La Biblia dice en Lucas 1:13

Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.

Introducción

Lucas nos relata el nacimiento de Juan el Bautista y nos presenta a Zacarías y Elisabet los padres del precursor de Jesús y nos ofrece la historia de la manera en que Dios respondió a una añeja oración que hacían los esposos ya que por mucho tiempo no habían podido procrear familia.

A Lucas le interesa sobremanera presentar a un personaje fundamental en el ministerio de Jesús y lo hace especificando su función como familia sacerdotal, su edad avanzada, su anhelo por tener hijos y también el impacto que causó en ellos cuando supieron que tendrían un descendiente.

El médico amado lo hace no solo para establecer la estrecha relación entre las familias de Juan el Bautista y Jesús, sino también para mostrarnos los temores, los miedos y las dudas que sintieron todos ellos cuando se les notificó por medio del ángel Gabriel cómo nacería tanto Juan como Jesús.

Zacarías y Elisabet eran piadosos y fueron escogidos por Dios para traer a este mundo a quien sería ni más ni menos que la voz que clamaba en el desierto, es decir, procrearían a quien bautizaría a Jesús, un hombre al que Jesús reconoció como el Elías que habría de venir y como el último de los profetas del Antiguo Testamento.

Se trata de hacernos ver que esta pareja sabía que Dios les podía ayudar en su deseo de tener hijos, pero cuando recibieron la respuesta su actitud en lugar de ser de gratitud fue de duda, particularmente en el caso de Zacarías porque Elisabet no recibió el mensaje de manera directa, sino a través de su esposo.

Atesorar la historia de nuestra salvación nos dará los elementos necesarios para afianzar nuestra fe en el Señor, nos ayudará a confiar plenamente en los planes y propósitos del Creador porque en cada relato hecho por Lucas podemos ver claramente la mano de Dios operando a favor de todo los participantes en el plan de la redención.

Al conocer los pormenores del nacimiento de Jesús, no podemos menos que depositar toda nuestra confianza en el Señor que siempre sabe lo que hace.

Atesora la historia de tu salvación
Para confiar en Dios
A. A pesar de las circunstancias difíciles
B. A pesar del temor a lo desconocido

A. A pesar de las circunstancias difíciles

Cuando se presenta el nacimiento de Juan el Bautista, Lucas nos ofrece de manera contundente las grandes limitantes que tenían los padres de este santo varón: Elisabet era estéril y tanto ella como su esposo eran de edad avanzada, dos condiciones que hacían imposible tener hijos.

Las circunstancias que rodeaban a estos dos personajes fue evidente desde que se casaron: no podían tener hijos, pero según leemos en el evangelio de Lucas, siguieron orando para que Dios les concediera la gracia de tener un vástago, por lo que escribe Lucas podemos pensar que lo hicieron por mucho tiempo.

Las adversidades se combaten con oración. Esa es una verdad que se desprende de este verso que hoy reflexionamos. El hecho de que las cosas no salieran como lo habían proyectado al casarse no los limitó. Ellos siguieron sirviendo a Dios con el mismo empeño y con la misma educación.

La confianza en Dios se fortalece cuando oramos, cuando dejamos en sus manos nuestros problemas, nuestras adversidades porque si no nos refugiamos en el Señor corremos el riesgo de quedar atrapados en los problemas y dificultades y pensar que son imposibles de solucionarse.

Atesorar la historia de nuestra salvación nos permite tener como grandes referentes a los padres de Juan el Bautista que a pesar de que todo parecía estar en su contra siguieron creyendo que Dios podía hacer mucho por ellos.

B. A pesar del temor a lo desconocido

Zacarías había desempeñado su función como sacerdote por muchos años. Desde que fue iniciado en esa labor cada que le correspondía su turno entraba a ofrecer incienso y salía. Lo hacía siempre con la responsabilidad que le habían enseñado y el temor por lo acontecido a sus antepasados Nadab y Abiú que murieron por ofrecer fuego extraño.

Pero ese día quedó grabado en su mente y su corazón cuando como siempre lo hacía entró al templo, pero de pronto escuchó la voz del ángel Gabriel que lo desconcertó totalmente porque nunca había pasado algo similar durante sus muchos años de servicio como sacerdote en la casa del Señor.

Esa voz y esa presencia lo llenaron de temor. Finalmente estaba ante algo desconocido. Algo que nunca había experimentado y eso provocó de inmediato temor y miedo como respuesta natural ante al que no es normal, por eso de inmediato Gabriel lo tranquilizó de inmediato para hacerle ver que por fin su oración fue contestada.

Lo llevó a confiar en Dios a pesar del temor a lo desconocido porque aún nosotros que nos relacionamos con lo sobrenatural o todo aquello que sale de la lógica como que un enfermo terminal sane o que un se disipe un peligro que parecía inamovible, cuando tratamos de manera directa estos asuntos nos llenamos de miedo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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