La Biblia dice en Lucas 2:19

Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Introducción

Los acontecimientos previos al nacimiento de Cristo, durante su encarnación y la primera infancia de Jesús quedaron registrados por Mateo y Lucas. De ellos dos, el médico amado como se conoce a Lucas es quien indagó con los protagonistas de ese evento sobrenatural que marcó para siempre a la humanidad, y nos legó detalles pormenorizados del suceso.

Mucho de lo escrito por el tercer evangelista se lo debemos a María, protagonista principal de la redención humana, que ha sido ensalzada de manera equivocada porque ni fue siempre virgen, ni fue concebida sin pecado y tampoco ascendió al cielo igual que Jesús, pero de que fue una mujer entregada a Dios, por supuesto.

Lucas nos ofrece una de sus fuentes para conocer a Zacarías y Elisabet y la manera en que nació Juan el Bautista, nos ofrece el Magníficat de María, la visita del ángel Gabriel. La visita de los pastores de Belén y otros tantos detalles que Mateo, Marcos y Juan obvian u omiten en sus relatos sobre la vida y obra de Jesús.

María pudo relatarle a Lucas muchos años después de los hechos que vivió porque el mismo escritor dice que ella las guardó en su corazón para meditarlas. En esa frase Lucas nos enseña lo que debemos hacer con la historia de nuestra salvación: atesorarla, valorarla y nunca menospreciarla.

Es cierto la Navidad o fiestas decembrinas de pronto entre tantas fiestas, reuniones familiares, comidas y esparcimiento nos lleva a perder de vista el foco de nuestra algarabía: estábamos perdidos y Dios envió a su Hijo para salvarnos de la condenación eterna y lo hizo por su gracia infinita.

Atesorar la historia de nuestra salvación nos hace meditar, reflexionar, pensar y repensar una y otra vez la manera en que Dios nos salvó y no desconectarnos de esta verdad aun en medio de tantas fiestas que podemos tener. La razón de nuestra salvación fue nuestro pecado. Éramos incapaces de hacer algo por nosotros mismos y tuvo que venir Él.

Meditar es un ejercicio que requiere silencio, tiempo, hacer un alto en nuestro vivir diario y sobre todo en pensar seriamente sobre lo que Dios hizo por nosotros y en función de lo que concluyamos modificar sustancialmente nuestro estilo de vida, permitiéndole al Creador más de su vida en nosotros.

Atesora la historia de tu salvación
Para conocer bien la verdad
A. Para percibir la autenticidad de la vida de Jesús
B. Para percibir lo que sucedió ante muchos testigos
C. Para tener plena seguridad

La Biblia dice en Lucas 1:1-4

Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, 2 tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, 3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, 4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

Lucas escribió su evangelio a un hombre que todos identifican como Teófilo, aunque en realidad ese es un nombre construido a partir de dos palabras griegas que son teos, Dios y filos, amigo. En realidad Lucas está llamando a este hombre como un amigo de Dios, sin embargo la tradición lo ha llamado Teófilo.

Unos cuarenta años después de la muerte y resurrección de Cristo este varón de nombre griego, médico de profesión y compañero de Pablo en algunos viajes misioneros, le pareció que era necesario ordenar la historia de Jesús que había escuchado en diferentes lugares con diversas voces, desde los apóstoles y otros que conocieron la vida de Jesús.

Él mismo reconoce que muchos habían tratado ya de escribir el relato de la vida de Jesús y no sabemos bien a bien si esos escritos lograron trascender el tiempo y el espacio, pero al parecer no, toda vez que no los tenemos hoy en día, sin embargo el optó por hacerlo con toda la diligencia posible.

Lo animó o lo motivó una sola razón que su amigo o mecenas, Teófilo, pudiera conocer bien la verdad y justamente ese es el título de nuestro estudio. Lucas quería que el amigo de Dios tuviera un relato ordenado y se esforzó para rendir una especie de informe exacto de lo que había sido la vida de Jesús.

Lucas escribió la historia de Jesús para que Teófilo conociera bien la verdad a fin de tener certeza de lo que creía y había abrazado, para que supiera y tuviera plena convicción de que su salvación no era un mero relato inventado por los apóstoles, sino un hecho sin ninguna especie de duda.

El médico amado escribió para saber si a su amigo le habían contado bien la verdad. Se trató de un relato realizado con diligencia, con mucho esmero y con gran cuidado para evitar errores o equivocaciones en lo que fue la vida del Salvador del mundo ya que cualquier equivocación podía ser fatal.

La historia de Jesús es una verdad contada por personajes que estuvieron en su primer círculo como Mateo o como Juan, pero también de hombres de gran talante intelectual como el médico amado que investigó hasta el origen, todo de manera exacta para redactarlo por orden.

A. Para percibir la autenticidad de la vida de Jesús

La vida de Jesús no se puso en entre dicho con la Ilustración, como se le conoce al período en el que la iglesia dejó de dominar el pensamiento humano y los hombres comenzaron a razonar por sí mismos, la persona de Cristo comenzó a ponerse en tela de juicio desde el comienzo del cristianismo.

Ante esa situación era necesario y obligado que su vida y obra se presentara en el marco de la historia de la humanidad y eso es lo que hace Lucas cuando tanto en su evangelio como en su libro de los Hechos menciona a emperadores que existieron y fueron contemporáneos de Jesús.

Fue, por ejemplo, Augusto César el que ordenó el censo que obligó a José y María a viajar de Nazaret a Belén. El personaje romano existió y el conteo de ciudadanos se llevó a cabo. La villa de Belén existió y existe aún como prueba de que la vida de Jesús fue auténtica. Hablo en sentido estricto a quienes les falta fe para creer que la Biblia no miente.

B. Para percibir lo que sucedió ante muchos testigos

El verso dos de nuestro pasaje en reflexión dice así:

Tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra.

Quienes contaron la historia de Jesús la vieron con sus propios ojos. Lucas se refiere así no solo a los discípulos sino también a quienes fueron objeto de los milagros de Jesús y por supuesto a quienes sin ser discípulos o quienes recibieron un milagro vieron las señales de Jesús.

No es un pleonasmo el de Lucas sino una reiteración concisa y a propósito para dejar subrayado que la historia de Jesús no aconteció en un lugar lejano o distante o sin ningún tipo de personas que pudieran acreditar que lo contado en realidad ocurrió sin duda alguna y sin la mínima posibilidad de ser desmentido.

C. Para tener plena seguridad

El verso cuatro de nuestro pasaje dice así:

Para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

Atesorar la historia de nuestra salvación irremediablemente o de manera natural nos ayudará a conocer bien la verdad, lo que dará como consecuencia tener plena seguridad y esa fue y es la intención del evangelio de Lucas que fue elaborado diligentemente para precisar la vida y obra de Jesús.

Lucas nos presenta hechos que no narra Mateo, Marcos y Juan, sobre todo en lo referente a los acontecimientos previos al embarazo de María por obra y gracia del Espíritu Santo con la intención de mostrarnos que en el plan de la redención participaron hombres y mujeres de carne y hueso que temían a Dios y eran justos.

Para Lucas era imprescindible contar la historia de Jesús para tener plena claridad en lo que se ha creído.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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