La Biblia dice en Hechos 1:19

“Cuando los que vivían en Jerusalén lo supieron, llamaron aquel terreno Acéldama, que en su lengua quiere decir: Campo de Sangre.”

Judas Iscariote fue el discípulo que Jesús designó como el tesorero de sus apóstoles. Las aportaciones voluntarias que hacía la gente de buena fe caían en sus manos. Su nombramiento se hizo necesario ante las múltiples ofrendas que Jesús recibía. Fue puesto en ese lugar por decisión exclusiva de Jesús que lo conocía perfectamente.

Sin embargo el dinero fue su perdición. La Escritura no nos dice mucho sobre este problema de Judas. Solo Juan lo señala en su evangelio cuando escribe sobre la mujer que derramó sobre Jesús un perfume de precio muy caro, ante lo cual Judas se inconformó, diciendo que eso fue un desperdicio porque se pudo dar a los pobres, pero en realidad lo quería para él.

Sin embargo su talante ambicioso, codicioso y amante de los bienes ajenos quedó de manifiesto para la posteridad cuando fue con los fariseos y se ofreció como entregador de su Maestro a cambio de treinta piezas de plata que obtuvo, pero que luego devolvió arrepentido y que sirvió para la compra de un terreno para sepultar extranjeros.

Las treinta piezas de plata quemaron las manos de Judas y luego fueron un gran problema de conciencia para los fariseos quienes se negaron a retornarlo a las arcas del templo, por considerarlo un “dinero caliente” y entonces optaron por utilizarlo para comprar un terreno que sería un panteón. El dinero que para Judas le traería bienes, le trajo males.

Ese dinero era mal habido. Era dinero de corrupción. Era un dinero maldito. Y como suele suceder con este tipo de bienes, termina en el lugar menos pensado, pero definitivamente nunca beneficia a sus primeros poseedores como le sucedió a Judas y como le ocurrió a los religiosos de ese tiempo.

La gente pronto se enteró que el cementerio recién puesto en marcha para inhumar extraños que morían en Jerusalén fue comprado con el dinero de Judas y le llamaron “Acéldama” que es una palabra aramea que significa campo de sangre en clara alusión a lo sucedido a Judas que murió suicidándose. Lo hecho en lo oculto se volvió público.

La lección que nos deja este episodio que relata tanto Lucas como Mateo. Lucas en su libro de los Hechos y Mateo en su evangelio es estremecedor: el dinero producto de un robo, una traición o un hurto nunca beneficiará a sus poseedores. En una primera instancia pensarán que han hecho el gran negocio de su vida o han logrado defraudar a muchos.

Pero la triste realidad es que ese dinero terminará por destruirlos y acabar con su vida. El dinero que nace de dañar a los inocentes termina por acabar con quienes creyéndose más inteligentes que los demás roban descaradamente. Judas vendió a Jesús por treinta piezas de plata y murió sin siquiera disfrutarlas. Judas pagó un precio muy alto por ambicioso.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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