La Biblia dice en Proverbios 22:28

No traspases los linderos antiguos que pusieron tus padres.

Introducción

El verso que hoy meditaremos algunos lo aplican a no mover los límites o linderos de los terrenos o propiedades de las personas, pero en 23: 10 que al más claramente al respecto y cuando lleguemos a ese punto hablaremos de ese tema, sin embargo considero que el verso veintiocho nos lleva más bien a pensar en el equilibrio entre los extremos de libertad y libertinaje.

Las relaciones humanas de las que habla mucho el libro de Proverbios se basan en el respeto irrestricto de los demás. Para poder respetar a los demás y por supuesto para respetarse uno mismo es necesario establecer límites, señalar claramente las fronteras que nunca debemos cruzar. Los seres humanos necesitamos siempre moderación.

Lo contrario a la cordura y sensatez es el desenfreno, que de entregarse a él lleva a las personas al libertinaje. Entre la cordura y el libertinaje encontramos justamente la moderación que es pariente cercanísimo de la sensatez, la prudencia, el sentido común y la sabiduría.

Salomón plantea esta verdad que muchos asocian al justo medio del que Aristóteles habló en sus escritos de filosofía, pero Salomón descubrió esta verdad como un principio que los hebreos tenían mucho tiempo antes de él porque le recomienda a sus lectores que practiquen la moderación que sus padres practicaron.

Los seres humanos necesitamos tener muy bien definidos los límites de nuestra conducta en nuestro hogar, nuestro trabajo, nuestra escuela, nuestra familia para llevar una vida en paz, pero sobre todo para no lastimar a nadie con conductas inapropiadas o fuera de la moralidad que impusieron nuestros padres.

El desafío de los sabios nos lleva a considerar la relevancia de una vida sujeta a valores, principios y actitudes que han probado su capacidad de mantener sobrias a las personas, que han logrado poner un alto a los bajos instintos o apetitos oscuros de los seres humanos a lo largo de la historia.

Treinta desafíos éticos dichos por lo sabios
El desafío de la moderación
A. Porque son principios eternos
B. Porque se aprende de los padres

¿La Biblia habla de la moderación? Claro que sí. De hecho la Escritura nos enseña a renunciar a los excesos en todos los ambitos de nuestra vida. Esa, por ejemplo, es la idea que tiene el propio Salomón en el libro de Proverbios 25: 16 que dice: “¿Hallaste miel? Come lo que te basta, no sea que hastiado de ella la vomites.”

La vida tiene placeres como comer, vestir, beber, entre otros muchos más, pero no pueden dominarnos porque tarde o temprano algo que resulta tan placentero como la miel, puede convertirse en un problema para nosotros mismos y en lugar de disfrutarlo, lo padeceremos gravemente.

Es una realidad, entonces, que todos, hombres y mujeres, requerimos límites en todos los ordenes de nuestra vida y a eso nos lleva este desafío de los sabios que conocedores de la naturaleza humana prescribieron estos valiosos consejos.

A. Porque son principios eternos

La palabra “antigüedad” que usa la versión Reina Valera 1960 es este verso procede de la raíz hebrea “olam” que tiene diversos usos relacionados siempre con el tiempo. Una de las primeras acepciones del término es justamente el tiempo antiguo, pasado o pretérito que es así como la usa la traducción de la Biblia que usamos.

Pero otro sentido de la palabra es una existencia continua por eso casi siempre el término se relaciona con la eternidad de Dios. Es decir la palabra se puede utilizar como siempre, hace mucho tiempo, por los siglos de los siglos y hasta permanentemente.

La moderación o equilibrio es un principio básico que encontramos perfectamente exhibido en la naturaleza. Ese valor es el que Dios quiere que comprendamos para nuestro bien porque solo de esa manera puede coexistir toda la creación. Por ejemplo el mar tiene muy claros sus límites. No puede salir de su confinamiento.

Vivir ajustados a la moderación entonces es solamente adecuarnos a un estilo de vida marcado por no permitir que nada nos domine. Como el apóstol Pablo solía decir: Todo me es lícito, pero no todo conviene. Todo me es lícito, pero no me dejaré dominar por nada. La sobriedad era una de sus grandes prendas del apóstol.

“Al contrario, castigo mi cuerpo y lo obligo a obedecerme, para no quedar yo mismo descalificado después de enseñar a otros.” Escribe en la 1ª carta a los Corintios 9:27 para hacer notar su determinación de vivir siempre moderadamente.
Pablo habían entendido perfectamente que no podía ni debía traspasar los linderos antiguos, los principios que desde siempre están en este mundo ya que al salirse de ellos su vida misma corría peligro. Así lo podemos ver cuando vemos en nuestros días personas que no fueron moderadas con el alcohol, por ejemplo y murieron atadas a esa enfermedad.

El verso que hoy meditamos nos lleva trabajar las virtudes de la vida y luchar contra los vicios. Según los filósofos griegos la virtud se construía con actos buenos, en cambio el vicio se construía con actos malos. La Biblia dice que los actos buenos son resultados de la bondad y los malos de la maldad.

B. Porque se aprende de los padres

Los padres que tienen límites son los que les ponen límites a los hijos. Esta es una verdad valiosa e inobjetable. Una persona aprende a tener límites de pequeño a través de sus padres porque un infante que cuando es chico no se le enseña que debe tener moderación en sus actos será un adulto lleno de egoísmo y sobre todo de falta de respeto.

Siempre he pensado que cada generación anterior a la presente siempre nos enseña mucho si nos ponemos a observar, sobre todo en cuanto a moderación se refiere. Por ejemplo la generación del siglo pasado sobrevivió sin teléfonos portátiles, la de hoy parece no tener ninguna clase de limite al usarlo.

La moderación se aprende, no nacemos con ella. Se debe cultivar, fomentar y pedirle a Dios que nos ayude grandemente porque la falta de ella nos hace pasar muy malos momentos y nos puede llevar a destruir nuestras vidas como ocurrió, por ejemplo, con Caín que no logró dominar sus emociones y sumamente enojado mató a su hermano Abel.

Las grandes caídas en la Escritura están relacionadas con la falta de esta virtud. El caso de Balaam es ilustrativo para conocer lo que hace la ambición o de Giezi, el criado de Eliseo que ambicionó los regalos que no aceptó el profeta y fue tras Naamán a recoger los obsequios que su señor no pidió. Allí vemos a Judás, Ananías y Safira y Simón, el Mago.

Todos incapaces de moderarse con el dinero. ¿No fueron instruidos sobre el tema por su padres? O, ¿a pesar de ello cayeron en la ambición que terminó por arruinar su existencia, pero la moderación es muy útil a la hora de tratar con el dinero, pero también para dominar muchas otras áreas de nuestra vida.

Pero a falta de enseñanza de nuestros padres podemos encontrar en la Escritura el camino a seguir, las pautas a obedecer y los consejos a obedecer para cultivar en nuestra vida la moderación.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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