Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes, y cuando tropezare, no se alegre tu corazón; 18 no sea que Jehová lo mire, y le desagrade, y aparte de sobre él su enojo.

Introducción

La palabra “caer” se utiliza primariamente en Génesis en dos casos muy sugerentes. El vocablo se usa en Génesis 2: 21 que dice: “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.” El verbo caer en hebreo es el mismo que emplea Salomón en el verso diecisiete.

La segunda ocasión que se utiliza es en Génesis 4: 5 “pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. La expresión “decayó” es la misma palabra que tiene su raíz en el término “naphal” que inicialmente significa caer, pero que tiene otros usos.

La palabra “naphal” conlleva la idea de pasar de un estado en el que se está de pie a postrarse. En el caso de Adán de estar despierto a dormir para que Eva fuera creada. Quizá la palabra utilizada en el caso de Caín nos ayude a entender mejor la expresión porque implica rechazo y en consecuencia vergüenza.

De hecho la palabra se traduce en otros pasajes como ser inferior, fallar y quedarse corto. Salomón usa esa palabra para decir que todas las personas pueden pasar por momentos en los que les suceden cosas que modifican su vida de tal manera que pasan a vivir situaciones apremiantes que pueden avergonzarlos.

El rey sabio de Israel nos está hablando de esas situaciones en las que pasamos desgracias o calamidades en las que nos convertimos en objeto de burla o aun que no se burlen de nosotros sabemos que lo que nos está sucediendo no es de ningún modo algo de lo que podamos presumir.

Es cuando de repente tenemos un accidente o nos sucede un infortunio, mientras que a nuestro alrededor todas las personas no tienen ese problema, sino que están en paz o en calma, mientras que nosotros estamos atravesando circunstancias apremiantes en las que no podemos hace nada por superarlas.

La vida tiene esa clase de episodios, quizá no para todos, pero si muchas personas vivirán días de problemas o dificultades que son penosas.
La palabra tropezar que utiliza Salomón procede de la raíz hebrea “kashal” que se utilizaba en aquellos días pera referirse a una desgracia. La palabra desgracia en nuestro español es utilizada para referirse aquellos sucesos o eventos en los que, por ejemplo, en un accidente muere mucha gente o en la casa un niño perece por un descuido.

La palabra “kashal” se utiliza también como tropiezo, derribar, fracasar y nos hace pensar en esa clase de situaciones en las que las personas les avergüenza lo que está pasando en su vida porque lo que está ocurriendo es inusual o fuera de toda lógica o no le pasa a cualquiera o no la viven muchos.

30 desafíos éticos dichos por los sabios:

El desafío de no reírnos de las desgracias
A. Aunque sea de tu enemigo
B. Porque Dios puede mirar
C. Porque desagrada a Dios

A. Aunque sea de tu enemigo

Los sabios de Israel están utilizando, entonces, dos términos para hacernos reflexionar sobre la importancia de reírnos, burlarnos o regodearnos con la desgracia de los demás, pero particularmente de quienes son nuestros enemigos, de quienes nos han hecho daño o han maltratado.

La idea que tienen quienes postularon estos dichos es que debemos de ser prudentes y sensatos ante la desgracia ajena de todas las personas, pero mayoritariamente de nuestros enemigos. Esta forma de plantear este desafío es sumamente interesante porque si no nos debemos burlar de lo que le pasa a los enemigos, mucho menos de nuestro prójimo.

Es una manera de tomar control sobre nuestra emociones, particularmente las negativas porque cuando alguien nos hace algo, nos difama, lastima, murmura contra nosotros o nos defrauda, nuestra primera intención es cobrar venganza y si no lo podemos hacer, cuando vive una situación compleja, entonces, nos alegramos.

El libro de Proverbios nos escribe para decirnos con toda claridad que no debemos regocijarnos ni alegrarnos con el corazón cuando una personas que depuso contra nosotros, que se mofó fe nuestras vidas, que nos dañó severamente o que de plano nos dañó material o patrimonialmente está en graves aprietos.

Los proverbistas nos piden que seamos muy maduros y muy prudentes para no caer en la burla contra nuestros enemigos, que si bien a nuestro juicio lo merecen, nosotros no somos nada para exigir que Dios los sancione o castigue. No debemos carcajear por lo que les está pasando.

Un ejemplo de la burla por la desgracia que nos puede acontecer la encontramos en Simei, según nos relata el 2º Samuel 16: 5-8. Este personaje cuando David huía de su hijo Absalón fue a increparlo y a burlarse de lo que le estaba sucediendo.

B. Porque Dios puede mirar

Aunque Dios mira todas las cosas, los proverbistas usan una expresión que nos sirve para subrayar la necesidad de no alegrarse en la desolación ajena: Dios puede sorprenderte viendo lo que le pasa a tus enemigos y te puede encontrar disfrutando su desgracia y puede tomar decisiones.

La idea de la frase es que nos abstengamos de tomar como espectáculo la calamidad de las personas, que evitemos a toda costa alegrarnos con lo que le sucede a las personas cuando por alguna razón se encuentran pasando momentos de gran penuria y están avergonzados por eso mismo.

La idea que quiere comunicar esta advertencia es que si nos regocijamos con el mal que le pasa a las personas, en un momento que no esperamos Dios nos puede ver y entonces quedaremos evidenciados como personas que nos alegramos de lo que le ocurre a las personas y que disfrutamos plancenteramente.

C. Porque desagrada a Dios

A Dios le desagrada profundamente los burladores. De hecho el salmo 1:1 nos dice que los burladores o escarnecedores molestan al Creador y por eso le pide a sus hijos que se aparten de esa clase de personas porque se sienten jueces y además disfrutan del castigo ajeno y eso es fastidioso para Dios.

Si Dios castiga a alguien no es para que las personas lo disfruten como si se tratará de una complacencia, algo que muchas personas piensan cuando ven que sus enemigos reciben una reprimenda por parte de Dios, se trata de un determinación soberana del Creador, no por otra causa.

Sin embargo, gozar de lo que le pasa es tan desagradable para el Creador que en la versión hebrea de Proverbios la última parte del verso dieciocho dice así: “y aparte de sobrel su enojo, sobre ti”, es decir si te regocijas con el castigo de los demás tu mismo puede padecer esa reprensión divina.

En el capítulo uno del 2º Libro de Samuel encontramos el relato de un joven amalecita que pensaba que David se sentiría safisfecho y feliz de saber que su enemigo Saúl había muerto y que premiaría a quien lo hubiera matado, pero el rey David dio muestra de que nunca se debe uno alegrar de la calamidad de los demás, aunque sean enemigos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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