La Biblia dice en Lucas 1:5

“En el tiempo en que Herodes era rey del país de los judíos, vivía un sacerdote llamado Zacarías, perteneciente al turno de Abías. Su esposa, llamada Isabel, descendía de Aarón.”

Jesús nació en tiempos en los que Judea era gobernada por Herodes, uno de los personajes más siniestros que ha conocido la historia. Por los evangelios descubrimos que era un ser voluntarioso, sanguinario, cruel y que no se tentaba el corazón cuando se trataba de conservar el poder y no tenía la menor compasión por nadie.

Su gobierno era autoritario y terrorífico. La matanza en Belén de niños menores de dos años que relata Mateo, lo retrata perfectamente. Un hombre de su talante violento era capaz de cualquier atrocidad con tal mantenerse en el gobierno de su país. Era un gobernante para quien el fin justificaba los medios, aunque éstos fueran inmorales o, incluso, inhumanos.

Y durante su mandato nació Jesús. El Salvador del mundo vino a esta tierra en un lugar gobernado por un ser miserable, enloquecido por el poder que lo iba a perseguir como si se tratara de su acérrimo enemigo. Demencial y absurda su conducta pensó que lograría hacerle daño a Jesús.

Pero el hecho de que Jesús haya nacido en ese tiempo nos muestra que Dios, quien sabía perfectamente quien era Herodes, tiene control y dominio de todos los acontecimientos y él puede ponernos en circunstancias, que ante los ojos de los hombres pudieran verse como peligrosos o inhabitables, pero su protección es suficiente para vivir donde él lo desee.

Al nacer Jesús en tiempos de Herodes como dice Lucas, nos muestra que cualquier adversidad que enfrentemos se podrá sortear porque contamos con el auxilio y la ayuda del Creador para resistir a personas que quieran hacernos mal y aunque parezca que nadie puede contra ellos, debemos tener presente que Dios siempre lo mantendrá a raya.

En las condiciones más desfavorables la vida cristiana se puede desarrollar. El nacimiento de Cristo o la Navidad nos recuerdan que pensar que al seguir a Jesús no enfrentaremos ninguna adversidad es una concepción equivocada de lo que representa ir detrás de la cruz, porque el vino al mundo en una época gobernada por un tirano.

Celebramos la Navidad porque vino al mundo el Salvador del mundo, sin importar si nuestras circunstancias están bien. De esa manera honramos a quien vino a los suyos, quienes no solo no le recibieron, sino que, incluso, lo persiguieron, cuando ni siquiera podía defenderse por sí mismo porque aún era un niño.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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