La Biblia dice en Proverbios 23:10-11

No traspases el lindero antiguo, ni entres en la heredad de los huérfanos; 11 Porque el defensor de ellos es el Fuerte, el cual juzgará la causa de ellos contra ti.

Introducción

Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento tienen mandamientos y ordenanzas para ayudar a los débiles, necesitados y menesterosos englobados en un término que ambos pactos sintetizan como pobres y en esta categoría entran tres personas: los extranjeros, las viudas y los huérfanos.

Preocuparse y ocuparse de ellos es un mandamiento que Dios da y también señala con toda claridad que atentar contra ellos o dañarlos más de lo que ya están es, no solo es inmoral e injusto, sino una de las razones por las que Dios se levantará contra quien tenga la osadía de lastimarlos.

Es sumamente importante comprender que Dios tiene cuidado de esta clase de personas de tal manera que dejó mandamientos precisos para tratarlos en la ley mosaica y todo el Antiguo Testamento y a la iglesia les puso como punto esencial de su labor hacer por los pobres y necesitados de tal suerte que el Nuevo Testamento recoge esa orden.

Los sabios de Israel escriben sobre el reto que hay de respetar a los necesitados porque generalmente cuando una persona carece de lo necesario para defenderse la gente abusa de ellos, sin saber que se están metiendo en graves y terribles problemas.

La gente que carece de las más elementales cosas para subsistir representan un sector de la población a la que Dios le dispensa una atención especial. La injusticia más grande que se puede cometer en esta vida es atentar contra ellos porque ya de por sí viven una existencia carente de muchas cosas.

Esa es una de las razones por las que Dios sale en su defensa. Dios protege a las viudas, al extranjero que llega a una tierra no por gusto, sino por necesidad y protege al huérfano, a quien la vida le ha arrebatado a sus padres y queda sin nadie que le procure o proteja en este mundo.

Los sabios de Israel nos enseñan a tratar bien a estas personas y en el desafío de hoy se enfocan a hablar de los huérfanos.

30 desafíos éticos dichos por los sabios
El desafío de respetar a los desvalidos
A. Para evitar abusar de ellos
B. Porque Dios los defiende

En el libro de Proverbios encontramos llamados y exhortaciones a ayudar a los necesitados –en esta categoría entran huérfanos, viudas y extranjeros–, pero también como en esta ocasión mandamientos de no maltratarlos y no aprovecharnos de su lamentable y triste condición.

Este es un desafío dicho por los sabios para no extralimitarnos con quienes no tiene ni papá ni mamá, aquellos que por alguna razón misteriosa o desconcida, quedaron en este mundo en el más completo de los desamparos porque los padres son quienes cuidan y protegen a los hijos, sobre todo cuando son chicos, pequeños o menores de edad.

Para hacerle justicia al texto hemos de decir que los huérfanos pueden tener o no tener dinero. Su condición de desvalidos se da porque no tienen padres que los cuiden o procuren y cuando tienen dinero la posibilidad de que alguien se quiera aprovechar de ellos es muy grande y por eso los sabios aconsejan abstenernos de esa actitud.

A. Para evitar abusar de ellos

El verso diez de nuestro pasaje dice de la siguiente manera: No traspases el lindero antiguo, ni entres en la heredad de los huérfanos.

Como decía líneas arriba, los huérfanos de los que habla la Escritura no necesariamente son pobres totalmente. Pueden tener bienes que fueron de sus padres y al morir estos quedan ellos como dueños, pero todavía sin la capacidad de administrarlos, cuidarlos y disfrutarlos, entonces aparecen los ambiciosos y codiciosos que quieren quedarse con ellos.

En los tiempos del libro de Proverbios los terrenos o parcelas se subdividían a través de linderos, algunas versiones de este pasaje mencionan los mojones o mojoneras que servían y siguen sirviendo para marcar límites en algunos lugares, y los sabios son claros al señalar que nadie debía moverlos.

Pero, además, se establece con toda claridad que la heredad de los huérfanos se debía respetar. La palabra heredad se puede traducir como terreno, propiedad inmobiliaria, lote o espacio de tierra. Y es que cuando un huérfano tiene tierras, tíos, abuelos, primos y toda clase de familiares se quieren aprovechar.

La idea de los sabios es que debemos respetar lo que es de esta clase de personas y no porque los vea uno débiles o porque no tengan quiene les ayude, nos hagamos de lo que en primer lugar no es nuestro y en segundo lugar de lo que ya tiene dueño.
El mandamiento va en el sentido de no ser ambiciosos, no ser codiciosos a costa de personas incapaces de ayudarse por sí mismas.

B. Porque Dios los defiende

La palabra “defensor” que aparece en el verso once procede de la raíz hebrea “goel” que se puede traducir también como “pariente próximo” y en ese sentido se puede entender como “vengador” o “redentor”.

Así podemos comprender la clase de cuidado que el Señor le dispensa a los huérfanos. Se trata de una protección extremadamente poderosa, fuerte, trauduce la versión Reina Valera 1960 y otras versiones para precisar la clase de apoyo que tendrán los necesitados cuando se trate de abusar de ellos.

En apariencia ellos no podrán defenderse dada su condición, pero debemos tener en claro que por ello se presentará como su familiar, como su padre o hermano, Dios mismo y hará pagar cara la osadía de entrometerte con ellos. Tal vez en un principio la persona se salga con la suya, pero tarde o temprano pagará con creces su atrevimiento.

“No maltratarás a las viudas, ni a los huérfanos, porque si los maltratas y ellos me piden ayuda, yo iré en su ayuda, y con gran furia, a golpe de espada, les quitaré a ustedes la vida. Entonces quienes se quedarán viudas y huérfanos serás las mujeres y los hijos de ustedes.” Así lo establece Éxodo 22: 22. Versión Dios Habla Hoy.

Así se hace más explícito la clase de vengaza que Dios operará contra quienes se atrevan a despojar a los huérfanos de sus bienes, quienes pensando que están ante gente débil o sin nadie que los ayude se sobrepasen con ellos quitándoles lo que por derecho les corresponde.

El libro de Deuteronomio, en sentido contrario, exigía un trato compasivo a los huérfanos, según podemos leer en los siguientes textos:

Deuteronomio 24: 17

17 No cometan ninguna injusticia con los extranjeros ni con los huérfanos, ni tampoco tomen en prenda la ropa de las viudas. 18 No olviden que ustedes fueron esclavos en Egipto, y que el Señor su Dios los sacó de allí; por eso les ordeno que cumplan todo esto.

Deuteronomio 24: 19

Si al estar recogiendo la cosecha de su campo se olvidan ustedes de recoger un manojo de trigo, no regresen a buscarlo; déjenlo para que lo recoja algún extranjero de los que viven entre ustedes, o algún huérfano, o alguna viuda, a fin de que el Señor su Dios los bendiga a ustedes en todo lo que hagan.

Deuteronomio 24: 20

20 Cuando recojan las aceitunas de sus olivos, no repasen cada una de las ramas; las aceitunas que se queden, déjenlas para los extranjeros, los huérfanos y las viudas.

Deuteronomio 24: 21

Al recoger las uvas de su viñedo, no repasen ustedes cada una de las plantas; lo que quede, déjenlo para los extranjeros, los huérfanos y las viudas. 22 Recuerden que también ustedes fueron esclavos en Egipto; por eso les ordeno que cumplan todo esto.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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