La Biblia dice en Proverbios 22:24-25

No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos, 25 no sea que aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma.

Introducción

Los seres humanos somos seres sociales. La existencia humana se diseñó para vivirse en comunidad. Las primeras relaciones humanas las desarrollamos en nuestros hogares. Cuando Dios creó a Adán se percató la necesidad que tenía de compañía y estableció desde el Génesis que no era bueno que el hombre estuviera solo.

Diseñó entonces a Eva y a la familia que es el primer núcleo social al que pertenece el hombre y que luego al expandirse generó o produjo los primeros conglomerados sociales que hoy en día conocemos como países o naciones donde los hombres habitan en sociedad dejando de manifiesto que el ser humano se desarrollo siempre con otros.

Esa fue la razón por la que Aristóteles dijo que el hombre es un animal político o zoon politikon, es decir que necesita relacionarse siempre con los demás. De este y otros principios se establece que el hombre además de su familia necesita amigos en paso por esta tierra.

El libro de Proverbios habla sobre el tema de la amistad. No podía ser de otra manera debido a que ese volumen de la Biblia tiene claramente una connotación de cáracter eminentemente de relaciones humanas. Y una relación humana es justamente la de tener amigos.

La palabra se utiliza treinta y un veces en el libro de los Proverbios y se traduce de las siguientes formas: compañero, prójimo, vecino. Procede de la raíz hebrea “rea” y se utiliza para referirse a la relación estrecha que tenía por ejemplo Judá y su amigo el adulamita. El pasaje lo encontramos en Génesis 38: 20-23.

Y Judá envió el cabrito de las cabras por medio de su amigo el adulamita, para que este recibiese la prenda de la mujer; pero no la halló.21 Y preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde está la ramera de Enaim junto al camino? Y ellos le dijeron: No ha estado aquí ramera alguna. 22 Entonces él se volvió a Judá, y dijo: No la he hallado; y también los hombres del lugar dijeron: Aquí no ha estado ramera. 23 Y Judá dijo: Tómeselo para sí, para que no seamos menospreciados; he aquí yo he enviado este cabrito, y tú no la hallaste.
La palabra “amigo” para referirse al adulamita es la palabra “rea”. Entendemos que la amistad o tener amigos significa encontrar a alguien en quien confiamos absolutamen. A quien le descubrimos nuestros secretos y quien abrimos nuestro hogar para que ingrese seguros de que no nos traicionará.

La palabra “rea” la encontramos en Éxodo 18:7 en la relación que tuvieron Jetro y su hierno Moisés. En ese verso se utiliza la expresión “rea”, pero en la versión Reina Valera 1960 se traduce como “el uno al otro”, pero por el pasaje podemos entender que eran amigos y que los amigos se ayudan cuando los ven en problemas. Se dan consejos y se preocupan unos por otros.

Los sabios nos aconsejan saber elegir a nuestros amigos porque saben perfectamente lo que Proverbios mismo dice sobre lo valioso que puede ser una amistad en tiempos de dificultad.

El hombre que tiene amigos ha demostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano. Provebios 18: 24

Es evidente que los amigos son valiosos e importantes. Debemos cultivarlos y sobre todo debemos portarnos como verdaderos, pero antes de todo eso es indispensable saber escogerlos.

Treinta desafíos éticos dichos por los sabios

El desafío de escoger a los amigos correctos
A. Para no tener amigos iracundos
B. Para no dañar nuestras emociones

En la vida nos vamos a encontrar con muchas personas. De entre de todas esas encontraremos debemos aprender a elegir a nuestras amistades. Los sabios nos piden que no nos hagamos amigos de los iracundos, de aquellos que se enojan, explotan y dan rienda suelta a su ira.

A. Para no tener amigos iracundos

Para comprender de quién se trata esta clase de personas, nos auxiliaremos de algunos textos del propio libro de Proverbios.

El que fácilmente se enoja hará locuras; y el hombre perverso será aborrecido. Prov. 14: 17.

El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad. Prov. 14: 29.

La blanda respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor. Prov. 15: 1

El hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla. Prov. 15: 18

La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa. Prov. 19: 11

¿Cruel es la ira, e impetuoso el furor, mas quien podrá sostenerse delante de la envidia? Prov. 27: 4

El hombre iracundo levanta contiendas y el furioso muchas veces peca. Prov. 29: 22

Ciertamente el que bate la leche esa cara mantequilla y el que recio se suena las narices sacará sangre y el que provoca la ira causará contienda. Prov. 30: 33

De estos ocho versos podemos aprender que el iracuando comete locuras, enaltece o exalta la necedad, no puede contestar con tranquilidad y enciende el enojo de los demás, promueve contiendas, pleitos, enfrentamientos, no puede pasar por alto la ofensa, es impetuoso, es decir, carace de dominio propio y peca muchas veces.

Es evidente que esta clase de personas no nos convienen como amigos. Por eso la reiteración de no hacerlos nuestros amigos, ni hacernos compañeros suyos.

B. Para no dañar nuestras emociones

El verso veinticinco nos da las razones por la que no podemos hacernos amigo o compañeros de esta clase de personas “noo sea que aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma.”

La primera de ellas es que imitemos su conducta. Los malos hábitos y los malos ejemplos generalmente son contagiosos. Hacernos amigos de gente que no puede dominar su furia puede llevarnos a comportarnos de idéntica manera porque podemos llegar pensar que ellos están bien.

Es cierto que una persona y casi todas las personas siempre tienen o buscan una justificación para su conducta. En el caso de los enojones es obvio que siempre culparán a los demás de su actitud y quienes lo rodeen imitarán su estilo de vida. Solo que tendrán un problema grave que nos señala el libro de Proverbios.

El hombre que elige por amigo a un iracundo y luego imita sus formas, dice Proverbios que está tomando lazo para su alma.
La frase “lazo para su alma es traducida por otras versiones de la siguiente manera: “te echas la soga al cuello”, “des a tu alma ocasión de ruina”, “te pongas una trampa a ti mismo” y “pongas tu propia trampa”.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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