La Biblia dice en Proverbios 24:8-9

Al que piensa hacer el mal, le llamarán hombre de malos pensamientos. 9 El pensamiento del necio es pecado, y abominación a los hombres el escarnecedor.

Introducción

El verbo pensar que usan los sabios de Israel en este pasaje procede de la raíz hebrea “jahab” y se traduce de diversas maneras: calcular, idear, planificar, considerar, trazar, planear, pensar y valorar. El verbo en hebreo permite, entonces, traducciones como “maquinar” o “intrigar” que hace varias versiones de la Escritura.

Los compiladores del libro de Proverbios se están refiriendo, entonces, a la personas que piensan hacer el mal como dice la versión Reina Valera 1960, pero no solo como un pensamiento fugaz, sino más bien, como alguien que planea la ejecución a detalle para dañar a otra persona.

Los escritores de Proverbios se están refiriendo a esa clase de seres humanos que se dan a la tarea de trazar con rigor la forma de dañar a otra persona, por supuesto, sin que ella lo sepa. El intrigante, o el que maquina contra su prójimo es una persona que se llena de malos pensamiento.

Los sabios de Israel nos desafían para evitar esta clase de actitud porque es sumamente lesiva para nuestro semejante y también porque termina dañando a la misma persona como podemos hacer notar con varios ejemplos bíblicos, como lo es el caso de Amán que nos relata el libro de Ester.

El libro de Ester 5:12-14 dice de la siguiente manera:

Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy convidado por ella con el rey. 13 Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey. 14 Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca.

Amán consintió en esa conjura e intriga contra Mardoqueo, pero no logró llevarla a cabo y al contrario le resultó contraproducente, según leemos en Ester 7:9-10 que dice de la siguiente manera:

Y dijo Harbona, uno de los eunucos que servían al rey: He aquí en casa de Amán la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, el cual había hablado bien por el rey. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella. 10 Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para Mardoqueo; y se apaciguó la ira del rey.

Queda de manifiesto con la historia de Amán que la intriga es propia de los malvados y de quienes se piensan más inteligentes que los demás, pero tarde o temprano termina dañándolos a ellos mismos.

A. Porque llena la vida de malos pensamientos

La frase “malos pensamientos” que usa la Escritura procede de la raíz hebrea “mezimmah” que se traduce como “pensamientos perversos”, “maquinaciones” y “disposiciones malevolas”. Una persona intrigante hace de su vida una existencia donde solo tienen cabida los malos pensamientos.

Un ejemplo que podemos encontrar en la Escritura de esta clase de personas son los hermanos de José, según nos relata Génesis 37:18-28.

Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. 19 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. 20 Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños. 21 Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos. 22 Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre. 23 Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; 24 y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. 25 Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto. 26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? 27 Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. 28 Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.

B. Porque convierte a las personas en burladoras

Los sabios de Israel nos precentan aquí una faceta más de los necios, imprudentes, insensatos y simples. Aquí lo llaman escarnecedor, algunas versiones lo llaman burladores y es el término que he usado para hablar de esta clase de personas que nos sirven para conocer la naturaleza del ser humano.

El burlador es conocido o descrito con otros términos en diversas versiones de la Biblia. Se le llama burlador, escarnecedor, sarcástico e insolente. Lo encontramos catorce veces mencionado en Proverbios. 1:22, 3:34, 9:7-8, 13:1 y 14:6, entre otros. En estos versos lo encontramos identificado plenamente como un insensato e impío.

Es por esa razón que es considerado despreciable o abominable. La Vulgata Latina tradujo la palabra abominación como pestilente porque el sentido de la palabra en hebreo es destestable y repugnante. En aquellos días no había nada más repugnate que la pestilencia y así fue que se tradujo el vocablo.

Los intrigantes son burladores, insolentes, escarnecedores y resultan abominables en el sentido que son repugnantes o detestables porque su conducta es sumamente dañina porque esconden sus verdaderas intenciones y ocultan su verdadero rostro, pero cuando se les descubre se les conoce en su justa dimensión.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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