La Biblia dice en Jonás 4:10

“Entonces el Señor le dijo: Tú no sembraste la mata de ricino, ni la hiciste crecer; en una noche nació, y a la otra se murió. Sin embargo le tienes compasión.”

El Señor quiso darle una profunda lección sobre la compasión divina a su profeta Jonás que tenía graves problemas por el nacionalismo radical que practicaba y que le hacía perder de vista que por encima de su ideología debía prevalecer la caridad, la bondad y la ausencia de rencor.

Aunque había ido a predicar a Nínive y la ciudad completa se había arrepentido lo que había hecho posible evitar el juicio divino contra quienes allí vivían desde el rey hasta el último ciudadano, el vidente de Dios quedó sumamente fastidiado por el cambio de planes que Dios tenía para esa nación.

Ante esa situación y porque muchos de las personas que creen en Dios pueden vivir esa “amarga experiencia” de ver como Dios perdona a los pecadores y los libera de la muerte, a pesar de ser muy dañinos y ser nuestros enemigos, nos da una clase de misericordia y piedad infinita.

Para ello Dios hizo que una calabacera, algunos dice una planta de ricino, otros más la llaman hiedra y también algunas versiones lo traducen simplemente como planta que sirvió para proteger al profeta del intenso solo que caía donde se encontraba sentado, lo que alegró bastante a Jonás, pero al día siguiente un gusano la comió y se secó.

Fue este el momento en el que Dios le habló a su profeta para hacerle ver una gran contradicción de poner tener compasión de la planta, pero no de ciento veinte mil personas sumidas en una grave ignorancia espiritual. Y eso era insostenible para un emisario del Creador.

La actitud de Jonás suele repetirse en este mundo donde muchas personas pueden tener gran compasión por una mascota: gato, périco, perro, etcétera, pero no por una persona. Pueden ser capaces de alimentar y dar de beber a un perro en la calle, pero no pueden ayudar a su semejante con lo indispensable.

El Dios de la compasión quiere que sus hijos se comporten de idéntica manera que su Padre. Quiere que aprendan el significado de misericordia quiero y no holocaustos. Es volver a poner a las personas en su sitio de seres necesitados de salvación y llevarlos a los pies de nuestro Señor Jesucristo.

Sentir compasión por los animales o las plantas no esta mal, pero si no sentimos piedad por las personas nos parecemos a Jonás que se equivocó a la hora de hablar del perdón y bondad divina, sin entender que todos pueden ser objetos de la misericordia del Señor.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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