La Biblia dice en Hechos 11:25

“Después de esto, Bernabé fue a Tarso a buscar a Saulo.”

Saulo de Tarso se convirtió al Señor y una vez recuperado de su temporal ceguera se dirigió sin tardar a la región de Arabia, y luego volvió a Damasco, según nos relata en la carta a los Gálatas tras los cuales, estuvo quince días en Jerusalén y allí hablaba abiertamente de la fe que una vez persiguió, sin embargo los judíos de habla griega quisieron matarlo y tuvo que ser enviado a Tarso, su pueblo natal.

Allí permaneció por mucho tiempo, hasta que Bernabé lo fue a buscar. Dice el libro de Hechos que de Antioquía, Bernabé partió con destino a Tarso para localizar a Saulo, quien permanecía en ese lugar y lo trajo a la iglesia de Antioquía que se nutría esencialmente de creyentes no judíos.

Bernabé era la clase de creyentes llamados a animar. De hecho su nombre era en realidad José, pero su espíritu motivador y alentador hizo que los creyentes de la iglesia de Jerusalén le pusieran Bernabé, que significa hijo de consolación en hebreo. Era, además, un varón desprendido de sus bienes. Una heredad suya la vendió para dar el dinero a la iglesia.

Este hombre vio una profunda necesidad en la congregación compuesta por gentiles y pensó de inmediato en Saulo y fue a traerlo a su ciudad y lo animó para que se trasladara a Antioquía lo que logró y esa iglesia de pronto se vio bendecida con el ministerio de Saulo de Tarso, quien era un experto ya no solo en la ley judía, sino en la naciente fe cristiana.

Bernabé representa un ejemplo para todos nosotros a la hora de pensar y reflexionar sobre la necesidad que existe en este mundo de personas que nos alienten, que nos animen y que nos motiven a poner al servicio de Dios nuestras vidas. En un mundo donde hay muchas cosas que desalientan recordar la vida de Bernabé nos reconforta y anima a imitarlo.

Estamos llamados a animar y consolar. Nuestras palabras deben estar cargadas de bendición para que las personas pueden salir de su desánimo o desaliento que de pronto llega a la vida de todos nosotros. Una palabra que motive siempre se agradece porque nos hace retomar fuerza para seguir en el camino.

El hijo de consolación nunca se imaginó que Dios lo estaba usando para poner o traer a quien se convertiría en el escritor de la mayor parte del Nuevo Testamento y quien finalmente le daría forma a lo que hoy conocemos como cristianismo, lo que no hace pensar que al animar a alguien estamos tal vez entusiasmando a una persona que será una bendición para la iglesia de Cristo.

Bernabé fue por Saulo. No lo olvidó. No lo dejó solo. Fue a animarlo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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