La Biblia dice en Proverbios 24:10

Si desfalleces en el día de la adversidad, eres ciertamente débil.

Introducción

Antes de comenzar este estudio debo decirles que la traducción de la Reina Valera 1960 diferente totalmente con todas las traducciones en este verso. Esa Biblia traduce este verso de la siguiente manera: “Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza se verá reducida.” La palabras “flojo” y “trabajo” hacen completamente distinto el sentido del versículo.

La razón de este versión consiste en que esas dos palabras tienen relación con el original. La palabra flojo se usa porque el vocablo hebreo de donde se tradujo acepta palabras como debilitar, rendirse o desanimarse y el vocablo trabajo se puede traducir también como presión o problema.

Para el estudio de este desafío he utilizado la versión hebrea de la Biblia que traduce en el mismo sentido que otras doce versiones. La versión Peshitta no lo hace así, sino de la siguiente forma: “La maldad guiará a los inicuos en el día de la tribulación.” Una versión completamente distinta. Esta versión solo considera la expresión tribulación.

Cuando un texto presenta esta clase de diferencias, la obligación es ir a los originales para saber cual es el sentido que debe tener el texto y por esa razón la versión de los judíos es muy orientadora y por eso he optado por utilizarla y ceñirme a ella para mejor apreciar el texto sagrado. Y el texto sagrado apoya claramente la versión hebrea.

Los sabios de Israel quieren alentar, animar, fortalecer y sostener a sus lectores recordándoles que la existencia humana inevitablemente tendrá episodios que nos exigirán una fuerza de voluntad superior para enfrentar adversidades y que en ocasiones serán tan grandes que nos exigirán algo más que conocimiento intelectual.

Cuando uno se acerca a este verso desde de las traducciones al español del libro de Proverbios uno encuentran la gran riqueza del lenguaje del castellano porque el verbo desfallecer que usa la Biblia hebrea se traduce también como flaquear, desmayar, desanimar, rendirse, derrumbarse, debilitarse y hasta fallar.

Lo mismo ocurre con la palabra adversidad que también se puede traducir como desgracia, momentos difíciles, cuando algo anda mal, problema, presiones, aflicción y hasta como angustia.

En el caso de la palabra débil, también encontramos traducciones que enriquecen nuestro entendimiento. Fuerza limitada, fuerza decaída, fuerza que flaquea, fuerza acabada, fuerza escasa e, incluso, sin carácter.

30 desafíos éticos dichos por los sabios

El desafío de mostrar carácter ante la adversidad
A. Porque en la vida habrá adversidades
B. Porque las adversidades miden nuestra fuerza de voluntad

Los sabios de Israel nos da un gran consejo para enfrentar las situaciones difíciles que en algún momento llegarán a nuestra vida. Nos enseñan a tratar o hacer frente a las situaciones que nos ponen entre la espada y la pared, aquellas circunstancias que nos hacen ver la vida como una experiencia desgarradora.

Estamos frente a uno de los grandes desafíos que los proverbistas nos muestran y enseñan para salir más o menos ilesos y sin grandes heridas cuando la vida nos hace ver o pasar situaciones que jamás imaginamos y que nos hacen hasta pensar que la vida es dolorosa y exigente.

La gran virtud de estos consejos es que nos preparan, entrenan y capacitan para no hundirnos en la depresión cuando se plantan en nuestra vida, pero también nos sirven para deshacernos de la cobardía y la falta de valor cuando las cosas no marchan bien y se pide de nosotros valentía, mucha valentía.

A. Porque en la vida habrá adversidades

La palabra que este verso utiliza para referirse a los problemas de la vida se usa en Génesis 42: 21 que dice de la siguiente manera: “Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.”

La raíz de la expresión hebrea es “zara” y se traduce justamente como lo hemos señalado en los primeros párrafos de este estudio.

José vivió momentos realmente difíciles y de gran angustia porque sus propios hermanos, primero lo querían matar y luego lo vendieron como un simple esclavo a los madianitas que iban rumbo a Egipto y de esa forma se deshicieron de su aborrecido hermano, sin considerar el dolor que le estaban causando a él y que le causarían a su padre, Jacob.

La frase “angustia de su alma” nos pinta claramente las emociones que atravesaron la vida de su hermano y esa es la experiencia de la que hablan los sabios de Israel para advertirnos que llegarán a nuestra vida. Lo relevante de este versículo es que los hermanos de José también vivieron esa misma angustia.

Lo que quiere decir que en esta vida experimentaremos situaciones que tal vez nos pongan al límite de nuestra resistencia.

En Jeremías 4:31 se compara con la angustia de una mujer cuando por primera vez va a dar a luz. Su situación es compleja porque nunca ha dado a luz y esa condición la pone en una situación de gran vulneralidad donde los temores de que le pueda ocurrir algo crecen desmesuradamente.

Son tantas las situaciones que vamos a vivir donde se necesitará nuestro carácter que todas estas palabras reflejan lo exigente que es la vida: se puede traducir como desgracia, momentos difíciles, cuando algo anda mal, problema, presiones, aflicción y hasta como angustia.

B. Porque las adversidades miden nuestra fuerza de voluntad

Los proverbistas nos alertan sobre lo que puede suceder cuando estamos frente a un grave problema. Nos dicen que si a la hora de enfrentarlo con valor o carácter nos acobardamos o nos hundimos nos debilitaremos.

Para ello utiliza la expresión hebrea “rapha” o “rafa” que se usa en varios sentidos en el Antiguo Testamento, uno de ellos es hundirse o debilitarse. En algunos casos se cita como bajar, dejar caerse o aflojarse. Cuando se vuelve sustantivo se traduce como flojo o débil, lo que quieres decir que lo peor que podemos hacer ante un problema es quebrarnos.

Es cierto, hay algunas situaciones que nos llevan a tal punto que desfallecemos o que literalmente morimos por el dolor, pero el llamado es a luchar por la vida, por nuestra vida o por la de nuestros seres queridos. Este desafío no es cualquier clase de reto es casi, casi, un llamado a seguir adelante pase lo que pase.

De lo contrario si no actuamos de esa forma perderemos vigor, viviremos sin fuerza y en consecuencia seremos arrastrados por las circunstancias llevados como las olas son arrebatadas por el viento lo que hace que una persona literalmente muera en vida, algo sumamente lamentable y sobre todo muy penoso.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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