La Biblia dice en Lucas 2:16-20

Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. 19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.

Introducción

El trabajo de los ángeles antes y durante y después de la encarnación de Jesús fue intensa. El ángel Gabriel le habló primero a Zacarías para anunciarle que tendría un hijo con su esposa Elisabet, luego ese mismo mensajero fue enviado a Nazaret para hablar con María y decirle que sería la madre de Jesús.

No sabemos si el mismo o un ángel diferente le habló en sueños a José para decirle que recibiera a María como su mujer, saliera a Egipto porque Herodes querría matar a Jesús y luego que regresara de Egipto porque Herodes ya había muerto.

Y en la noche que Jesús nació en Belén, un ángel se acercó con los pastores de la región de Judea para anunciarles que en ese momento había nacido en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor y ellos se encaminaron a ese lugar y antes de llegar allí de manera repentina apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales.

Los ministros espirituales del Señor se regocijaron en lo que estaba sucediendo en ese momento y fueron con diferentes personas para mostrarles de manera directa los planes que Dios tenía para con este mundo al enviar a su Hijo a encarnarse en la persona de Jesucristo.

Dios envió a un ángel con los pastores de Belén, quienes velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño, una tarea que requería todo el cuidado y atención porque las bestias podían atacar sus hatos y eso les significaría no solo daños a sus animales, sino sobre todo una afectación pecuniaria.

Estos modestos hombres nos hacen ver que sin importar que dejaban sus ovejas en la noche sin su cuidado fueron a ver lo que los ángeles les habían dicho que ocurrió en Belén.

Atesora la historia de tu salvación
Para dejar todo por Jesús
A. Sin dilación
B. Sin callar nada
C. Sin dejar de glorificar al Señor

El nacimiento de Jesús se les anunció a muchos. A los sabios de oriente que observaban las constelaciones se les mostró una estrella que los llevó a Belén. En ese trayecto le hicieron saber a Herodes que había nacido el Rey de los judíos. Pero a él no le interesó como a los astrónomos.

A los pastores de Belén también se les anunció, pero ellos al igual que los sabios de oriente dejaron lo que estaban haciendo y fueron rápido a Belén. Ellos nos enseñan que la Navidad es más que una celebración festiva, que lo es, pero no se puede quedar solo en eso porque sus protagonistas nos muestran que para ellos representó algo extremadamente valioso.

Muchos de ellos dejaron todo por acercarse a Belén. Sus corazones fueron tocados para dejar no solo lo que estaban haciendo, pero también para despojarse de sus temores y dudas y concentrarse en ese gran milagro que nos impone reflexionar y meditar si en realidad lo hemos entendido.

Si lo hemos entendido, entonces, al igual que ellos debemos dejar todo por Jesús y al decir todo, no me refiero a que dejemos nuestro trabajo o nuestros empleos o negocios, sino a hacer de nuestra vida algo prioritario a Jesús porque de esa manera honramos a nuestro Salvador que también dejó su trono de gloria para salvarnos.

A. Sin dilación

Siempre me llama poderosamente la atención el hecho de que Lucas diga que los pastores de Belén vinieron apresuradamente a ver a Jesús en Belén. Ellos en cuanto oyeron que Jesús había nacido corrieron, se apuraron y sin tardanza o dilación llegaron a los pies del Salvador y hallaron a José y María y al niño acostado en el pesebre.

Su actitud no fue ni timorata ni tampoco displicentes, al contrario fueron veloces y rápidos sin importar que sus rebaños que tanto cuidaban quedaran momentáneamente sin nadie que los viera o protegiera. Ellos corrieron el riesgo de perder sus animales por conocer a Jesús recién nacido.

Ellos aceptaron el desafío para mostrarnos que seguir a Jesús tiene un costo y ese costo en ocasiones tiene que ver con las cosas que debemos hacer a un lado para participar de la bondad infinita de Dios y también de todo aquello que debemos hacer a un lado para acercarnos al Señor.

B. Sin callar nada

Los pastores le confirmaron a María y a José que ese pequeño era el Mesías. Les contaron a los dos como una ángel les había aparecido. Ellos sabían de lo que hablaban estas personas porque los dos habían recibido también la visita de un mensajero del Señor y supieron que esas personas no mentían.

Los pastores se explayaron con ellos. Les dijeron que se les presentó un ángel, que la gloria del Señor los rodeó de resplandor y sobre todo que les dijo que había nacido en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Nada de lo que les dijo el ángel lo ignoraron, sino que lo dijeron.

Lo más interesante de todo es que no era un solo el que estaba hablando, sino muchos y eso le daba no solo viveza y credibilidad a sus palabras, sino que hacía sus declaraciones indubitables.

C. Sin dejar de glorificar al Señor

os pastores de Belén regresaron con sus ovejas sumamente extasiados. El encuentro con Jesús los dejó tremendamente impresionados. Ellos oyeron a los ángeles que adoraban a Dios y cuando encontraron a Jesús en el pesebre, dice Lucas, ellos volvieron alabando y glorificando al Señor.

Dejar a todo por Jesús nos permite experimentar esta misma situación que vivieron los pastores: un encuentro personal con Cristo que transforma profundamente nuestro diario vivir. No se trata de una religión ni tampoco se trata de una emoción sino de una certeza que llena nuestro corazón.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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