mentiras para hacer prevalecer su voluntad y sus duras expresiones verbales contra las personas.

Un malvado sufre de incontinencia verbal, no puede dejar de hablar mal de los demás, de Dios y de todos aquellos que no se someten a sus designios.

Esas son las razones por las que los sabios nos desafían para no envidiarlos y hacerles compañía. Es un reto evadirlos porque un justo es incompatible con esas clase de personas que viven solo pensando en hacer el mal.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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