La Biblia dice en Proverbios 24:19-20

No te entremetas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos; 20 porque para el malo no habrá buen fin, y la lámpara de los impíos será apagada.

Introducción

Los malvados son los antagónicos de los justos a lo largo de toda la Biblia. El justo Abel padeció por el malvado Caín. Mardoqueo padeció por el perverso Amán. Elías sufrió el asedio de la impía Jezabel. El libro de los Proverbios es justamente un contraste entre los malvados y los justos.

Los sabios de Israel llaman, por esa razón, a tomar siempre distancia de ellos. Una sana distancia que evite entrometernos con ellos para no enojarse, exasperarse, impacientarse, perder la paz, alterarse, inquietarse y porfiar con ellos debido a que su conducta tan distante de Dios los hace imprudentes, jactanciosos, altivos y engreídos.

Los malvados provocan en los justos sentimientos encontrados porque, por una parte, nos resultan repulsivos debido a su insolencia ante el Creador, pero en algunos casos, al ver su prosperidad y desarrollo material se les puede llegar a envidiar, como claramente señala estos versos que meditamos.

David, por ejemplo, escribe en el salmos ciento treinta y nueve dice: ¿No odio, oh Jehová a los que te aborrecen y me enardezco contra tus enemigos? Los aborrezco por completo, los tengo por enemigos. Salmos 139: 21-22. Asaf reconoce que tuvo envidia de ellos y estuvo a punto de tropezar.

En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos. Salmos 73:2-3. Con estas palabras el levita Asaf reconoce la gran batalla que libró cuando vio a los malvados engrandecerse.

Los malvados estarán presente siempre en la vida de los justos de manera indirecta. El llamado que hacen los sabios es que no permitamos que se introduzcan en nuestra vida, que no los hagamos nuestros amigos, que seamos lo suficientemente capaces de mantenerlos a raya de nuestra existencia.

No se trata de que nos salgamos de este mundo, sino de saber lidiar con ellos teniendo cuidado de no entrometernos con ellos y mucho menos desear vivir como ellos.
Los sabios de Israel nos ofrecen en estos versos dos de las muchas razones que hay para alejarnos de los malvados y de paso evitar envidiarlos o tratar de vivir como ellos, ser como ellos, obtener lo que ellos obtienen. Son dos demoledores argumentos por los que ante un malvado en lugar de sentir ganas de ser como ellos, tener una enorme compasión.

30 desafíos éticos dichos por los sabios

El desafío de mantenerse alejado de los malvados
A. Porque no tendrán buen fin
B. Porque no tendrán larga vida

¿Los malvados prosperan? Claro. ¿A los malvados en esta vida parece que les va muy bien? Por supuesto. ¿Son arrogantes? Mucho. ¿Desprecian al Creador? Sí. Eso provoca sentimientos encontrados en nosotros. Pero ¿los impíos viven para siempre? No. ¿Tienen alguna clase de esperanza? No.

Los malvados tienen en este mundo muchas cosas, pero eso es lo único que tendrán en su existencia porque no podrán disfrutar de la vida eterna. Para ellos está cancelado el mundo venidero. Lo que disfrutan en este mundo, será lo único que gozarán porque les espera dolor y castigo eterno.

A. Porque no tendrán buen fin

La frase que la versión Reina Valera 1960 traduce como “para el malo no habrá buen fin”, otras versiones lo traducen como “el malo no tendrá un final feliz”, “el malo acabará mal”, “el mal no tiene porvernir”, “el malo no tendrá futuro” y “el malo no tiene esperanza”, lo que nos hace entender plenamente la realidad de los malvados o los que hacen el mal.

Y es que vivimos de apariencias. Pensamos que como ellos tienen muchas cosas, entonces, ellos son felices o disfrutan más la vida que nosotros, cuando en realidad es solo una ilusión. Los impíos en el presente tiene todo o casi todo y si no tienen bienes materiales, viven como si Dios no existiera y nos les sucede nada. Claro, en el presente, pero futuro ellos no tienen.

Los sabios de Israel nos ofrecen una perspectiva completa. Nos ofrecen lo que les depara a esta clase de personas en el futuro. Queda claro que ellos solo viven en el presente porque no tienen mañana, porvenir ni futuro. Está cancelado para ellos la posibilidad de una posteridad festiva.

La Biblia está llena de ejemplos de cómo terminaron quienes eligieron vivir a espaldas de Dios como los malvados. El primer gran ejemplo lo encontramos en Génesis seis con el diluvio. La generación de Noé determinó vivir a su modo, a su estilo y conforme a sus deseos y pereció anegada.

El segundo ejemplo lo vemos en Sodoma y Gomorra que de igual manera se comportaron de manera obstinada y rebelde ante el Creador y fueron destruida con fuego y azufre que cayó del cielo y que las hizo desaparece para siempre. En su momento se pensaron intocables y poderosos, pero su final fue impactante.

Jezabel fue una mujer que desde el poder junto con su esposo el rey Acab se dio a la tarea de matar profetas del Señor para asentar la adoración de Baal en Israel, su poder parecía inamovible, pero al final de cuentas murió arrojada desde una ventana de un segundo piso para luego ser devorada por perros.

La maldad no tiene futuro. No hay ninguna clase de esperanza para quienes se dedican a hacer el mal y si bien por momentos tienen muchos cosas materiales en realidad solo es momentáneo.

B. Porque no tendrán larga vida

En su parte final el verso veinte dice: “la lámpara de los impíos será apagada”, una frase muy usual en los libros de Job y Proverbios.

Job 18: 5-6 señalan lo siguiente: 5 Ciertamente la luz de los impíos será apagada, y no resplandecerá la centella de su fuego. 6 La luz se oscurecerá en su tienda, y se apagará sobre él su lámpara.”

Job 21: 17 dice también: ¡Oh, cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada, y viene sobre ellos su quebranto, y Dios en su ira les reparte dolores!

A su vez, el libro de Proverbios 13: 9 nos indica: La luz de los justos se alegrará; mas se apagará la lámpara de los impíos. Y en Proverbios 20: 20 indica: Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa.

La figura retórica que usa tanto Job como Proverbios en la frase “la lámpara de los impíos será apagada” nos lleva a considerar el fin de la existencia sobre este mundo, no sin antes de padecer.

Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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