La Biblia dice en Lucas 1:65

Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.

Introducción

Cristo dijo claramente durante su ministerio terrenal: De la abundancia del corazón habla la boca. Con esta frase nuestro bendito Salvador dejó en claro que las personas hablan o conversan sobre temas que les interesan o les apasionan. Una persona que le encanta el fútbol hablará sobre equipos y deportistas que practican ese deporte.

A las personas que les gusta la política hablarán de política, a quienes les encanta la repostería hablarán de pasteles y bocadillos y así en mucho otros rubros. Las personas generalmente hablan de todo aquello que tienen en sus corazones. En sentido negativo si una persona odia hablará de resentimientos.

Lucas nos relata el día que Juan el Bautista nació. Exactamente nueve meses después que el ángel Gabriel le hiciera el anuncio a Zacarías. Ese día en que se discutía el nombre de su hijo como no podía hablar pidió una tablilla, lo que hoy sería una libreta o cuaderno y allí escribió que su hijo se llamaría Juan y de inmediato volvió a hablar.

Eso dejó impactados a todos sus vecinos que literalmente vieron u oyeron que su lengua se desató nuevamente y pudo hablar otra vez. Nunca había ocurrido un milagro de esa naturaleza en el Antiguo Testamento. Se había oído que Dios abría los ojos y que desataba la lengua de los mudos, pero nunca que enmudecía a las personas y luego volvían a hablar.

Ese hecho conmocionó a todos los vecinos de Zacarías y Elisabet. Sabían que estaban ante algo sobrenatural, pero también algo inusual que llegaron a la conclusión que algo extremadamente poderoso estaba por ocurrir en la vida tanto del matrimonio como de su hijo que ahora sabían todos se llamaría Juan.

Quedaron tan impresionados que no pudieron quedarse callados y comenzaron a divulgar, dice el evangelio de Lucas, los acontecimientos que habían atestiguado. La palabra divulgar procede del vocablo “dialaleó” que literalmente quiere reproducir un hecho o un suceso de boca en boca.

Atesora la historia de tu salvación

Para difundir el poder de Dios

A. Con todas las personas

B. En todos los lugares

C. Con todo lo que hace el Señor

Ante el poder manifiesto de Dios nadie se puede quedar callado. La diferencia entre un milagro legítimo o genuino radica justamente en que quien lo vive o lo ve no puede jamás dejar de hablar de lo que vio o lo que presenció y eso es lo que le sucedió a los vecinos de Zacarías y Elisabet.

Y es que cuando uno atesora en su corazón una verdad o un suceso de parte de Dios ya no podemo quedarnos callados. No podemos dejar de hablar de lo que Dios hizo por nosotros o de todo lo que le hemos visto obrar ya sea en nuestros amigos o familiares o en quienes nos rodean.

En verso que hoy meditamos encontramos tres veces la palabra todo. Se llenaron de temor todos sus vecinos. En todas las montañas de Judea. Se divulgaron todas estas cosas. El vocablo se usa para incluir a todos sus vecinos, para poner en un mismo conjunto a todas las montañas de Judea y también para abarcar todo lo que estaban hablando.

Y este texto nos va ayudar a comprender que cuando nosotros atesoramos la historia de nuestra salvación en nuestro corazón, entonces, estamos listos o preparados para no dejar de hablar de las persona de Jesucristo.

A. Con todas las personas

Es interesante notar que Lucas dice que todos los vecinos de los padres de Juan el Bautista se llenaron de temor. Nadie quedó sin enterarse de lo que le había pasado tanto a Elisabet que en condición de estéril y una persona de edad avanzada quedó embarazada, y luego su esposo quedó nueve meses mudo y luego volvió a hablar.

Todos sus vecinos se llenaron de temor, dice el evangelista. Lo que nos hace pensar y reflexionar que cuando nuestro corazón está completamente saturado o que tenemos presente la historia de nuestra salvación le hablamos a todas las personas, nadie queda excluido del mensaje de salvación.

Cuando Pablo le escribe la primera Carta a Timoteo establece con toda claridad que Dios quiere que todos los hombres vengan al arrepentimiento. Dios no excluye a nadie. La misma palabra de Dios nos dice que Dios no hace acepción de personas, que en nuestro lenguaje quiere decir que Dios no tiene favoritos.

Nosotros no podemos restringirle a nadie su posibilidad de ser salvo.

B. En todos los lugares

Lucas señala que en todas las montañas de Judea se dieron a conocer los hechos ocurridos al matrimonio de Elisabet y Zacarías. Lucas no exagera, ni miente. De ningún modo. Al contrario nos muestra que el poder de Dios se divulgó o se difundió en todos los lugares sin que ninguno quedara excluido.

Fue emocionante ver como en cada pueblo o en cada villa la gente hablaba del poder de Dios manifestado de una forma sobrenatural en una familia que no podía tener un hijo, pero que gracias al favor de Dios pudieron procrear un vástago suyo lo que los llenó de alegría y satisfacción.

Ningún lugar fue menospreciado. Eso es sumamente llamativo porque los seres humanos somos muy dados a descalificar o despreciar determinados lugares. Pero aquí podemos ver que todos fueron incluidos para conocer un suceso que dejó marcada a toda esa generación al mirar de primera mano lo que Dios puede hacer.

C. Con todo lo que hace el Señor

Lucas precisa que se divulgaron todas estas cosas. Es muy sugerente que señale todas estas cosas porque eso quiere decir que no se cercenó la historia o los acontecimientos. Eso nos sirve mucho para comprender que el mensaje de salvación debe ir siempre completo, que no se debe partir.

No podemos callar, pero también no podemos de ningún modo escoger que sí y que no del mensaje de Cristo podemos divulgar. El mensaje de Jesús debe transmitirse de manera completa, sin ninguna clase de añadiduras o cosas demás.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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