La Biblia dice en Gálatas 1:10

“Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo!”

Me encanta la historia del niño, el abuelo y el burro que los libros de texto de hace unos años publicaban para enseñar a los infantes la importancia de no intentar agradar a la gente porque eso nunca se lograría ante tantos y tantos puntos de vista diferentes, ya no se diga sobre un tema, sino en general por todo.

La cito aquí:
Érase una vez un abuelo y un nieto que decidieron emprender un viaje junto con un burro. Inicialmente el anciano hizo que el niño montara en el animal, con el fin de que no se cansara. Sin embargo, al llegar a una aldea, los lugareños empezaron a comentar y criticar que el anciano tuviera que ir al pie mientras que el niño, más joven y vital, fuera montado. Las críticas hicieron que finalmente abuelo y nieto cambiaran posiciones, yendo ahora el anciano montado sobre el burro y el niño caminando al lado.

Sin embargo, al pasar por una segunda aldea, los lugareños pusieron el grito en el cielo de que el pobre niño fuera caminando mientras el hombre mayor lo hacía cómodamente montado. Ambos decidieron entonces montar en el animal. Pero al llegar a un tercer poblado los aldeanos criticaron durante a ambos, acusándoles de cargar en exceso al pobre burro.

Ante esto, el anciano y su nieto decidieron ir ambos a pie, caminando al lado del animal. Pero en un cuarto pueblo se rieron de ellos, dado que disponían de una montura y ninguno de ellos viajaba en ella.

En la epístola a los Gálatas, Pablo usa esta verdad: no se puede agradar a los hombres porque las personas ven las cosas de diferente manera, aun cuando sea lo mismo. Los Gálatas se habían alejado del evangelio y lo hacían no tanto porque hubiera error en la predicación paulina de las buenas nuevas, sino para agradar a los judaizantes.

Por eso Pablo les escribe para hacerles ver que él no agrada a los hombres porque de hacerlo no podría agradar al Señor y el apóstol quería que ellos y que nosotros entendieramos que la priordad que tenemos es deleitar al Señor, independientemente si con ello la gente se siente bien o se siente mal.

Lo importante no es que nosotros nos sintamos bien o la gente se sienta bien, sino más que Dios se sienta bien porque estamos haciendo lo que le gusta.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario