La Biblia dice en Proverbios 7:27

Tomar el camino de su casa es tomar el camino de la muerte.

El camino de muerte es una frase que el libro de Proverbios reitera de manera constante. “Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero al final son caminos de muerte”, repite en dos ocasiones Salomón en su proverbios para advertirnos sobre la necesidad de mirar por donde caminamos, en otras palabras de cómo vivimos.

Es evidente que la frase es retórica para referirse a las decisiones que tomamos en la vida. De hecho, una sola decisión puede hacer que la vida de las personas cambie para siempre para bien y para mal. Salomón quiere que extrememos nuestras precauciones para decidir lo más adecuado para nuestra existencia.

Eso lo debemos hacer con sabiduría, a la que presenta como una señora o mujer en el capítulo ocho. Ella la sabiduría, dice, clama en las calles, en las veredas y todo lugar público para que se le haga caso, para que se le tome en cuenta y de esa manera se evite la necedad y la muerte que siempre ronda, pero que algunas determinaciones humanas la acercan.

Ese es el sentido que tienen sus palabras cuando pide, en el verso que hoy meditamos, que no se tome el camino de la mujer insensata o adúltera, que bien puede ser literal o también de manera figurada como la sabiduría porque si la sabiduría nos da vida, la necedad termina por arrebatárnosla.

Estamos ante una solicitud salomónica para expresarnos la urgencia de evitar tanto a la mujer adultera, como a la mujer que no es sabia, es decir a la necedad que acecha permanentemente nuestras vidas, agazapada muchas veces en el placer, el ocio, la distracción, el deleite y el recreo.

El proverbista nos quiere llevar a considerar la necesidad pisar con cuidado los senderos de la vida, y de esa manera asegurarnos de no ir en la dirección equivocada ya que solo de esa forma podemos vivir sin temor de que nos sucedan situaciones que nos rebasen y terminen por hundirnos. La necedad es un estado que se debe evitar a como de lugar. Cristo lo planteó así el tema de la mujer adúltera:

Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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