La Biblia dice en Marcos 10:37

Le dijeron: Concédenos que en tu reino glorioso nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda.

Los hijos de Zebedeo, Juan y Jacobo, no entendieron de inmediato el carácter del reino que Cristo predicaba. Ellos estaban convencidos de que Jesús instauraría una monarquía material, muy parecida o igual a la que estilaba en esa época con un rey y colaboradores que tendrían un sin fin de privilegios y una vida llena de glamour, suntuosa y poderosa.

Ellos no estaban pensando en un reino espiritual, ellos como todos los judíos esperaban un gobierno humano que sometería a todos los enemigos de Israel bajo sus pies y por eso junto con su mamá, según nos relata también el evangelista Mateo, se apresuraron a apartar un lugar ventajoso para ellos.

Juan y Jacobo no habían comprendido todavía la naturaleza del reino de Cristo. Pensaban humanamente. Estaban atrapados en su mentalidad natural, sin saber que Jesús no sería en su primer advenimiento un rey como todos los reyes que había en ese tiempo, pero ellos creían que sí. Estaban confundidos.

Con todo y que Jesús estaba con ellos, no pudieron comprender que el Señor no tenía pretensiones naturales y en consecuencia sus seguidores no deberían tenerlas tampoco, pero ellos movidos por la ambición y el egoísmo se apresuraron a pedirle un lugar donde pudieran disfrutar de los beneficios que da el poder humano.

La confusión de estos dos discípulos es común en muchos de los seguidores de Jesús cuando no se han percatado que las enseñanzas de Jesús priorizan o enfatizan en las cosas espirituales, sobre todo en el tema de gobierno, monarquías, reyes, presidentes, primeros ministros. El llamado de Jesús tiene una naturaleza completamente distinta al mundo.

Jesús se los aclaró y les dijo que si alguien busca una posición de privilegio lo que debe hacer es servir. El servicio les dará un lugar preponderante, si eso es lo que buscan, y aunque no lo busquen el principio básico de las enseñanzas de Jesús fue que los hombres y mujeres sirvieran a su prójimo de manera desinteresada.

Juan y Jacobo al principio no lo entendieron porque su entorno los tenía sumamente influenciados, pero terminaron por convencerse que el llamado de Jesús es de servicio no de lucimiento personal en posiciones de privilegio.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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